
En directivos con Carmen Pérez Canal
Todo empezó en 1995, cuando el matrimonio de origen francés, Marie-France y Christian des Paillères descubrieron el vertedero de Stung Meanchey, a las afueras de la capital de Camboya. Allí pudieron ver a cientos de niños revolviendo entre la basura, llenando sacos con metales y plásticos que revendían posteriormente para obtener un beneficio mínimo. A estas condiciones de miseria absoluta, se sumaban unos padres supervivientes de la época de los Jemeres Rojos. Un periodo de cuatro años, de 1975 a 1979, que consolidó un sistema de economía radicalmente agraria, bajo la consigna de la evacuación de las ciudades y la destrucción de la civilización urbana y su cultura, sometiendo a la población civil a un régimen de trabajos forzados, a detenciones, a torturas y a asesinatos selectivos en masa. Un periodo que había dejado visibles huellas psicológicas en los padres de esos niños, abocados al alcoholismo, y como único recurso el uso de la violencia y el abuso de los más pequeños.
El matrimonió des Paillères comenzó repartiendo comida en el mismo vertedero, la necesidad más inmediata para esos niños. Pronto, comprendieron que también era necesario que tuviesen acceso a una educación y a una formación profesional que les garantizase un empleo y un futuro digno. En 1996, nace la Asociación Pour un Sourire d´Enfant (PSE) y se funda la escuela de educación acelerada y de recuperación, con el objetivo de que niños que habían abandonado la escuela vuelvan a incorporarse y reciban dos cursos por año hasta alcanzar su nivel escolar. En 1998 se crea la escuela de formación profesional y de estudios superiores, adaptada a las necesidades locales, ofrecía a los jóvenes estudiantes una continuidad educativa para incorporarse con garantías en el mercado laboral camboyano.
En 2002, Marisa Caprile coincidió con los fundadores de PSE cuando estaban llevando a cabo la gira anual de captación de fondos. Buscaban, además, a alguien que organizase un programa durante el verano, era necesario que en el periodo estival se siguieran realizando las labores que se llevaban a cabo durante el año en PSE. El hecho de que los alumnos estuvieran un mes alejados de la ONG suponía el enorme riesgo de que fueran explotados de nuevo en las calles o basureros. En 2003, se crea el Programa de Continuidad Escolar, que PSE España organiza, financia y expande año tras año.
Actualmente, el Programa de Continuidad Escolar atiende a más de 3500 niños a diario en riesgo de exclusión, niños en situación de acogida y niños con discapacidad, en 19 distintos proyectos y en cuatro provincias diferentes: Phnom Penh, Sihanokuville, Siem Riep y Kandal. Todo esto sería imposible sin la ayuda de más de 200 voluntarios de todo el mundo, principalmente de España, Francia y Reino Unido, que son seleccionados para realizar la función de monitores o coordinadores del programa y organizaciones como Sedisa que aportan la financiación.
Durante los diecisiete años que lleva en funcionamiento, han ido aumentado el número de proyectos que incluye el programa, debido al crecimiento de la actividad de PSE en el país. Las previsiones apuntan que esta tendencia irá en aumento en los años venideros lo que implica un gran esfuerzo por parte de PSE España en términos de: captación y formación de voluntarios, identificación de instalaciones y servicios, y búsqueda de financiación.
El Programa de Continuidad Escolar ha demostrado ser la herramienta más eficaz para la continuidad de los programas educativos, de cuidado y protección desarrollados por PSE a lo largo del año. Además de controlar la tasa de abandono escolar, previene: la explotación económica de los beneficiarios, la exposición a entornos violentos, la agresión sexual, el consumo de drogas y la malnutrición. Así como, permite que estudiantes camboyanos — la mayoría de ellos de PSE — y voluntarios occidentales desarrollen sus habilidades profesionales como monitores y coordinadores.

