Reseña: “Sumisión” del escritor francés Michel Houellebecq

La novela es una distopía política que nos muestra una Francia dominada por el islamismo en el año 2022.

La historia de François se muestra como una reescritura moderna de la vida de Joris Karl-Huysmans, autor frances que mostró una aversión por el avance de la modernidad, a quien dedicó toda su vida estudiantil y académica y que, además, marca de manera potente el decadentismo del personaje, la misantropía que controla su vida y su rechazo al estilo de vida occidentalizado que al final lo arroja, de forma abrupta, hacia los brazos del islamismo.

Un islamismo que para el año 2022 ha ganado adeptos a lo largo y ancho de toda Europa y que, en el caso de Francia, encuentra representación a través de la “Hermandad Musulmana” creada por Mohammed Ben Abbes. Basta con averiguar la actual situación de Europa para olvidar que la historia está ambientada en un futuro distópico: la creciente migración de los países árabes a la zona europea y el alto índice de natalidad de las mujeres musulmanas, permean las fronteras entre ficción y realidad planteadas en la novela — estudios de la Pew Research Center han estimado que para el 2050 la zona europea contará con una población de 75 millones de musulmanes.

Michel Houellebecq.

La novela ‘Sumisión’ escrita en 2015 por Michel Houellebecq se convierte en una suerte de profecía si tomamos en cuenta la reciente llegada al poder de Sadiq Khan primer musulman que gana las elecciones a la alcaldía de la capital londinense, y cuya estrategia parece haber sido sacada de este libro; mostrar un islamismo tolerante que rechaza los actos terroristas de los grupos radicales. Además, promete ser una nueva esperanza para la población musulmana que vive de cerca el rechazo por parte de grupos nacionalistas — en este punto es imposible adivinar si estamos hablando desde nuestra realidad actual o desde el 2022 planteado por el autor.

Pero la población musulmana no es el único catalizador. Los partidos políticos que durante años han venido repartiéndose el poder: desde la izquierda hasta la derecha; el avance de la ultra derecha, y una sociedad con deseos de volver a los ‘valores morales’ de antaño construyen el escenario perfecto para hacer verosímil la elección de los franceses quienes llevan a la Hermandad Musulmana a segunda vuelta y luego dan el voto final que ubica a Mohammed Ben Abbes en la presidencia de Francia. Escenario que tanto los intelectuales, partidos políticos y medios de comunicación jamás imaginaron atestiguar, como diría François es igual que cuando “creyeron que Hitler entraría en razón”.

Portada de la revista Charlie Hebdo que critica al autor ya que la publicación de su novela ‘Sumisión’ fue realizada el mismo día de los atentados terroristas a las oficinas de la revista.

Más allá de plantear un nuevo apocalipsis musulmán en el que los judíos llevarían la peor parte, la novela ofrece una visión humana del deseo recurrente de quienes han saboreado hasta la saciedad o hasta el asqueo de los “manjares” de la occidentalización. Por esta posición el autor ha sido duramente criticado ya que consideran que su novela da alas y motiva a las facciones islamistas, sin embargo, Houellebecq ha manifestado que su novela no toma partido de ningún régimen, sino que acelera el curso de la historia haciendo una extraordinaria lectura de la actualidad — tomando en cuenta que se escribió en 2015, su visión sería premonitoria.

Seguramente uno como lector puede esperar (o desear) que la historia se torne violenta, físicamente hablando, pero el autor prefiere generar conmoción con las políticas empleadas por Mohammed al ganar la presidencia: sacar a las mujeres del campo laboral para que los hombres ocupen esas plazas laborales; promover la protección de la familia a través de subsidios que permitan a las mujeres mantener su hogar sin trabajar; establecer la educación secundaria como opcional (privatizada), de esta manera acabaría con el laicismo y permitiría que los familiares decidan bajo que preceptos religiosos quieren que se eduquen sus hijos; medidas polémicas que muy pronto gozarán de aceptación.

En ese ambiente social y político, François revivirá sus amores de juventud, pasará de ser usado — en su época de estudiante; sentimental y sexualmente hablando— para luego colocarse en una posición de dominio sobre las mujeres que reaparecen en su vida, siendo las últimas aquellas prostitutas a las que el autor dedicará especial atención para relatar las largas jornadas de sexo anal como una analogía de lo que le ocurrirá; un cambio ideológico producto de la necesidad económica: el personaje se convierte en la prostituta y el nuevo régimen en aquel poder que se encuentra en la posición de dominio y que lo somete a voluntad.

Joris-Karl Huysmans

Antes de someterse por completo, el profesor, en un intento desesperado por oponerse a un final ya escrito, intentará recorrer los momentos finales de Huysmans y buscará terminar como él, convertido al cristianismo, sin embargo, en ese último intento descubrirá aquello que distingue su realidad con la del autor a la que dedicó toda su vida: como decía Nietzsche, el cristianismo era en el fondo una religión femenina y él era todo lo contrario.

Finalmente su encuentro con Robert Rediger, nuevo director de la Universidad Musulmana Sorbona de París y hombre de confianza de Mohammed Ben Abbes será decisivo para despejar todas las dudas que tiene sobre el Islam. Dudas flexibles para un hombre sin esposa, sin familia, sin amigos y ahora sin la figura de Huysmans que de algún modo había marcado su vida: ya no tenía nada que perder. Como el título lo advierte desde la portada, esta novela relatará varias historias de ‘sumisión’ a partir de su plurisignificación: sentimental, sexual, social, histórica, política y religiosa.