Lo que no se que no se..

Hay tres clases de conocimiento. “Lo que sé.” “Lo que no sé.” Y “Lo que no sé qué no sé”. “Lo que sé” y “lo que no se” están muy cerca. Porque al saber que no sé, prácticamente ya lo sé. Solo basta en buscarlo. Es muy fácil saber algo que no sabemos cuándo estamos conscientes de que no lo sabemos. Para eso tenemos google, libros, enciclopedias inclusive hasta maestros. Por lo tanto, para llegar de “lo que no se” a “lo que se” solo basta tomar acción. Pero si pusiéramos en comparación estas tres clases de conocimientos, la mayoría del conocimiento del mundo recae en “lo que no sé qué no sé.”

¿Y cómo definiría “Lo que no sé qué no sé”? Podría decir que es la falta de conciencia de nuestra propia ignorancia. Es simple y sencillamente él ni siquiera saber de la existencia de algo por lo tanto no podemos saber que no sabemos cómo es.

“Lo que no sé qué no se” es lo que hay fuera de nuestros paradigmas. Es lo que hay fuera de lo creemos como una verdad. El no aceptar que “no sé qué no se” es creer que sé cómo suceden y cómo son las cosas. Es vivir dentro de nuestros paradigmas dándoles el valor de la verdad y actuando sólo sobre estos paradigmas. No aceptar que “no sé lo que no se” es vivir en lo posible. En lo racionalmente posible dentro de nuestras conversaciones actuales. Es declarar que existe una verdad absoluta y que la sabemos toda.

Aceptar que “no sé lo que no se” es abrirte a la posibilidad infinita del potencial humano. Aquí es donde se crea lo imposible. Desde “lo que no sé qué no sé.” Para crear una realidad imposible, un futuro que aparentemente es imposible en este momento se trata de aceptar que no sé.

Como John Kennedy, cuando dijo sin evidencia alguna y declaró como presidente que lograría enviar a un hombre a la luna en 10 años y regresarlo con vida. Y aún sin tener en ese momento el dinero o los recursos, declaró un compromiso del 100% para crear lo necesario para que esos recursos surgieran de la nada y así poder mandar al hombre a la luna. Él se arriesgó a aventurarse a lo que no sabía que no sabía. Se salió del paradigma de que en ese momento era imposible llegar a la luna, rompió lo posible para crear lo imposible. Trasladó algo del rango de lo imposible a lo posible, y ahora el programa espacial es uno de los más importantes en Estados Unidos bajo la NASA.

John Kennedy es un ejemplo clásico de reinventar la realidad. Hacer una declaración y a través del compromiso a esa declaración, crear la realidad necesaria para lograrla.

Roger Banister. Otro gran ejemplo de lograr lo imposible.

Roger Banister fue un corredor. No solo un corredor si no la primera persona en correr una milla en 4 minutos. Algo que en su momento era imposible y declarado imposible por los científicos. Pero este hombre creó una nueva realidad: la milla de los 4 minutos. Y ahora esa marca es un mínimo que se espera en un corredor. Roger rompió la imposibilidad de correr una milla en 4 minutos y abrió la posibilidad al mundo de creer que era posible. Por lo cual trasladó este conocimiento del área de “lo que no sé qué no se” a las otras dos áreas donde cualquier ser humano puede ahora acceder a ella y por lo tanto lograrla.

Una declaración es exactamente esto. Echarse un clavado a “lo que no sé qué no sé” y llevarlo a una de las otras dos áreas de conocimiento en donde esta imposibilidad ahora se vuelve posible. Es comprometerse a algo aparentemente imposible en ese momento y convertirlo en estándar. Es abrir posibilidades donde antes no había.

Y a partir de eso nos damos cuenta que esto que llamamos imposible solo son conversaciones que eventualmente podemos hacer realidad. Que lo que llamamos imposible es simplemente un conocimiento dentro de “lo que no sé qué no sé” y que eventualmente podemos extraer y convertirlo en algo que “sé que no se” o “que sé.”

Y otro gran ejemplo de no aceptar “lo que no sé qué no se” es la época de los años 1400s con la conversación de que el mundo es plano. Todos estaban seguros de eso. No había duda. Eso era una verdad en los años 1400s. Todos estaban 100% comprometidos a que el mundo es plano. Y esa conversación dictaba acciones. La conversación de que el mundo es plano crea las acciones que son posibles en esa realidad. Lo que es “posible” realizar para ellos. Más cuando aceptamos que yo “no sé qué no sé” nos abrimos a una posibilidad distinta donde podemos dudar y cuestionar y así crear algo diferente. Si me aventuro al conocimiento de “no sé qué no sé” y declaro llegar a un continente de una manera totalmente distinta, es entonces cuando las posibilidades se abren y descubrimos cosas que ni imaginábamos posibles. Aquí me refiero a que el mundo es redondo y al intentar encontrar una nueva ruta encontraron algo más grande, un nuevo continente. Esto es un claro ejemplo de que cuando declaró en grande, cosas aún mayores me esperan. Más si actuamos desde lo posible y desde lo que sabemos, no podremos darle la vuelta al mundo porque el mundo sigue siendo plano dentro de esa percepción del mundo. Y este nuevo continente sigue siendo “inexistente” para el mundo.

Vivimos nuestras vidas como si nuestras conversaciones fueran una verdad absoluta, por lo cual nuestros mismas conversaciones son las que dictan nuestras acciones. ¿Qué conversaciones tenemos como individuos que podrían ser obtenidas a base de compromisos pero igual las vemos cómo imposibles?

Probablemente sean miles. Pero en esta época, estamos viendo lo imposible desbaratarse a diario y no solo tecnológicamente pero también humanamente. Lo cual ha estado iniciando un nuevo movimiento en el cual la gente continúa preguntándose por qué las cosas tienen que ser de esa manera e inician un viaje hacia el conocimiento por medio de la aceptación de “que no sé lo que no sé.”

Por lo tanto tus acciones y nuestras acciones esta dictadas por lo que creemos que es posible y lo que creemos imposible. Y al cambiar nuestras conversaciones cambiamos nuestra realidad y abrimos la posibilidad de crear un futuro imposible.

¿Cómo llegamos a este futuro imposible? Un futuro que si hoy lo piensas, no está disponible; pero aun así estas comprometido a que suceda. Hasta ahora, no tienes los recursos o el talento ni el dinero o no tienes lo que piensas que necesita para lograrlo. Y pensamos: Si por lo menos supiera como hacerlo, estaríamos en un mejor lugar. Pero, todos sabemos cómo ejercitarnos, sin embargo… ¿lo hacemos? Entonces, saber hacerlo no provee ningún seguro de que lo haremos. Y aquí es exactamente donde encontramos la clave. No es el saber cómo lograr algo lo que nos lleva a lograrlo, lo que es más importante que saber hacer algo, es el estar 100% comprometido a hacerlo. Estar listo a pagar lo que sea por llegar a hacerlo. Es ahí donde está el jugo. El cómo hacerlo aparece por sí solo cuando el compromiso está ahi.

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