Colapso en las urgencias: ¿Qué significa realmente?

La inacción del sector público frente al aumento de cifras de pacientes en espera y otros problemas de la atención de salud, también es política pública, una en la que el bienestar general se va deteriorando.

Por Dra. Soledad Martínez, Especialista en Salud Pública, Pública, PhD in Health Services and Policy Analysis, Subdirectora de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile.

Estas semanas volvemos a escuchar que en un gran hospital de la Región Metropolitana “colapsó” la urgencia. Sin embargo, no parece haber claridad respecto a lo que entendemos por colapso: ¿Llega gente pero no se atiende o tiene que esperar largas horas? ¿Se hospitalizan pacientes en los pasillos? ¿Hay largas esperas para que estas personas sean hospitalizadas “adentro” del hospital? ¿Muere gente antes de ser atendida? ¿Mueren pacientes después de ser atendidos, pero sin atención adecuada?

Algunas de estas interrogantes podemos responderlas en base a datos que registra el sistema público: por ejemplo, en cuanto a la última pregunta,en 2015 las personas que murieron en los servicios de urgencias esperando una cama fueron 300 más que en 2012 (DEIS, 2015). Esto no quiere decir que murieron debido a que esperaban una cama, pero sí da cuenta de una atención inadecuada a pacientes que requerían ser hospitalizados y que no accedieron a ello. Tampoco quiere decir que la Red de Urgencia necesariamente lo esté haciendo peor. Las atenciones de urgencia han ido aumentando en el tiempo por lo que es esperable que las personas que mueren esperando cama también aumenten, de no mediar intervenciones que mitiguen este fenómeno.

Damaris Sepúlveda

No lo estamos haciendo peor, pero no es excusa

Si bien los fríos números pueden interpretarse como que no estamos haciéndolo peor sabemos que la inacción es también una forma de política pública. Dejar que sigan aumentando las personas que mueren esperando cama es una forma de reducción del Estado de Bienestar (welfare state retrenchment en inglés), donde por inacción el alcance de la protección social va disminuyendo gradualmente.

Respecto de la hospitalización en pasillos y de cuánto esperan las personas para ser hospitalizadas, tenemos datos del DEIS (Departamento de Estadísticas e Información de Salud) que muestran que el porcentaje de los casos que esperan más de 24 horas por una cama hospitalaria del total de casos que esperan ser hospitalizados ha aumentado desde un 7% en 2012 a un 10% en 2015. Esto no viene más que a confirmar la tremenda falta de camas en el sistema de salud chileno y, más agudamente, en el sector público en donde faltan más de 10.000 camas (agudas e intensivas, en relación a la tasa promedio de camas por cada 100.000 habitantes en el mundo según la OMS en 2014.). Esta situación también es un ejemplo de la reducción del Estado de Bienestar.

Éste es un fenómeno que ocurre también en sistemas de salud de países como Estados Unidos o Canadá, donde hay disponibles más camas por cada 100.000 habitantes que el promedio de la OECD. La gran espera para ser hospitalizado “dentro del hospital” llamado access block en inglés, sigue siendo un dolor de cabeza para las unidades de emergencia hospitalaria de dichos países.

Volviendo al concepto de “colapso”, tradicionalmente se le ha entendido como la situación en que las personas esperan largas horas para ser atendidas. Si bien es un tema relevante, el asunto ha sido parcialmente abordado por la autoridad ministerial, la que implementó un sistema de triaje o categorización por riesgo. Este sistema determina la prioridad para ser atendido y permite evitar las situaciones en que personas con patologías sin riesgo vital sean atendidas antes que personas que se encuentran más graves.

Aún cuando no es posible saber con datos disponibles en el DEIS si se cumple con el estándar de que las personas que están más graves sean atendidas dentro de un determinado tiempo, el funcionamiento de este sistema es bien valorado en general entre las personas que trabajan en los servicios de urgencia. De cualquier forma, el sistema de categorización, por diseño, no necesariamente ha mejorado el tiempo de espera en servicios de urgencia para los pacientes menos graves, los que se espera sean resueltos en la Atención Primaria o en un SAPU. Esto podría solucionarse en algún grado con la reciente instalación de los SAR, SAPU de Alta Resolución.

El colapso de las unidades de emergencia hospitalaria tiene muchas causas y, por lo tanto, muchas soluciones, las que deben ser diseñadas tomando en cuenta que estas unidades se encuentran inmersas en una Red Asistencial que presiona a la entrada de los servicios de urgencia desde atención primaria y bloquea el flujo de salida desde los hospitales.

En Salud en Todas 2016 queremos abordar este problema en particular desde la atención de urgencia en la Atención Primaria. Inscríbete en nuestro Congreso y discútelo con nosotros en el Simposio “Modelo de atención en la mira, tensiones a la APS desde la urgencia” donde trataremos las consecuencias de esta “Sapuificación” del sistema de atención de salud. ¡Te esperamos!

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