¿“Bio-Hackear” a mis hijos?

Ya lo hacemos, lo sepamos o no, lo queramos; ahora la cosa es que sea intencionalmente buscando lo mejor para ellos…

El año pasado leí el libro de la científica Jena Pincott que se llama “Wits/Guts/Grit. All-Natural BioHacks for raising smart, resilient kids” y que me abrió los ojos de una forma tremenda. Esto no pretende ser para nada un reporte del libro ni nada, de hecho solo platicaré de uno de los capítulos. Después lo más probable es que escriba sobre otros de los temas que plantea. (A mero abajo hay fotos del proceso.)

Una científica experimentando con sus hijos, midiendo los resultados y luego escribiendo sobre ello, ¿Por qué no?

Si, lo que comen y hacen afecta mucho a nuestros hijos, ya sabemos…

Obviamente antes de leer el libro sabía ya lo mucho que afecta (calidad y cantidad) lo que comen, respiran, ven, escuchan, juegan, cantan, leen a nuestros hijos; no estaba taaan perdido. Lo que si es que no tenía ni idea de las implicaciones integrales; no era un completo ignorante, solo muy ignorante.

Yo peensaba que comer sano y en moderación = estar en buena forma física principalmente. No en todo lo que comer (en este caso, aunque el libro no se enfoca en puras cosas que comemos) nos afecta a todos pero mucho más a nuestros hijos pequeños que están desarrollándose en muchos sentidos.

Decidí de una forma mucho más enserio sí ser un papá intencional aplicando algunas de las sencillas cosas que Pincott literal probó en sus hijos y midió como buena científica que es. Empecé por una que consideré que juntaba los requisitos mínimos para poder disfrutar desde la preparación con mis hijos (de 4 y 2 años), que fue el hacer y consumir yoghurt en mi casa.

¿Por qué hacer y consumir yoghurt en casa?

Los probióticos y los probióticos si si si, mucho rollo de esto por todos lados. La cosa se pone seria por que necesitamos hoy más que nunca consumir probióticos por que nuestra flora intestinal (osea todas las millones de bacterias que tenemos y que afectan hasta formas de ser y de pensar) está tan reducida respecto a la de nuestros abuelos respecto a su diversidad al consumir tantas cosas ya procesadas o que fueron “crecidas” con ayuda de tantas cosas no naturales que eso nos está afectando mucho más allá que en nuestra salud digestiva.

Pincott hace referencia a varios estudios que no veo el caso poner aquí para no aburrirlos pero que a mi me emocionó ver y meterme más y más y descubrir todo el impacto en formas de comportarse socialmente, disminución del estrés, de la ansiedad, mayor resiliencia de los niños, aumento de sus habilidades cognitivas, una mayor segregación de la hormona que se dice es la culpable de que nos sintamos felices y tantas otras cosas.

Todo esto de arriba empezó con ratas de laboratorio como todo claro. Al ver que ciertas bifidobacterias y ciertos lactobacilos influían positivamente en muchos aspectos de las ratas y ver que en humanos apenas se estaba experimentando Pincott decidió experimentar de la forma más naturalmente posible con sus hijos. Total, ella es una científica. ¿Por qué no?

Al medir los resultados (muestras fecales) de la diversidad de la flora intestinal de sus hijos que estaban consumiendo yoghurt casero vió un tremendo aumento, sobre todo en la de su bebe (que estaba consumiéndolo vía la leche materna). Como muchas cosas, entre más chicos empecemos mejor.

Sigo sin entender los beneficios de consumir algunos lactobacilos y bifidobacteria podrás decirme; entrando un poco más al detalle “científico” pero de una forma que todos podamos entender espero aclararlo con lo que sigue.

Los microbios estos tan buenos (lactobacilos y bifidobacteria) se mueren en ambientes de estrés, está comprobado. Por eso mismo buscan vivir dentro de un organismo que esté agusto, felíz, sin estrés ni preocupaciones. ¿Cómo lo logran? Va en puntos:

  • “Hackean” a nuestro sistema inmune. Por eso necesitamos muchos microbios desde chicos. Si no con cualquier cosita nuestro sistema inmune sobre-reacciona, lo cual causa que se inflame y esta inflamación mata a los microbios, por lo cual estos son los más interesados en no morir, en que no se inflame el sistema inmune. La inflamación afecta nuestra resiliencia y hasta carácter directamente de acuerdo a estudios, por eso su importancia.
  • Alteran algunas hormonas y los niveles de ciertos neurotransmisores. Seratonina, dopamina, oxytocina, acetylcholina y el ácido gammaaminobutirico son químicos que directamente influencian nuestro comportamiento en las cosas que se pudiera decir hacen que seamos quienes somos: lo que nos motiva, lo que nos duele y como nos recuperamos. Hablando en términos generales la seratonina y el ácido gammaaminobutirico nos calman y relajan, la dopamina nos motiva, la oxytocina hace que conectemos y la acetylcholina nos estimula.
  • El descubrimiento que los lactobacilos producen ácido gammaaminobutirico fue muy relevante ya que precisamente el Xanax y Valium tienen como objetivo los receptores de este ácido en el cerebro. Cada vez más investigadores afirman que los lactobacilos son más efectivos que estas pastillas (y sin efectos colaterales por supuesto) en calmarnos.
  • Incrementan el número de las células en el cerebro que son las responsables de crear oxytocina que como ya sabemos es el neurotransmisor que se libera con los besos y el tacto.
  • Disminuyen la producción de la hormona del estrés (corticosteroide).
  • En estudios realizados a fumadores que quieren dejar de fumar los lactobacilos fueron lo que finalmente les dieron la resolución y fuerza de carácter para dejar de fumar versus grupo de control que no los consumió.
  • Algo muy loco que descubrió Pincott es que ayudan a esculpir el cerebro (si, su estructura física) de un niño. Defienden por un lado lo bueno y por otro podan lo malo o que necesita desaparecer del cerebro, todo esto por tener en “orden” a las microglias. Estudios muy recientes nos hablan de lo muy importante de las microglias en ciertas ventanas de desarrollo en los niños, por lo cual se necesita que nuestros microbios favoritos las tengan como deben de estar. Esencial. Esto depende del como están estos microbios en nuestro intestino.
  • Un estudio en UCLA realizado a mujeres que tomaron dos veces al día yoghurt casero reveló que en fMRIs realizados un mes después tenían alteradas las áreas de su cerebro relacionadas con el estrés. También reaccionaron considerablemente más “relajadas” a ciertas cosas que les pusieron en frente versus el grupo de control. ¿Qué tal?
  • En Japón hace no mucho hicieron un estudio con estudiantes de medicina, a quienes les dieron por ocho semanas yoghurt con probióticos antes de tomar un examen nacional. El grupo que estaba recibiendo un placebo reporto niveles de estrés y angustia considerablemente más altos el día antes del examen.

La alquimia en nuestro intestino por todos los microbios que hay y afectan a tantas y tan diferentes cosas que hace pocos años no sabíamos es tan compleja que Sonnenburg, un profesor de microbiología en Stanford dice que tenemos una farmacia sin licencia andante dentro de nosotros con todos estos compuestos de microbios.

Pudiera seguir con referencias a este capítulo pero la cosa se pone un poco más compleja por lo cual no quiero que alguna científica que me lea se moleste por lo mal que explico las cosas. Así es que paro aquí con esto. Lo que queda claro es que por muchas razones estos microbios (lactobacilos y bifidobacterias) se supone lograrán que mi familia sea más resiliente, lo dicen múltiples estudios ya en humanos; por eso quise empezar con este experimento.


¿Por qué hacer vs comprar yoghurt o demás productos con probióticos?

Y ahora si la parte de hacerlo en casa es por que en México los yoghurts (o cosas similares) que tenemos en los supermercados y que supuestamente tienen probióticos aparte de que muchas veces no está claro cuales son en otros no se sabe ni la cantidad ni si por las condiciones de manejo de los productos en la logística y conservación siguen vivos. Por otro lado Pincott también dice que las píldoras con probióticos no sirven de mucho por que tienen que estar en algo solido ya que no aguantan los ácidos de nuestro estómago.

Por eso decidí buscar en Amazon y después de comparar decidí irme por una “yoghurtera” que estaba rebajada a $19.99USD de Gourmia e investigar cultivos con lactobacilos y bifidobacteria para el yoghurt, cosa que también compré en Amazon.

La yoghurtera para lo único que sirve es para controlar la temperatura durante las 7–9 horas que dejas a los cultivos hacer su trabajo, no te vayas con la finta.

Ahora si, ¿Cómo hacer yoghurt en casa?

Es muy muy sencillo en realidad, como todo es cuestión de organizarse y de tener paciencia pero sobre todo de ver la forma de hacerlo más divertido con los niños. Te pongo aquí los pasos del proceso que sigo con mis hijos:

  1. Ir a la tiendita juntos a comprar un galón de leche (no queremos acabarnos la leche que está en el refri).
  2. Poner 8 tazas de la leche en una olla.
  3. Poner nuestro “Playlist” de canciones de dinosaurios en español.
La liga para abrir el playlist es: https://open.spotify.com/user/1276587659/playlist/45PjNlXTy3Cp1qOaHAJnSd?si=_mLXvr2RRI6tMNapSNV-1w

4. A fuego medio esperar hasta que llegue a 80C y darle un poco de vueltas con una palita de madera (sin emocionarse) y que se quede allí unos 5 minutos (quisiera decirte que es exacto pero yo creo que todas las veces ha sido más).

5. Después hay que dejar que baje la temperatura a 45C, lo que hacemos nosotros es cambiar la leche de la olla a un recipiente de plástico que está dentro de otro recipiente de plástico que tiene hielos y agua para bajarle rápido la temperatura, si no corro el riesgo de perder el interés de mis hijos.

6. Ya a 45C hay que agregarle el cultivo y darle una meneadita con la palita de madera.

7. Ahora si ya se puede poner en sus frascos de vidrio, sin tapar, y poner en la yoghurtera a 37C por 8 horas.

8. A las 8 horas ya desconectamos la yoghurtera, tapamos los frascos y dejamos que baje a temperatura ambiente como por dos horas.

9. Lo ideal es que se consumir el yoghurt ya después de unas 4–6 horas en el refrigerador pero si no se aguantan no pasa nada.

A Inés (4) le gusta el yoghurt natural por lo general y así se lo come, pero Javier (2) hace caras como de asco (me muerdo el labio para no reírrme) y le tengo que poner unas gotas de miel de abeja para que se lo coma bien.

¿Qué si voy a agarrar popó de mis hijos cada mes y mandar a un laboratorio a Estados Unidos a analizarla como le hizo Pincott? Claro que no. Confío en que en algo nos ayudará. De todos modos tenemos que desayunar o cenar, mejor que sea algo que tan comprobado tiene tantos posibles beneficios en áreas tan distintas.

Divirtiéndonos en la preparación del yoghurt…
Los cultivos están haciendo su trabajo por varias horas a la temperatura adecuada…
Degustando el yoghurt, la parte más rica…

¿Tienes alguna duda o pregunta sobre algo de este escrito? Escríbeme con confianza.

Sólo para Papás

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José Manuel De Urquidi

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Convencido de que necesitamos papás en toda la extensión de la palabra hoy en día, pero, ¿Qué quiere decir eso? En esas ando…

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Lo que hacemos y dejamos de hacer con nuestr@s hij@s incidirá a lo largo de toda su vida, por eso queremos hacer pequeñas y grandes cosas que marquen la diferencia. Por ell@s primero pero porque el mundo necesita papás comprometidos.

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