La palma
Además de bonita, es buena. Ella nos regala su madera para hacer casas, corrales; sus pencas y yaguas con las que se tejen cestas, sombreros, como techo de las casas…
Texto: Rosa Leyva
Ilustración: Jesús

¡Qué linda es nuestra palma real! Tan alta, con esas pencas grandotas que el viento mece, y con sus ramilletes de flores blancas que tanto visitan las abejas.
Además de bonita, es buena. Ella nos regala su madera para hacer casas, corrales; sus pencas y yaguas con las que se tejen cestas, sombreros, como techo de las casas… su fruto, llamado palmiche, sirve de alimento a los cerdos y su raíz como medicina.
En su tronco anidan el pájaro carpintero, la cotorra, el totí; corretea la lagartija, y ¿quién no ha visto en lo más alto de la palma cantar al sinsonte?
Hay palmas en nuestras ciudades y campos. Y si te fijas en nuestro escudo, orgullosa y altiva, ahí la ves también. Ella es el árbol nacional de Cuba.
