Manifiesto de un melómano

El melómano escucha un disco nuevo que le interesa por lo menos 30 veces, sobretodo si se trata de grandes artistas. Sabe que, al menos, revisará cinco o seis páginas web para buscar los datos técnicos, la lista de canciones, críticas especializadas, estudios de grabación y mitos que rodean la obra. Recién entonces estará capacitado para tener una primera opinión, basada en el conocimiento.

La crítica del melómano siempre estará fundamentada en datos. Sabe que su opinión subjetiva no es suficiente para que sus colegas acepten su punto de vista. Él demuestra, de manera objetiva, porqué un disco es bueno o malo. Por esta razón, nunca olvida el contexto histórico, los avances técnicos, ni la carrera del artista en cuestión. Su crítica debe reposar en un amplio contexto. No es lo mismo Monterrey que Woodstock.

Gracias a Internet, puede escuchar casi toda la música registrada en audio, pero sabe que tiene poco tiempo. Además de bajar al menos un disco nuevo por semana, cada año, deberá estudiar con profundidad la carrera de al menos tres artistas. También aprovechara un buen reproductor de música, celular o cualquier dispositivo que pueda conseguir para escuchar discos mientras está en la calle. El melómano aprovecha los tiempos muertos.

Porque es conocedor de tantos estilos musicales como puede, no hace diferencias. Como dijo Duke Ellington: “Solo hay dos tipos de música, la buena y la otra, a mí me gustan las dos”. El melómano conoce los mitos e historias de los artistas y sus obras. Incluso, sabe diferenciar entre las historias falsas y las que parecen falsas, aunque no pueda aseverar que lo son. Complementa su conocimiento con el consumo y análisis de escritores, cineastas, periodistas y otros artistas relacionados a la cultura musical.

Aunque el archivo FLAC es la mejor calidad disponible en audio digital hasta el momento (Pono garantiza mejor calidad dentro de poco tiempo), ocupa mucho más espacio que un MP3 y algunos reproductores, como el Ipod, no soportan este tipo de archivo. Por estas razones, el melómano se compromete a no bajar música con calidad menor a 320 kbps. Sino puede conseguirla, tendrá al menos 2 mb por cada minuto de canción. Sabe que los detalles de la música no pueden ser apreciados con mala calidad de audio.

Dos melómanos se reconocen inmediatamente y deben aprovechar el conocimiento conjunto para conocer más música. Deben aprovechar, también , la oportunidad de poder hablar con alguien solamente sobre música durante varias horas.

El melómano ama su arduo y secreto trabajo. Lo cultiva desde que es un niño. Sabe que la historia de la música depende, en parte, de que otros como él transmitan los conocimientos entre generaciones y colegas.

Para el melómano, la música es lo mejor.

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