La escultura de Kenyi Yanobe incomodó en redes sociales
La obra de arte resucitó las heridas que dejó el accidente nuclear ocurrido hace siete años por un tsunami en Fukushima.

El pasado 03 de agosto, el artista japones, inauguró su nueva obra The Sun Child en la entrada principal de la estación ferroviaria de Fukushima. La escultura de 6.2 metros, que muestra a un niño con marcas en la cara, representa la esperanza de eliminar por completo la radiación en la ciudad.
El niño está vestido con un traje especial y un sensor en su pecho que indica el nivel cero de radiación. Además, sostiene su casco en la mano izquierda y un sol en la mano derecha como muestra de un medio ambiente limpio y seguro.
El artista nunca imaginó que su obra incomodaría a la población de Fukushima, quienes aun no olvidan el accidente nuclear ocurrido hace siete años cuando un tsunami, provocado por el terremoto de magnitud 9 que sufrió la localidad, ingresó a la central inundando todas las áreas; la inundación propició el daño de los equipos: los sistemas de refrigeración de dos reactores y los generadores de emergencia se detuvieron.
Hubo explosiones de hidrogeno que destruyeron los edificios donde estaban los reactores. Esto provocó que la amenaza de radiación se extienda a la ciudad.
Los ciudadanos, que se manisfestaron en las redes sociales, consideraron a la escultura como una insinuación de que la zona representa un peligro para sus visitantes, puesto que evoca el desastre nuclear. El mismo autor pidió disculpas en su cuenta de twitter y notificó que la obra sería retirada. También indicó que quizás no había sido una buena idea colocar la escultura en una zona comercial.

El alcalde de la ciudad, Hiroshi Kobata, también se manifestó respecto a la polémica y señaló que el objetivo de la obra era representar la esperanza en la reconstrucción de la ciudad, sin embargo, la polarización en redes lo motivó a ordenar el retiro de la obra ya que no pretendía causar molestias a los habitantes de Fukushima.
