En Ciudad Juárez, los murales cuentan la vida que se esfuma en la frontera

Los muros grises de Ciudad Juárez se han convertido en un lienzo para plasmar la mirada de las mujeres desaparecidas y asesinadas.

Mujeres han sido raptadas para explotarlas sexualmente

I

Luz del Carmen Flores encuentra cierto alivio en el mural de su hija. “Una pintura es muy reconfortante. Yo voy allá a la pintura, me abrazo a la pintura y beso a mi hija. Es lo único que nos queda, las fotos, sus imágenes”.

Ella vive en un departamento con tres habitaciones. En donde ella duerme hay un ropero que acondicionó como altar, pues hay imágenes religiosas que custodian el retrato de su hija, así como pesquisas, mantas y oraciones.

El 4 de agosto de 2008, Luz Angélica Mena Flores de 19 años salió de su casa para conseguir trabajo en una tienda de ropa en la zona centro de Ciudad Juárez, hasta ahora se desconoce su paradero. Su madre, Luz del Carmen Flores no ha parado de buscarla. Al igual que Luz Angélica, 10 mujeres más desaparecieron durante ese año, según datos de la Fiscalía General del Estado (FGE).

Al principio, creía que su hija había tenido éxito en su búsqueda de trabajo, por eso tardaba en regresar a casa. El día se terminaba y no sabían nada de ella, no contestaba el celular. En ese momento entendieron que algo estaba mal. No había razón clara de su ausencia, ella no se comportaba así, asegura Luz.

Los días transcurrieron y la incertidumbre crecía, sin embargo “poner una denuncia era aceptar que mi hija no estaba, y yo no quería eso”, comenta Luz. Otra de sus hijas puso la denuncia. Constantemente acudía a la Fiscalía de Género para saber qué novedades había sobre su hija. La respuesta era la misma: “nada nuevo”.

Ella considera que “hay personas en la Fiscalía que les gusta hacer su trabajo. Hay unas que sí les llega el dolor de nosotros, pero ¿qué pasa?, no las dejan trabajar”.

Ante la falta de respuesta, Luz del Carmen decidió iniciar su propia búsqueda por las calles de Juárez. Pegaba pesquisas, se colocaba en los cruceros, iba a los centros comerciales y preguntaba si la habían visto. En varias ocasiones encontró pistas: “gente me decía que la había visto; yo llevaba esa información a la Fiscalía, pero no hacían nada”. En dos ocasiones viajó a la ciudad de Chihuahua, supuestamente la habían visto en la central de autobuses. “Dijeron que se veía muy mal, como drogada”. Acudió, pero no encontró nada.

La pega de pesquisas es quizá una de las actividades más realizadas por los familiares de las personas desaparecidas. “Nosotros tapizamos Juárez”. Sin embargo, para las autoridades esta actividad representa un aspecto negativo: “no nos dejaban pegar las pesquisas. Decían que la ciudad se veía fea, incluso Serrano (exalcalde de Juárez 2013–2016) dijo que nuestras hijas eran una leyenda negra”.

Por las calles de la ciudad fronteriza se pueden observar cruces rosas sobre fondo negro, pesquisas en postes y paredes de edificios, y más recientemente otra forma de recordar a las ausentes es con la elaboración de murales. Sobre este tema hay dos movimientos que se han desarrollado en Juárez.

Las cifras reflejan un problema enorme

II

Luz del Carmen recuerda que una persona, de la cual prefiere omitir su nombre, se acercó a ella y a otras madres de mujeres desaparecidas. Conocía sus casos y las peripecias que habían enfrentado en su búsqueda de justicia. Él les propuso conseguir un artista y los materiales necesarios para pintar los rostros de sus hijas para que así cualquiera que pasara por la calle no olvidara que aún no regresan a casa. Las madres aceptaron la propuesta, por lo que eligieron una fotografía de sus hijas donde aparecieran de frente.

“Ya no tenía fotos originales. Todas se fueron perdiendo en los años, ahora solo tengo copias”, agrega Luz del Carmen mientras señala hacia el altar donde está el retrato de su hija.

La persona contactó a Adán Reyes Disko, artista oriundo de la ciudad de Chihuahua para que realizara los murales. Originalmente, estarían sobre la avenida Paso del Norte, en las bardas que delimitan el terreno perteneciente a Ferromex, pero se tuvieron que cambiar pues sobre esa avenida se coloca un mercado ambulante y eso taparía los rostros. Finalmente, se optó por plasmarlos sobre las bardas de la avenida Francisco Villa, a un costado de una casa de empeño.

En 2016, Disko pintó los rostros de cinco jóvenes desaparecidas: Angélica, Nancy Iveth, Fabiola, Janeth y Brianda. Todos con una altura de dos metros de alto y tres y medio metros de ancho, decorado con unas flores, sus nombres en letra cursiva.

Estos murales pueden verse desde una estación del ViveBús Juárez

En ese mismo año los murales fueron dañados: “a una le borraron el rostro y a las otras les pasaron una raya negra”. También escribieron la palabra olvido sobre las imágenes. Debido a esa situación el artista tuvo que retocar los murales, que hasta hoy solo se ven desgastados por el paso del tiempo.

“Yo sí quiero que retoque porque ya están muy maltratados y no quiero que se borren”, agrega la mamá de Angélica.

Salvador Salazar Gutiérrez, académico de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) explica que dentro de la violencia de género se trata de negar a las mujeres su cualidad como individuos, y sólo se reconoce en función del hombre.

Siempre hubo especulaciones sobre quién fue, pero nunca se descubrió
“El rostro es la expresión más contundente de ese otro”. Los murales que muestran el rostro de las desaparecidas son vandalizados porque “al final, el rostro es lo que termina por incomodar”.
“Me gusta ir allá a platicar con ella. Le digo todo lo que ha pasado en este tiempo que ella no está. Teníamos tanta conexión ella y yo que a mí se me a figura (sic) que me va a escuchar o le va a llegar lo que yo digo”, suspira y observa la foto sobre el altar.

Ella y otras madres se sienten muy agradecidas con el artista por el esfuerzo que hizo al pintar los rostros de sus hijas, pues había fotografías en las que no se distinguían detalles, y aun así el resultado les gustó mucho.

El grupo de madres que comparten lucha con Luz del Carmen, tenían planeado seguir recolectando material y mano de obra para pintar más rostros, pero desistieron por amenazas de desconocidos , y por no contar con permisos y espacio para las obras, sin embargo, han continuado su lucha en manifestaciones y eventos para rememorar a sus hijas.

III

Para Verónica Corchado, directora del Instituto Municipal de las Mujeres de Ciudad Juárez (IMM), los rostros de las desaparecidas son una manera de reflexionar: “es la oportunidad de que las madres revivan el perdón, la despedida, de cómo una madre que no tuvo la oportunidad de despedirse puede cerrar ese ciclo”.

“Le recuerdo a la población, a través de su rostro, que me la deben, que me incumplieron, que no fueron capaces de garantizar los derechos para mí y para mi familia; por otro lado, el tema más sensorial, de decir: ahí está y reconstruir cómo fue su hija”, comenta la funcionaria.

Con base en investigaciones previas por parte del IMM, se decidió implementar la estrategia multidisciplinaria en el Centro Histórico de la ciudad (considerado el epicentro del dolor), lugar donde se han presentado algunos casos de desaparición como el de Angélica Mena.

“El 40% del espacio público del centro está abandonado […] partir de esos espacios puedes hacer pequeñas intervenciones artísticas que, por ser estratégicas, ayudan a la confianza”.

Esas intervenciones podrían ser murales: “está planteado como idea. No es algo que me hayan aprobado ni que esté en algún presupuesto. Estamos tratando de conseguir fondos, recursos”. Para realizarlos es necesario invertir por lo menos 50 mil pesos para cada mural, ya que se deben resanar paredes, comprar material y contratar a los artistas para hacer las obras. La directora cree que difícilmente se puedan realizar esas actividades, ya que aún no se completa el Corredor Seguro y la poca infraestructura ya instalada ha sido destruida.

IV

Flor Fabiola Ferrel Rivera fue asesinada en diciembre de 2002 en su casa. Tenía 19 años. Dejó huérfano a un niño que en ese entonces tenía dos años: Kevin. A pesar de las investigaciones, hasta ahora no hay ningún detenido.

Humberto Macías Mac y Lluvia Rocha pintaron su rostro el 13 de octubre de 2016 en la colonia Tierra y Libertad, con autorización de su madre Leticia Rivera. El mural, además del rostro, contenía a Enrique (personaje de Plaza Sésamo) que fue el último regalo que Fabiola dio a Kevin, así como el dibujo de la casa de sus sueños, promesa que había hecho a su madre. En esa ocasión, Kevin colaboró en el mural. Pintó a Enrique y una flor que decora el rostro.

Tomada de la página de Facebook: Rosas Rojas Juárez

La obra se mantuvo intacta hasta junio de 2018. En medio del proceso electoral, el mural fue borrado y en su lugar pusieron propaganda del Partido del Trabajo (PT).

“Fue una cosa que no esperábamos. La verdad sí me sentí mal, humillada, porque no deben de quitar los rostros. Es un memorial que les hacen en honor a las hijas de uno”, comenta Leticia quien observa a Kevin pintando. Por su parte, Lluvia Rocha califica esa acción por parte del PT como “no tener madre”.

A petición de la señora Leticia, buscaron otro espacio para repintar el mural, esta vez sobre una barda de la escuela primaria Tierra y Libertad en la colonia División del Norte. Además, propusieron a los directivos de la escuela ofrecer talleres de pintura y grafiti para los niños, así como charlas de prevención de violencia.

“Significa honrar su memoria, para mí es estarla recordando, que no se olvida, que no la pueden borrar de nuestra mente”, asevera Norma Leticia.

Salazar Gutiérrez dice que los familiares que enfrentan un proceso de duelo, lo último que quieren es seguir recordando la ausencia de una persona, sin embargo, en el caso de los murales, esa ausencia se convierte en memoria colectiva que refleja un problema permanente en la ciudad.

V

El segundo movimiento de murales ha sido encabezado por Mac y Lluvia. Humberto Macías ha practicado el grafiti desde los 17 años, primero como una necesidad de expresar sus ideas y como acto de rebeldía juvenil “pinta y corre”, agrega. Después se transformó en una forma de dar un mensaje más profundo. Lluvia es activista, ha colaborado en la asociación civil Nuestras Hijas de Regreso a Casa, ahí brindó apoyo psicológico a familiares y víctimas de violencia.

Mac regresó a Ciudad Juárez en 2008, cuando 2,800 soldados arribarían a la ciudad para iniciar el Operativo Conjunto Chihuahua, que significó el periodo más violento para la frontera. En ese contexto, el artista se inmiscuyó en movimientos en contra de la militarización y la violencia ejercida por los grupos criminales

El caso que lo marcó definitivamente fue el asesinato de Marisela Escobedo, que ocurrió el 16 de diciembre de 2010 frente al Palacio de Gobierno en la ciudad de Chihuahua, mientras realizaba un plantón para exigir justicia para su hija Rubí Fraire Escobedo asesinada en 2008.

“A Marisela Escobedo la conocí en vida […] yo la quiero pintar porque era una luchadora social y merece un homenaje”. En conjunto con Jesús Jiménez, compañero de trabajo de Marisela, Mac pintó su rostro en 2013 sobre la calle Montebello del fraccionamiento Misiones II. Ese fue el primer mural que realizó.

VI

El acercamiento con los familiares de mujeres desaparecidas fue durante una marcha que partió de Ciudad Juárez hacia Chihuahua. “Esas personas tienen hoyos negros en sus ojos, si te clavas, te traga su dolor”. Ahí se encontraban José Luis Castillo y Martha Rincón quienes buscan a su hija Esmeralda desde 2009. Ella desapareció en el Centro Histórico en el trayecto de su casa a la escuela. Durante ese año, 5 mil militares más reforzaron las tareas de seguridad en la frontera; la violencia no disminuía.

José Castillo acude a las escuelas a dar pláticas de prevención de violencia en niños

En su búsqueda han recorrido las calles de Ciudad Juárez preguntando por ella, sobre todo en la considerada zona roja, (calle Mariscal y avenida Benito Juárez). También han viajado a la Merced, Ciudad de México, lugar donde mujeres son explotadas sexualmente.

De acuerdo con cifras del Instituto Belisario Domínguez, en México hay 500 mil personas víctimas de trata, de las cuales 70 mil son menores de edad sujetos a explotación sexual.

En 2013 la fiscalía notificó a los padres que probablemente habían encontrado los restos de su hija en el predio llamado Arroyo El Navajo. La fiscalía no permitió identificar los restos, sólo les realizaron pruebas de ADN a José Luis y a Martha. Ante estos resultados, los padres se han mantenido escépticos.

El primer contacto entre Mac y José Luis fue productivo, sabía que había pintado el rostro de Marisela, y ante la negación de las autoridades para que los padres pegaran pesquisas, propusieron pintar murales con los rostros de las víctimas. Así comenzó el proyecto, cuyo objetivo es pintar 200 rostros.

“Hablé con él y le dije: vamos juntándonos y vamos ayudándonos para hacer esto. Y luego no tengo dinero Mac, vamos a sacar un presupuesto a ver cuánto nos cuesta más o menos hacer uno (un mural)”, recuerda José Luis Castillo.

El mural de Esmeralda Castillo fue parte de acciones por el día internacional de la mujer. Se ubica en la calle Antonio Canaleto y Alejandro Bell, del fraccionamiento Condesa. La obra incluye el retrato de Bertha Alicia García Ruíz y su nieto Kevin, quien sostiene la pesquisa de su madre Brenda Berenice Castillo García, desaparecida en 2009 cuando acudió al Centro Histórico de Ciudad Juárez a conseguir trabajo. También hay una frase de la escritora juarense Arminé Arjona. El mural se realizó el 28 de febrero de 2015.

Para poder realizar un mural, Humberto explica que “primero se platica con la familia, y uno empieza entender cómo fue el caso, la situación y la circunstancia de por qué esa persona ya no está ahí. Darse tiempo para comprender”. Después se busca la autorización para poder realizar el trabajo, así como el espacio y los materiales para hacerlo. Regularmente se utiliza pintura en aerosol y pintura acrílica. Mac asegura que el “no pinta bonito”, sin embargo, la intención de su trabajo no es cumplir con las normas estética s, sino mostrar un mensaje contundente.

Han obtenido recursos gracias a la venta de comida, rifa de productos y boletos para el cine, además de donaciones de ciudadanos que se han solidarizado con el proyecto. Las pinturas en aerosol de buena calidad tienen un costo de 70 a 100 pesos, mientras que las acrílicas arriba de 100 pesos dependiendo de la cantidad y la marca. La autogestión ha permitido mantener el proyecto libre de la intervención de alguna institución oficial, sin embargo, esta situación ha influido para que los trabajos no avancen a la velocidad deseada. De los 200 rostros que se habían planteado pintar, sólo se han hecho 16.

“Qué chido que estás pintando a mi mami, ya la trajiste de nuevo a la casa, pero estaría más chingón que estuviera aquí presente”, son algunos comentarios que le llegan a Mac cuando trabaja.
Los murales de Mac están ubicados en diferentes puntos de la ciudad

VII

Es una situación que muy pocos ven con claridad. Algunos prefieren ignorar las miradas que en los muros persiguen la justicia. Otros reconocen que viven en una ciudad que devora a sus hijas, que parece no tocar fondo; las atrocidades ya no sorprenden.

Las madres de las víctimas solo conocen una realidad incompleta. Habitaciones vacías, camas tendidas día y noche; oraciones para que sus hijas se encuentren bien, para que algún día regresen a casa.

Sin duda han encontrado en los murales un pequeño remanso que hace las veces de exigencia permanente; son los rostros de las desparecidas de Ciudad Juárez.

Contacta al autor: