Casa de los Azulejos

En el centro de la ciudad de México hay una casa hecha de azulejos.

La casa fue construida por el hijo de uno de los descendientes de los condes de Orizaba quien a su temprana edad, se dedicaba con ahínco al desenfreno y despilfarro de los bienes familiares. En varias ocasiones fue increpado por su padre, quien frustrado por la conducta de su hijo, soltó la frase mágica que cambiaría sin querer el destino del descarriado joven:
 -“ni harás casa de azulejos”, dejo el padre sembrado en la cabeza de aquel vástago maltrecho.

Tan sencilla fue la frase pero tan contundente. Sin darse cuenta el padre, el joven cambio de vida. Responsable y prospero su camino torno y como demostrando que de oídos sordos no era, la casa de azulejos en honor a su padre construyó.