Milena Caserola - El 8vo. Loco

Ball boy, tragedia en polvo de ladrillo (de Tatiana Goransky)

Por SALVADOR LUIS


Cuando pensamos en obras de ficción acerca del mundo del tenis las referencias suelen involucrar a dos amantes — un tenista de pelo engominado y pantalones largos, una delgada pelirroja esperando por él en las graderías — en un lejano 1930 con olor a raquetas de madera y superficies de césped. En la mayoría de estas historias vaga la figura del “Coloso de las Canchas”, el legendario Bill Tilden (número 1 por siete años consecutivos, todo un personaje del “deporte blanco”, excesivamente alto, despilfarrador y pederasta), quien además de jugar al tenis y brindar grandes espectáculos alrededor del mundo se dio tiempo para escribir una decena de libros acerca del tema, entre ellos el cuento juvenil “It’s All in the Game” (1922) y la novela Glory’s Net (1930), que narra el ascenso y los triunfos sobre la pista de hierba de David Cooper, alter ego de Tilden.

La más reciente nouvelle de @TatianaGoransky, sin embargo, no transita por aquel camino vomitivo ni abriga en sus páginas a un galante y engominado David Cooper. Ball boy, tragedia en polvo de ladrillo (Milena Caserola-El 8vo. Loco Ediciones, 2013) es la historia de Manuel, un extenista adolescente del barrio de San Telmo que se aleja de los torneos juveniles para dedicarse en cuerpo y alma al arte de recoger pelotas. Ser el más grande ball boy de la historia de los torneos de la ATP, ese es el objetivo de este hacendoso de conducta antisocial que memoriza todas las noches técnicas de feeding y movimientos matemáticos, y que sueña, acechante en los predios del Club Roque y San Isidro Tenis, que su ídolo Roger Federer apabullará a Robin Söderling en la final de Roland Garros.

La originalidad de esta historia se encuentra en la atipicidad de su enfoque. Goransky retrata un mundo poco imaginado por quienes no hemos recogido diariamente una pelota de tenis, un terreno que está vinculado a la obsesión, a la rabia y a la competencia sin límites que conduce a las consecuencias más calamitosas. En ese sentido, Ball boy es el relato tragicómico e inesperado de una psicopatía en progreso, una narración acerca del desequilibrio exhaustivo de un joven que con un tic nervioso, falta de relaciones interpersonales e incapacidad para vivir fuera de los márgenes del tenis funda un mundo autónomo en el que las habilidades para recoger pelotas alimentan un egocentrismo enfermizo, todo ello enmarcado, irónicamente, en un espacio invadido por el virus de la gripe porcina (casi una historia de zombis).

Con la publicación de esta nouvelle Tatiana Goransky reafirma que es una de las escritoras más originales de la narrativa latinoamericana actual. Llena de sorpresas inquietantes y de un humorismo que se baña en lo perturbador, Ball boy es sin duda un sitcom malvado y una dislocación de las expectativas más tradicionales, donde la frase “Piensen tenis” se repite constantemente como si no hubiera otra forma de vivir en el mundo concreto. “Piensen tenis”, ciertamente, pero también imaginen el rostro imperturbable de Charles Bronson acercándose a las canchas, el contagio y la enfermedad disolviendo cuerpos de niños indefensos y un torneo de titanes definido con un tiebreaker desgarrador.


Gracias por leer esta reseña

Soy Salvador Luis (1978), director de Specimens-Mag.com y autor peruano: www.salvadorluis.net. Twitter: @SalvatoreLuigi1