Sobre Bree Olson y el porno.

Hace unos meses escribí unas lineas sobre una noticia del periódico. Básicamente una ex-pornstar, Bree Olson, recomendaba a las mujeres no meterse en el mundo de la pornografía. No termine de desarrollar el tema, ahora es mi oportunidad.

Es difícil hablar de este tema sin crear controversias, hacerlo de una manera aséptica. Siempre habrá porno. Y habrá porno por dos razones. La primera es el dinero que mueve, es la gran industria de internet. Internet sirve para mucho mas, y puntualmente nos dota de servicios impensables hace años. Pero diariamente lo que de verdad mueve la red es el porno. La segunda causa es que existe un mercado inagotable de consumidores que como “drogatas” buscan todos los días su dosis. Si eres vendedor sabrás a lo que me refiero. Vender algo que se vende bien y que tiene comprador es muy tentador.

Otra cosa muy distinta es hacer un juicio moral sobre la pornografía. Eso se puede hacer, de hecho todos lo hacemos. Se puede decir que una mujer o un hombre adulto, toma una decisión en su vida y acaba dedicandose al porno porque cree que es lo que quiere hacer. Es como si quieres hipotecarte para comprar una casa de un millón de Euros con un sueldo mensual de seiscientos Euros, tienes libertad para hacerlo. El dilema no creo que esté en la que hace pornografía, sino en quien lo ve. Existen numerosos testimonios de trabajadores del sexo -al fin y al cabo es otra modalidad de comercio de sexo- dónde se relatan verdaderas pesadillas, dónde se acaba viendo que los intereses que se pagan por dedicarse a ese mundo son muy difíciles de saldar. Hay gente madura e inteligente que se dedica a esto, pero ¿La gente que mira pornografía se toma el porno en serio? ¿Es consciente de lo que hay detrás? Y no hablo de tráfico de blancas, drogas, prostitución u otros delitos que ya no están detrás de la industria. Hablo del machismo inherente, de la “cosificación” de las mujeres, la banalización del sexo en sí y el procesamiento artificial y ficticio en que se convierte un acto tan intimo y personal como el sexo.

Si alguna vez te has planteado alguna de estas preguntas, te recomiendo que sigas investigando, buscando nuevos testimonios y sacando tus propias conclusiones, puede que cambien muchas cosas en tu vida diaria.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.