Del secuestro virtual, las contraseñas y los niños

Foto: Muñeca, secuestro, playa. Cortesía de Ruinamaterna vía Pixabay

La forma tradicional de secuestro requiere de gran cantidad de recursos. Una vez capturada la víctima, es necesario trasladarla a un lugar donde ocultarla, mantenerla con vida y disponer de un mecanismo seguro para cobrar el rescate. Esto los hace exclusivos de grandes organizaciones criminales.

Sin embargo, los “malos” saben que nada causa más horror a una familia que saber que un ser querido está a merced de unos delincuentes y cuando se trata de nuestros hijos, da igual la edad, la situación es todavía emocionalmente más fuerte y estamos dispuestos a cualquier cosa.

Por eso las formas de secuestro han ido evolucionando, buscando sobre todo la rapidez. A cambio de un intercambio rápido, que no requiera de infraestructura, el importe del rescate es menor. Y, por aquello de la motivación, la violencia y el grado de amenaza se llevan hasta el límite. Hay mucha prisa, algo que siempre debemos tener presente porque, bien gestionado, juega a nuestro favor.

La más simple de ellas es el “secuestro virtual”, la quintaesencia de la simplificación. La forma original era una llamada de teléfono informando de que el hijo del destinatario está secuestrado. Amenazan con matarlo si no se ingresa o transfiere una cantidad de dinero pequeña, que fácilmente se puede tener en casa o sacar del cajero. Cada país y situación tiene su cantidad.

El ingreso se hace en una tarjeta telefónica de prepago o algún medio similar, como los giros internacionales, que permite intercambiar pequeñas cantidades de dinero de forma anónima. Durante la llamada se oyen golpes y los lamentos de una persona que, entre sollozos, pide ayuda a su padre o a su madre, según el receptor de la llamada sea un hombre o una mujer.

En una situación de tanto estrés, con la confusión de los golpes y de los sollozos, la frase: “¡Papá me van a matar!”, cala hasta dentro y el destinatario no tiene la menor duda de haber oído a su hijo pronunciarla. La llamada frecuentemente se realiza desde la cárcel y son presos los que organizan la representación. La supuesta víctima del secuestro permanece ajena a toda la situación hasta que vuelve a casa.

Cuando llegué a Brasil en el año 2010 este formato estaba en boga y había una situación de pánico generalizado. Nadie respondía a una llamada si no conocía el número de origen y en cuanto conocías a alguien, lo primero que hacía era grabar tu número. Esta era la respuesta de la sociedad, su forma de defensa.

Pero la cosa no quedó allí. Cuando la sociedad desarrolla una defensa eficaz, se produce una nueva evolución. En el caso del secuestro virtual, los presos perdieron el nicho de mercado pero comenzó una forma nueva: El robo del móvil. La llamada se producía desde el teléfono de la presunta víctima, que quedaba incomunicada, lo que daba más realismo a la situación. Esto permitía seleccionar mejor a la víctima y los empresarios extranjeros comenzamos a ser un blanco perfecto.

La respuesta social fue la comunicación inmediata a la familia o a la empresa, en caso de detectar el robo del móvil. Lo que no siempre era fácil porque el robo se producía en momentos clave (en la entrada del cine, durante una conferencia, al subir al avión…) Situaciones en las que el presunto secuestrado queda incomunicado.

Una vez detectado el nicho del secuestro de empresarios extranjeros, se produjo una nueva evolución, comenzaron los “autosecuestros”. Una o varias personas se presentan en el hotel haciéndose pasar por policías, indican a la víctima que está a punto de ser secuestrada, con la excusa de que es localizada por los secuestradores mediante el móvil, se lo retiran y ofrecen uno para mantenerse en contacto exclusivamente con los supuestos policías, normalmente no tiene saldo para hacer llamadas, y bien cambian a la víctima de hotel, o le piden que quede confinado en la habitación hasta que se resuelva la situación. Durante el tiempo que dura el engaño intentan cobrar un rescate ayudados por la información que sutilmente han logrado del presunto secuestrado al que entretienen y amedrentan por teléfono.

Y así se producen infinitas pequeñas variaciones y las formas se van trasladando de un país a otro, como si existiera una especie de “Escuela internacional de negocios del delito” a donde acuden delincuentes de todo el mundo, ávidos de conocimiento y de desarrollo profesional.(1)

En nuestra empresa consideramos dos respuestas a este tipo de delitos:

Para las situaciones en las que la víctima es ajena al secuestro, la mejor respuesta es pactar una contraseña de secuestro. El receptor de la llamada, oiga lo que oiga, si no oye la contraseña de secuestro, debe presuponer que se haya ante una situación virtual y obrar en consecuencia.
Y en cuanto a las visitas de autoridades locales que anuncian secuestros, o cualquier otra situación extraña, la víctima debe aparentar que acepta las instrucciones y ponerse en contacto con las autoridades reales de forma inmediata.

Y un consejo:

Debe llevar siempre grabado el número de emergencia consular de su país (2) en el del destino y en el caso de los ciudadanos españoles o trabajadores de empresas españolas, estén donde estén, no duden en ponerse en contacto con la Guardia Civil. La Unidad Central Operativa tiene un equipo especializado en secuestros y extorsiones, su número de urgencias es el +34 638 335 281. Grábelo ahora en su móvil y ojalá no lo necesite nunca.(3)

El objetivo de estos artículos es simplemente despertar la curiosidad y difundir la cultura de la prevención y la seguridad. Se intenta remunerar al lector con pequeños tópicos que puede mejoren su seguridad, pero no se puede hacer mucho más. Publicar un protocolo de seguridad completo sería contraproducente.

Por tanto, si usted viaja frecuentemente o debe expatriarse, acuda a un profesional de la seguridad privada de confianza y fórmese, las personas que le quieren lo agradecerán y el mundo será un poco mejor; a los “malos” hay que ponérselo siempre difícil.

Y si tiene hijos pequeños, aunque viva en un lugar tranquilo, sea cuidadoso. Según Missing Children Europe (4) en el año 2014 se denunciaron 200.000 desapariciones de niños en Europa, de los cuales un 2,5% fueron debidas a actos criminales. Si tiene un momento vea este video

No parece un experimento científico, no hay datos del número de intentos, aciertos/fallos, pero sirve para llamar la atención. ¿Qué haría su hijo? Si tiene oportunidad le sugiero que haga la prueba. Nosotros lo llamamos simulacro y es una excelente vía de formación.

Referencias

(1) Ningún país está libre de este tipo de delitos. En España se producen desde el año 2015, con no demasiado éxito, debido a las facilidades de comunicación. Nota de prensa: http://www.efe.com/efe/noticias/espana/sociedad/una-veintena-casos-destapa-ola-secuestros-virtuales-cataluna/1/5/2577868

(2) El personal de los consulados de las embajadas españolas son perfectos conocedores de la situación en el país y podrán ayudarle. En algunas ocasiones puede responderle un contestador automático. No se sorprenda, primero identifíquese, sea conciso y ordenado en la descripción de la situación e indique claramente el lugar donde se encuentra y si es posible a dónde pretenden llevarlo. Consulte en el siguiente vínculo los números de teléfono de emergencia del país de destino y recuerde inscribirse en el registro de viajeros facilitará mucho la labor de las personas que le ayudarán.En determinadas circunstancias puede ser más adecuado llamar al teléfono de emergencia consular general en Madrid 91 394 8900 grábelo ahora en su teléfono. http://www.exteriores.gob.es/Portal/es/ServiciosAlCiudadano/Paginas/EmbajadasConsulados.aspx

(3) El Cuerpo Nacional de Policía dispone de una unidad especializada en secuestros y negociación, no tienen un número directo, la llamada al teléfono de emergencia del consulado activará los protocolos más adecuados para el país en cuestión. Puede consultar las capacidades de la unidad del CNP en: http://www.policia.es/prensa/20140405_1.html

(4) http://missingchildreneurope.eu/figures

Acerca de Personal Security, S.L.

Sobre la base de una Academia de Seguridad Privada, un grupo de especialistas en seguridad y ejecutivos con larga experiencia internacional, se dedican a la investigación, desarrollo, formación y asesoramiento en técnicas de seguridad.

Está especializada en la autoprotección de personas en entornos profesionales internacionales y en la de instalaciones especialmente sensibles. Un ejemplo de estas últimas es el diseño, implantación, redacción y mantenimiento del Plan de Autoprotección de la Torre de Hércules, Patrimonio de la Humanidad, símbolo de la ciudad de A Coruña y de la Cultura Romana.

Si te ha gustado

Si te ha gustado, quizá te interese nuestro blog de seguridad para viajeros, o conocer la opinión de nuestros expertos en autoprotección, sobre asuntos de la vida cotidiana, que compartimos en YouTube. Y no lo dudes, si eres de los que prefiere estar preparado, nosotros podemos ayudarte.