La casa de la calle Paula
Pequeña, humilde y de estilo colonial la edificación fue construida en 1810 con paredes de argamasa y…
Texto: Héctor Quintero Travieso
Fotos: Losama

En mi memoria la imagen de la casita de la calle Paula y la de Martí son imborrables. De ellas puedo dar hasta el más mínimo detalle.
Pequeña, humilde y de estilo colonial la edificación fue construida en 1810 con paredes de argamasa y techo de tejas. La familia Martí-Pérez la habitó unos meses antes de nacer el héroe hasta 1856 que se mudaron por problemas económicos.
Sin embargo, por testimonios de vecinos y amigos, se conoce que la mamá de José Julián volvió a residir en el inmueble en 1900 porque una asociación por Martí la adquirió con recaudación pública y se la entregó. La casita había pasado sin penas ni glorias, hasta que en 1899 emigrados cubanos en Cayo Hueso colocaron una tarja en su fachada. Entonces todos comenzaron a reparar en su grandeza.
En 1925 se convirtió en un museo y hasta la primera mitad de ese siglo fue la voluntad propia de los cubanos y sus exigencias a los gobiernos de turno, quienes se encargaron de mantenerlo funcionando mediante colectas públicas, como la de los niños que donaban un centavo cada 28 de enero.
Al fin, después del triunfo revolucionario tuvo el apoyo necesario para preservar una colección que atesora la mayoría de los objetos que se conservan del Apóstol y que los cubanos admiramos, respetamos y hasta amamos.
