El camarón encantado
Hace mucho tiempo, vivían en una casucha el leñador Loppi y su malhumorada esposa Masicas…
Versión del cuento homónimo del francés Laboulaye publicado por José Martí en La Edad de Oro — Adaptación e ilustraciones: Sonmy

Hace mucho tiempo, vivían en una casucha el leñador Loppi y su malhumorada esposa Masicas. Eran tan pobres que las arañas no tejían sus telas allí porque no había ni moscas para cazar.
Un día el leñador atrapó a un enorme camarón en un charco, pero este resultó ser una poderosa maga que prometió cumplir sus deseos si la dejaba ir. Cuando la necesitara solo debía decir: “Camaroncito duro, sácame del apuro”.
Dicho y hecho, Loppi la puso en libertad y a partir de ese momento la vida mejoró para ellos. Pero Masicas, que era muy ambiciosa, logró que su esposo le contara de dónde venía su buena fortuna. Entonces comenzó a pedir y pedir, primero joyas y vestidos, luego un castillo porque quería ser reina. Una y otra vez iba él al charco para que el camarón encantado cumpliera los caprichos de su mujer.
Nada era suficiente para Masicas que exigió reinar en los cielos y ser dueña del mundo, el camarón al ver tanto egoísmo y ambición agitó las aguas donde vivía, lanzó rayos y les quitó todo lo que les había dado y jamás lo volvieron a ver.
