Mujer en verano, por Laleyla5 under CC0 Public Domain.

¿Cuándo debe una mujer llamar a la policía?

El caso de la camiseta de tirantes blanca.

Estos días se ha hecho viral la descripción, en primera persona, de una situación de acoso vivida por una chica de dieciséis años. La conversación en Twitter ha acabado protegida porque, al parecer, ha recibido tantos comentarios de apoyo, como de los otros.

Transcribo literalmente el relato, respetando la estructura original, que recuerdo al lector, ha escrito una joven en Twitter:

Al principio yo no le daba ninguna importancia, pero luego han empezado a mirarnos y como yo estaba enfrente de ellos uno me ha empezado a
Guiñar el ojo y a sonreir. Era un hombre mayor, pero apenas me he fijado en él. Sus amigos también han empezado a fijar en mi
Y se lo he dicho a mis amigas pero ellas han pasado del tema. Al final me he hartado y le he dicho que nos fuesemos. Nos hemos ido a otra
Cafetería. Al salir esos hombres se han dado cuenta de que nos íbamos y justo me han pedido también la cuenta. En la otra cafetería nos hemos
Sentado fuera y ellos dentro, al pasar a mi lado uno me ha estirado un poco el pelo, me girado y le he mirado, él me ha giñado el ojo.
Ellos han entrado y yo les he dicho a mis amigas que me iba a casa, que me encontraba mal. Me he levantado me he ido y ellos se han dado
Cuenta y han salido de la cafetería antes de pedir nada. Yo estaba muy asustada. De la cafetería a mi casa hay 5 minutos y en esos 5 min
Los tres hombres me han seguido y me han ido diciendo de todo “guapa esperanos, ven aquí para hablar, dejanos verte esa camiseta” y cosas
Así. Apenas podía correr porq llevaba sandalias, aun así he corrido un poco y ellos también lo han hecho. Quedan poco minutos para llegar
A mi casa y he pensado en no ir directamente a mi casa porque si no, sabrían donde vivía. Me he metido en una calle y me he escondido en un
Portal, ellos han pasado de largo y cuando ya me habían perdido he ido corriendo a mi casa he abierto la puerta del portal y me he puesto
A llorar. Solo tengo 16 años y llevaba puesta una camiseta de tirantes blanca y esos hombres me han empezado a perseguir por todo el barrio.
Me da rabia que lo que parecía una tarde genial con mis amigas, se ha convertido en una de las peores noches de mi vida. Un vecino justo ha
Bajado y me ha visto llorando, le he explicado la historia y me ha dicho que subiese a casa y que me tranquilizase. Esperando el ascensor
El vecino (que bajaba a tirar la basura) me ha dicho que tres hombres le habían preguntado si una chica había entrado a ese portal.
Él les ha dicho que no, que en esta comunidad no viven niños pequeños, que solo viven jubilados. Yo se lo he agradecido y me he subido a
Casa. Estoy muy agradecida de mi vecino porque en ese sentido me ha ayudado, pero tengo miedo a que esos hombres me vuelvan a ver y me hagan
Algo. Es increíble que no pueda volver sola a casa sin sentirme menospreciada y acosada. Espero que no os pase nunca. Gracias por leer esto.

Personalmente me da igual si los hechos son reales, una reconstrucción sobre otra situación o simplemente un truco de mercadotecnia. A lo largo de estos años he escuchado muchos relatos similares, algunos con final feliz y otros no. En cualquier caso, reúne los elementos comunes a una situación de violencia.

Antes de continuar hagamos un repaso acerca de cómo hemos decidido en la sociedad moderna organizar la convivencia. La clave fundamental es que hemos decidido ceder el uso de la violencia al estado, de hecho, hay autores que consideran que ese ejercicio, en régimen de monopolio, es la definición de estado.

Sin entrar en grandes profundidades, en todo estado moderno existen unas reglas comunes para el ejercicio de la violencia:

  • Las fuerzas armadas, el ejército, tiene el mandato de ejercer —cuando es necesario— la máxima fuerza posible. Es lógico, se trata de la supervivencia, para entenderlo solo debemos hacernos una pregunta: ¿Dónde estaría el Reino Unido si hubiera perdido la guerra contra los nazis?
  • Los cuerpos de seguridad, la policía, tiene el mandato de usar la mínima fuerza necesaria. Lo que también es lógico, ya que la usa sobre los propios ciudadanos.
  • Y por último, el ciudadano también está legitimado para hacer uso de la fuerza en el caso de que se exponga a un daño grave inmediato y siempre que haga un uso de la fuerza proporcional a la amenaza —de nuevo el concepto de mínimo necesario—. En el resto de los casos, el comportamiento violento, está prohibido y penado.

Por tanto, si nos vemos expuestos a una situación de violencia, debemos valorar si el daño es inmediato y para evitarlo es imprescindible actuar con nuestros propios medios o si la situación permite solicitar la intervención del estado.

Pero la clave es determinar en qué momento un comportamiento deja de ser normal y pasa a ser violento. Puede parecer fácil, sobre todo a posteriori, pero en tiempo real la cosa se complica.

Analicemos la situación descrita en Twitter:

  • La primera fase, un individuo que guiña el ojo y sonríe a una chica, no parece una amenaza grave. La protagonista evita el contacto visual y se lo comenta a sus amigas. Hasta aquí todo normal. Sin embargo, las amigas parece que no reciben el mensaje y que hay una diferencia de edad notable entre ambas partes. Que un adulto se insinúe a una menor debería poner a todo el grupo en guardia, se trata de una situación, cuando menos, inapropiada.
  • La segunda fase, que un grupo siga al otro, puede ser normal en otras circunstancias, pero la diferencia de edad invita a tomarse la situación en serio. El tirón de pelo al pasar, por suave que sea, es un contacto físico no solicitado. Si eres una menor y el otro individuo es mayor de edad, es el momento de llamar a la policía y explicar la situación. Muy probablemente se presentarán en el local e identificarán a los, de momento, pelmazos. Visto lo que ocurrió después, apuesto a que la identificación ofrecería algún dato interesante.
El contacto físico no deseado es una situación clara de acoso que requiere de una respuesta como: advertir al acosador que ha cruzado la línea roja, solicitar ayuda de su entorno inmediato o llamar a la policía. No existe una respuesta estándar. La respuesta óptima, dependerá de las circunstancias de cada situación y del estado de ánimo de la persona acosada.
  • La tercera fase, desde el punto de vista de la autoprotección, es un cúmulo de errores: El grupo de la chica reacciona de una forma muy inadecuada, abandonar el grupo para dirigirse a casa no es una buena idea y que el grupo de adultos siga a la chica es motivo para llamar inmediatamente a la policía, al igual que todo lo que acontece después.

Una constante que se observa, en el análisis de toda situación violenta, es que cuanto más se tarda en responder, más difícil es hacerlo, por tanto, la clave de la autoprotección es determinar el instante en que una situación normal vira a violenta y actuar tempranamente. Después es importante aprender qué tipo de respuesta es adecuada a cada momento y como aplicarla teniendo en cuenta que:

  • Llamar a la policía no es sencillo. Debe prepararse, desde el hecho mecánico de la llamada, a qué se dice y cómo se dice. La policía está preparada para actuar en todo tipo de situaciones pero si hacemos nuestro trabajo, seguro que la intervención es más rápida y mejor.
  • Es necesario saber cómo recabar ayuda de nuestro entorno en cada situación, como hablar y advertir que se ha cruzado el límite de lo razonable, un espray de defensa o una alarma personal pueden ayudarnos a salvar situaciones muy peligrosas.

Las técnicas de autoprotección nos ofrecen muchos recursos, pero creánme si les digo que lo más importante es actuar tempranamente y, si tienen la posibilidad de ofrecer un consejo de seguridad, olviden las recomendaciones acerca de cómo vestir, o si se debe caminar por una calle oscura, el mejor consejo es el que ayuda a identificar tempranamente los signos de violencia y propone una rápida respuesta, la mejor, llamar a la policía.


Este artículo muestra una pequeña parte de las posibles soluciones, si te preocupa el tema o consideras que tu seguridad está en riesgo, no dudes en acudir a un profesional de la seguridad privada, para eso estamos. Y si quieres hacer un curso de seguridad para mujeres echa un ojo a nuestra propuesta:

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