La otra cara de las carreras: los que no corren


Cuando algo nos gusta pensamos que mucha gente siente lo mismo, ya sea con un equipo de béisbol, una tendencia religiosa o política, o un deporte. Hay algo de ingenuidad en ese pensamiento y se materializa cuando te topas con la realidad de frente.

Hasta ahora me puse en las pantuflas de aquellos que quieren dormir tarde un domingo ya sea porque rumbearon la noche anterior, porque tuvieron una semana pesada, porque ese es su único día para dormir largo y tendido, por enfermedad o por cualquier excusa.

Hasta ahora me puse en el pellejo de esos que viven cerca de los lugares en donde se colocan las tarimas de las carreras en donde aupan a los corredores con micrófono en mano, en donde colocan música desde muy temprano en la mañana, sin contar en los que montan el evento desde horas de la madrugada y ese ruido perturba a los vecinos.

Claro que es muy sabroso sentir ese ánimo antes, durante y después de una carrera, pero no debe ser muy sabroso que te despierten temprano un domingo con ese ruido, ¿verdad?

Otra lado oculto de las carreras es cuando trancan las vías.

Por mucho que se diga y repita en las redes sociales, siempre, siempre, siempre hay gente que nos tira el carro encima, nos insultan, se molestan, pelean con los policías y personal del evento porque nunca se enteraron que habría un evento y cerrarían las calles.

Esto pasa mucho en este país, Venezuela, porque aquí no hay canales de televisión en donde se pueda advertir estas cosas. Bueno, canales hay, pero que tengan la libertad o el gusto de hacerlo es otra cosa. Igual pasa con las emisoras de radio. No se escucha nada. Ni hablar de los periódicos…

La gente sigue creyendo que todos tienen redes sociales, todos siguen a la misma gente y que por ende, todos se van a enterar que tal evento cerrará tal calle tal día.

¡Craso error!

Para la carrera de Plumrose se colocaron vallas en las calles que serían cerradas con el horario de dicho cierre. Esto me pareció maravilloso y debería replicarse a otros eventos, pero por favor, luego retiren el material. Aun veo en las calles los anuncios de esta carrera que fue hace dos semanas…

Le toca a las alcaldías, en conjunto con los organizadores, hacer saber a los vecinos el horario del evento, calles a cerrar, comienza y fin del evento, etc.

Pero también le toca a la gente poner un granito de arena. No se puede ser tan prehistórico e insultar a los corredores, como nos pasó ayer en La Castellana (y en muchas otras carreras), ni lanzarnos el carro porque quieren pasar (como pasó ayer, en la media maratón de Movistar, la Samsung Night y otras carreras).

No se puede ser tan poco educado, poco decente, tan poco inteligente, caramba.

Ayer cuando salía de mi casa una señora me dijo lo siguiente: “¿Hoy hay otra carrera? ¡Que fastidio! Cada vez que hay carrera en la Francisco de Miranda no pasa el Metrobus y no hay forma de salir de aquí”. Por más que le dije a la señora que esta carrera no pasaría por allí, su molestia le ganó.

Es así como pasamos de ser deportistas a ser molestos…

Creo que si se unen esfuerzos para informar a los vecinos y transeúntes, y si la gente colabora un poco podemos coexistir tranquilamente.

El tema de la música es algo que también se debería tener en cuenta, porque en verdad al ponerme en sus pantuflas y pensar que me despiertan a punta de gritos y canciones un fin de semana, se me quita el entusiasmo.

No sé cuál puede ser la solución a esto y espero que los corredores no me fusilen por ponerme del otro lado de las carreras por un momento.