La autoría de ‘El diario de Ana Frank’ ¿Un misterio sin resolver?
¿Quién escribió el diario? Un misterio que está lejos de ser resuelto debido al interés comercial que la historia de Ana Frank genera.

Cuando Ana empezó a escribir su diario el 12 de junio de 1942, jamás imaginó la repercusión que su historia tendría. Sin embargo, con el pasar de los años, mientras su vida se reducía a la monotonía sufrida por el encierro junto a su familia y otras personas en el anexo, soñaba: “¿seré alguna vez capaz de escribir algo importante; podré ser algún día periodista o escritora? Confío en que sí. ¡Oh, cómo lo deseo! Pues, al escribir, puedo concretarlo todo: mis pensamientos, mi idealismo y mis fantasías.”

En una noticia anterior tratamos el tema de los derechos de autor y las extensiones de protección según el Convenio de Berna. Pues bien, bajo esas condiciones nació la idea de nombrar al padre de Anna, Otto Frank, co-autor del diario en el 2015. Legalmente la obra sería de dominio público a partir del primero de enero de 2016, pero con este giro la protección se extendería hasta el 2050 ya que Otto falleció en 1980.
En diciembre de 2016, un tribunal de Ámsterdam falló a medias sobre la petición de la fundación holandesa a cargo de los derechos de autor y permitió que los mantengan con la excepción de que se permita la copia íntegra de la obra para su investigación científica.
Varios estudios han clasificado al diario en tres versiones. La versión A como el texto original escrito por Anna, la versión B cuya reedición fue realizada por la misma Anna meses antes de ser capturada y la versión C modificada por su padre. La última es la versión que todos conocemos.


La polémica sobre la autoría sigue latente. En 1960 Minna Becker, perito calígrafa, demostró las inconsistencias entre la letra del diario de Anna y la letra encontrada en una carta escrita por ella. La experta señaló :
“La grafía del diario es idéntica en sus tres volúmenes, incluyendo todas las notas y adiciones pegadas sobre los pasajes, así como los 338 pasajes de material suelto, incluyendo correcciones e inserciones”
Bajo esas condiciones, podemos dudar de la autoría del libro completo y las adiciones. Basados en nuestra experiencia lectora, podremos notar que la madurez y conciencia escritora reflejada en los pasajes del diario, extrañamente podrían corresponder a una niña de 13 años.

Independiente de su autoría y de la clara manipulación de la imagen de Anna por parte de la fundación al transformarla en una marca comercial, este libro, traducido a más de 70 idiomas y con millones de copias vendidas en todo el mundo, seguirá siendo un clásico de la Literatura Universal.
