Dalton Trumbo vs. El Tío Sam
El escritor estadounidense sufrió las consecuencias de criticar el simbolismo bélico del Tío Sam.

La mirada afilada, el ceño y los labios fruncidos, la barba blanca, el imponente sombrero de estrellas y el dedo índice apuntándonos junto con el mensaje: “¿Qué estás haciendo para estar preparado?”; nos impone el ejercicio patriótico de dar la vida por la nación. Así apareció la imagen del conocido símbolo de la identidad estadounidense: el Tío Sam –publicada por J. M. Flagg en el diario Leslie’s Weekly el 06 de julio de 1916–. Pero, como todos sabemos, al nacimiento de un héroe le sigue la llegada de un antagonista.
En efecto, así fue construida la imagen del guionista y escritor norteamericano Dalton Trumbo, quien vivió de cerca la persecución, el encarcelamiento y la descalificación como castigo por criticar el simbolismo estadounidense. La imagen del Tío Sam siempre fue utilizada para la guerra. Trumbo descalificó su fin bélico.
Sin embargo, no podemos ignorar los orígenes de ese personaje, para ello debemos remontarnos al año 1812 durante la guerra que enfrentó los Estados Unidos contra el Imperio Británico. La anécdota más conocida –narrada en el libro Uncle Sam de Albert Matthews– señala que en aquella época un trabajador de Samuel Wilson era interrogado por sus compañeros sobre las iniciales US, con que estaban sellados los barriles de carne que enviaban para los soldados. Él respondió que seguramente quiere decir Uncle Sam.
En 1916, gracias a J. M. Flagg, el Tío Sam ya tenía vida propia. Entre 1917 y 1918, según la biblioteca del congreso estadounidense, se imprimieron más de cuatro millones de afiches con la leyenda “Te quiero para el ejército de los Estados Unidos”.
Años después volvió a utilizarse para la Segunda Guerra Mundial. El objetivo siempre fue el mismo: engrosar las filas de las tropas estadounidenses con jóvenes dispuestos a morir por la patria; el arte, utilizado como propaganda en forma sistemática y masiva, empezaba a representar un papel importante en la guerra. La propaganda se encargó de enmascarar la realidad bajo un sentimiento, obligatorio, de patriotismo.
Esto motivó a Trumbo para crear una novela que transgredió el simbolismo del Tío Sam y el melodioso llamado de Cohan –quien popularizó su canción Over There con la pegajosa frase “Johnny, agarra tu fusil”: que motivaba a los jóvenes para que vayan a la guerra–, con un juego de palabras que satirizaba la propaganda. Como resultado, el escritor estadounidense respondió al llamado con su estridente Johnny agarró su fusil.
Mientras Trumbo escribía su novela planteaba fuertes interrogantes; el narrador criticaba: “Alguien te cogió por el hombro y te dijo ven hijo vamos a la guerra. Y tú fuiste. Pero ¿por qué? […] ¿por qué tengo que hacer esto?, ¿para quién y qué saco yo de todo esto?”. Años después, Harold Lasswell –sociólogo que estudió el papel de la propaganda en la primera y segunda guerra mundial– plantearía las mismas interrogantes para postular su “Teoría de la Comunicación”.
La novela de Trumbo fue publicada el 3 de septiembre de 1939. En ella se adelantaba su crítica al futuro alistamiento masivo promovido por el ejército y el gobierno estadounidense para la Segunda Guerra Mundial y la posterior Guerra de Vietnam.
En la novela, el protagonista Joe Bonham despierta en la cama de un hospital luego de haber sobrevivido al impacto de una bomba durante la Primera Guerra Mundial. La imagen es cruda: había perdido su rostro completo, sus piernas y sus brazos; milagrosamente su cerebro no se vio gravemente afectado, lo que le permitió mantenerse consciente.
Las escenas desgarradoras muestran el deseo de morir de Joe y el posterior anhelo de convertirse en el reflejo de la guerra. El autor transmite la ansiedad, el temor y la desilusión del personaje a través de recuerdos que impactan, como una bomba, al lector. Los desmembrados; los que se alimentaban, orinaban y defecaban por tubos; los que habían quedado ciegos, o se habían vuelto locos: millones de personas que partieron a la guerra deseando vivir y regresaron deseando morir.

La obra de Trumbo marcó la vida de quienes aún recordaban la tragedia que sus familiares vivieron mientras luchaban en la Primera Guerra Mundial y que, al momento de su publicación, se embarcaban en una segunda Guerra. Sin embargo, las consecuencias no se harían esperar, Trumbo se convertiría en símbolo de todo lo indeseable en Estados Unidos.
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En la época de la Guerra Fría, la Unión Soviética –antiguo aliado– se convertiría en una amenaza para los Estados Unidos, y se verían en la necesidad de frenar el avance del comunismo: el nuevo villano. El senador Joseph McCarthy seria la cara visible de una caza de brujas.

Así nació el Comité de Actividades Antiestadounidenses, promovido por el senador McCarthy para erradicar la influencia del comunismo en Hollywood. Trumbo, como miembro del partido comunista, fue llamado a declarar y se lo encontró culpable. Esto le costó once meses de encarcelamiento y su inclusión dentro de la lista negra de Hollywood, lo que complicó su situación ya que luego de cumplir su condena, junto a otros guionistas que conformaban la lista, no pudo seguir produciendo bajo su propio nombre.
Dalton Trumbo lanzó el primer golpe y convirtió su obra en la novela antisistema por excelencia. Luego recibió la respuesta de un Tío Sam que lo condenaría a prisión y al ostracismo. Sin embargo, Trumbo supo jugar bien sus cartas y en su peor momento se convirtió en la imagen anónima detrás de películas ganadoras del Oscar como: Roman Holiday y The Brave One.



Para el año 1960, el famoso actor Kirk Douglas, sería el primero en reconocer a Trumbo como responsable de su película Espartacus. El filme ayudó al guionista a salir del anonimato y a exponer la injusticiade Comité de Actividades Antiestadounidenses. Once años después, Dalton Trumbo lanzó el golpe de gracia con la adaptación cinematográfica de su novela Johnny agarró su fusil, estrenada en 1971.
Este golpe tumbó a un Tío Sam, cuya imagen estaba desgastada ante una sociedad que por dos ocasiones había sido testigo de las atrocidades de la guerra, las consecuencias de la caza de brujas de McCathy y, para la fecha en que se estrenó la película, sufría los estragos de la guerra de Vietnam. Trumbo por primera vez manifestaba, de manera masiva, el rechazo contra el llamado patriótico de morir por la nación.
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