Del tablero a la pantalla

Los universos de Dungeons & Dragons (D&D) son reconocidos tanto por sus increíbles dimensiones como por su diversidad. No resulta sorprendente entonces que con los avances de la tecnología se hayan adaptado al formato digital y ahora sean videojuegos. En esta conversión a la era de las computadoras se crearon historias fantásticas, como la de Baldur’s Gate II, pero también los mundos se achicaron.

La magia de las aventuras no solo reside en las criaturas tolkeniescas, también existe un sistema de moralidad por el que los personajes se deben regir. Entonces se puede ser desde el legal bueno que respeta todas las leyes y lucha por el bien común, hasta el caótico maligno que sólo busca el poder personal y la aniquilación de cualquier obstáculo. En el centro se encuentra el peculiar nuetro absoluto, alguien que entiende que el mundo necesita un equilibrio y tanto mucho bien como mucho mal pueden llevar el mundo a la destrucción.

The Forgotten Realms, o Los Reinos Olvidados es la campaña creada por Ed Greenwood que se desarrolla en las en el mundo Abeir-Toril, y es una de las favoritas para adaptar a los videojuegos. Los dragones, los orcos, los elfos y los humanos son los habitantes en estas tierras. Aquí, en el continente de Faerûn acontecen algunas de las más maravillosas aventuras.

Faerûn

En estas tierras se desarrollan, por ejemplo, Icewind Dale y Icewind Dale II, que llevan este nombre por pertenecer a esa fría región que se ubica al norte del continente. Aunque el número parece dar continuidad, las historias no se conectan entre sí.

El primer Icewind Dale es un juego del 2000 y el segundo salió un año después. En ambos el usuario crea un grupo de 6 personajes para enfrentar una típica aventura del género.

Baldur’s Gate transcurre en Amn y también pertenece al universo de Forgotten Realms, pero a diferencia del Icewind Dale, el juego se centra en un único personaje creado por el usuario. El protagonista es acompañado por otros 5 aventureros y pronto descubre que es uno de los hijos de Baal, el dios de la muerte. Este único hecho basta para crear una rica historia con muchos relatos secundarios.

Baldur’s Gate

La secuela del juego es la verdadera joya y se considera como una obra de arte dentro del género. La historia sigue centrada en el hijo de Baal, quien ahora es acosado por un mago que busca robarle su esencia divina.

Aunque la historia puede parecer chata, la belleza del juego reside en que el mundo creado está vivo. Esto no es poco, hay una intensa sensación de que los personajes que acompañan al héroe en la aventura existen de verdad. Ellos pueden estar en desacuerdo con las decisiones del protagonista y así se lo harán saber, y en casos más extremos hasta pueden volverse hostiles. También plantean sus inquietudes, indagan en principios filosóficos y hasta debaten con los demás compañeros.

El juego, entonces, hace hincapié tanto en las batallas como en el diálogo. De hecho las conversaciones suelen ser extensas y con múltiples desenlaces.

Forgotten Realms puede parecer inmenso, pero es un solo universo. David “Zeb” Cook creó para D&D la campaña Planescape, en donde existen multiversos. La palabra es clara: es un mundo con muchos universos. De hecho, son planos existenciales a los que se acceden mediante portales.

Los planos se pueden clasificar en cinco grandes grupos: Los interiores, el etéreo, el astral, los externos y el material, adentro del cual residen los Forgotten Realms. De esta forma, en la campaña conviven todo tipo de razas humanoides, demonios, ángeles y casi cualquier cosa que uno pueda pensar. El mundo pensado por Tolkien ya parece ínfimo.

Un poco del mundo de Planescape

Sigil es la ciudad que conecta a todos los planos, y por eso recibe el nombre de “la ciudad de las puertas”. Tiene forma de toro (un anillo ancho) y está gobernada con puño de hierro por La Señora del Dolor. Pero así como esta ciudad tiene el beneficio de ser el puente del multiverso, también puede ser una trampa, ya que para acceder a los portales se necesita la llave correcta. Por eso, aquellos que no pueden encontrarlas quedan atrapados. Así, Sigil es también conocida como “La Celda”.

La ciudad además es hogar de quince facciones que basan su poder en una filosofía. Existen, por ejemplo, los Mercykillers, quienes creen que la única forma de encontrar la verdad es a través de la justicia. Su lema es bastante claro: “La justicia es todo. El castigo, cuando se aplica de manera correcta, lleva a la perfección”.

Sigil

En Planescape existen tres principios que gobiernan al mundo. La regla de tres dicta que los hechos suelen sucederse en triplas. La unión de los anillos prevé que muchos lugares geográficos y filosofías en los planos son circulares, por lo que empiezan y terminan en el mismo lugar (como algunos cuentos de James Joyce). Por último, el centro de todo indica que el centro del multiverso está ubicado donde haya una persona. El corolario de esta ley es que si el centro del multiverso está en cada persona, entonces no está en ningún lado.

En este complejo mundo se creó en 1999 Planescape: Torment, un juego de rol que los fans del género aún recuerdan con nostalgia. Los desarrolladores basaron toda la historia en una pregunta existencial: “¿Qué puede cambiar la naturaleza de un hombre?”

El protagonista del juego es un inmortal que no recuerda su pasado y que no tiene nombre. Se lo conoce simplemente como “El Sinnombre”. El héroe entonces busca qué lo despojó de su mortalidad y por qué. En el transcurso de la aventura se intenta contestar varias veces la pregunta principal. La respuesta definitiva queda a elección del jugador. Planescape: Torment entonces puede incluso entenderse más como un libro interactivo que como un videojuego.

Existen muchos juegos más basados en los mundos de D&D, algunos lo reconocen expresamente y otros no. Pero es innegable que el viejo tablero y dado tienen bastante por dar todavía.

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