Ya van seis editoriales…

Me siento identificada con un perezoso. Son lentos, duermen mucho, se mueven tan poco que les sale moho encima y se ponen verdes. Si tuviera que elegir un animal para nombrar mi “spirit animal”, según los criterios de la cultura actual de internet, sería el perezoso. Pero los guías espirituales no son propios del internet y están lejos de ser un fenómeno actual.

Totémico — Rodrigo Becerra

Según la tradición de las tribus nativo americanas, los guías espirituales son de cuatro tipos y llegan a ti, dependiendo del tipo, en momentos específicos de tu vida. El más conocido, que se ha llegado a mezclar con la búsqueda moderna de representación externa, es el guía de vida, que refleja a tu yo interno, tu espíritu. Te acompañan perpetuamente, no desaparecen con el tiempo; si tienes la suerte de descubrir cuál es, forma parte de tu vida de manera importante. Los guías espirituales suelen ser animales, y las características de los animales que representen guía, son características que podrás encontrar en la persona que están guiando. Si por ejemplo, mi guía fuera un perro, significaría que soy una persona leal, servicial, activa.

Para fortalecer la conexión con el guía, se recomendaba rendirle homenaje a través de la representación de la imagen en tu persona: usar ropa con imágenes de tu animal, tatuarte, llevarlo contigo siempre que puedas, además de conocerlo en la naturaleza, estudiar sus costumbres, aprender sobre él todo lo posible. Pero la búsqueda del animal espiritual no es tan solo identificar a qué animal te pareces, o con cuál animal crees que compartes rasgos de personalidad; es un proceso muy personal de búsqueda interna, conocimiento de la persona y conexión con la naturaleza, que puede terminar en el encuentro con tu animal, o no. Puede que nunca conozcas a tu animal. Ahora, si nos guiamos de la idea moderna de spirit animal, lo único que debes hacer para encontrarlo es ver una imagen en Internet con la que te sientas identificado. Puedes tener miles, pueden variar cada diez minutos. (La representación es una cosa loca). La búsqueda de las personas de representación en la naturaleza siempre ha estado presente en distintas culturas del mundo. Los animales espirituales, los totems, la heráldica, los familiares. Buscamos un elemento en la naturaleza con el que nos podamos identificar, donde nos podamos encontrar a nosotros mismos, y a partir de este, construir una representación para mostrar hacia afuera. Nos sirve como una máscara que no nos esconde, sino que termina por mostrar características nuestras que no se conocen a primera vista, rasgos de personalidad que demorarían en salir a flote, y que podemos conocer de la persona por la atribución de estos que le damos a distintos animales.La versión extrema de la representación externa del animal personal es la cultura furry: personas que se disfrazan de animales. Sus representaciones se asemejan más a peluches o caricaturas, buscando una estética más antropomórfica y exagerada que un animal real. Gran parte de la movida consiste en la construcción de fursonas (sus personalidades versión animal), a través del uso de accesorios que remitan a animales de su elección (en los más dedicados, el uso de fursuits, disfraces de sus personajes que pueden incluir hasta animatronic para buscar la verosimilitud en el movimiento y hacerlos parecer más reales y naturales), que conviven con otros furries en espacios establecidos para ellos donde se pueden sentir seguros, tranquilos y comprendidos. El sentido de comunidad es lo más importante para los furries: el poder desenvolverse en un espacio donde encuentran otras personas que al igual que ellos se sienten identificados con los animales antropomórficos, y en el que se están más cómodos, libres y reales que con su yo humano. Los furries eligen su animal de acuerdo a las características de los animales que encuentran en ellos y que sienten que comparten, a partir de lo que construyen una segunda personalidad más real para sí mismos con la que se desenvolverán con otros como ellos.

Los furries traen a un plano físico y real la idea de la representación animal: la representación, que debería ser más teórica, la aterrizan en una situación concreta, que puedes ver y tocar directamente. Le dan a la idea un tratamiento exagerado que excede los límites de lo normal: buscan literalmente convertirse en el animal con el que se identifican, no sólo sentir una afición personal, sino ponerse su piel y darle a sus comportamientos humanos características de su animal.

No está tan alejado de la idea del guía espiritual, aunque el acercamiento es mucho más directo y particular. Lo que buscan ambos grupos es encontrar un animal en el que se puedan ver reflejados y de alguna manera los ayude a vivir su vida de la manera que crean más adecuada y de acuerdo consigo mismos. Los animales espirituales a través de la guía de vida, la elección de los caminos, la ayuda sutil del animal desde adentro para poder desarrollarte en tu mejor vida; los furries a través de la representación externa del sentimiento interno, de el uso del traje para sentirte cómodo y dejar salir a tu yo verdadero que se esconde tras las máscara del humano.


Originally published at www.revistaplasma.com.

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