Mito de Sisifo y la gran elección.

Olvidémonos por un momento de Sísifo y comenzamos con una simple idea. La gran elección. A mi parecer, la gran mayoría de la gente no sabe lo que significa una elección ni el poder que tenemos de hacerla. Mucho menos se imaginan cual podría ser la gran elección que hacemos los seres humanos en esta vida. Pero inclusive antes de indagar en esta idea imaginemos por un momento que estamos condenados. Si, condenados a la vida misma. Esta es nuestra condena y cada segundo de nuestra existencia la estamos cumpliendo. Ahora, no sabemos cuánto va a durar, podrían ser días, meses o inclusive años. Tampoco recordamos que hubo antes, que habrá después y ni siquiera quien nos puso ahí. Como diría el filósofo Martin Heidegger, simplemente fuimos arrojados al mundo. Al final de cuentas simplemente estamos aquí, condenados a vivir si es así como lo eliges ver. Es exactamente aquí donde entra la idea de elegir. En cada momento de esta condena tenemos miles de posibilidades en las cuales podemos elegir. Más cada elección ya viene pre-establecida dentro de un contexto de algún otro “mundo” como lo llamaría Heidegger. Y por más que intentemos buscar un mundo distinto, caeremos en cuenta que es un mundo ya dictado por la sociedad.

Aquí podemos introducir entonces a lo llama Heidegger una existencia autentica y una existencia inauténtica. O tomar a lo que se le llama el mundo absurdo en el mito de Sísifo. ¿Si ya todo está pre-establecido y todo lo que puedo Ser ya es parte de una interpretación general y ya está dictado por la sociedad o mejor dicho es ya parte de un “mundo” no sería absurdo vivir? Nos damos cuenta de que todo es absurdo. Todo llega a la nada, al final el Ser regresa a la Nada. Esto puede causar mucho problema. Ya que al darnos cuenta de que todo es absurdo y que al final todo es Nada podemos tomar dos caminos, la existencia inauténtica o la existencia autentica. Regresar a vivir un mundo previamente dictado donde no tenemos conciencia de lo que realmente elegimos hacer y simplemente seguir lo que “Ellos nos dicen que hagamos” y entonces si vivir nuestra vida como una simple condena a una existencia inauténtica. O tomar esta conciencia y darnos cuenta de que somos seres mortales dignos de elegir nuestra propia interpretación de lo que es, que aunque esté basada en una cultura o contexto, tenemos la capacidad de elegir a cual pertenecer. Esto nos apoya a volvernos seres hacia la muerte donde aceptamos esta mortalidad y entendemos que el momento de existir es ahora y como lo llamaría Heidegger podríamos vivir una vida realmente autentica.

Es entonces por esto que a Sísifo en ocasiones se le llama “El Héroe Absurdo” porque aun cuando su condena era repetir el mismo patrón de esfuerzo al subir una montaña empujando una piedra solo para verla caer, aun así el entendió el poder de la elección. Más que entenderlo, lo llevo a cabo, paso a paso el eligió un propósito distinto e hiso de esa condena una vida plena llego a tomar conciencia de sus acciones y eligió hacerlas no por alguien algo más si no por si mismo. Ahora cada paso que el daba era su elección y por más que sus acciones fueran limitadas, el creo un propósito a esa “condena,” el vivió una vida autentica aun cuando sus opciones eran altamente limitadas. Sísifo o el hombre absurdo se trata de la aceptación de la total inutilidad de su propia vida y aun asi enfrentando en cada momento esta inutilidad elige vivir y darle un sentido propio a la vida.

Ahora, nuestra vida no es una condena, es una bendición, un regalo o al menos así es como yo lo elijo ver. Y claro está que en nuestra vida las limitaciones son muy pocas, al contrario, las posibilidades abundan. Sin embargo en el mito de Sísifo recordemos que el sí ha sido condenado a una vida de “castigo” y aun así Sísifo entiende su poder de elección, entiende el gran poder del ser humano y se da cuenta que al final, la elección es de él y que la realidad de su propósito y su vida es simplemente la interpretación que el así elige darle. Mas son repetidas las veces en las que él se humano observa su vida como una condena, se torna en una víctima de la vida misma y no hace más que proponerse el sobrevivir durante esta condena. Sísifo hace de su condena una vida y los seres humanos en veces hacemos de la vida una condena. Es aquí entonces donde debemos parar y mirar. Parar con nuestra forma de vida, nuestros paradigmas y creencias. Mirar nuestro contexto y realmente observar si este es el contexto que elegimos vivir. Entender que en cada momento en cada segundo tenemos el poder de la elección. Aun si estas encerrado en un ataúd por varias horas, tú tienes el poder de elegir si estar ahí o salir. Y claro entonces, la gran elección. La gran elección entre si realmente vivir o no. Esa es… ¿Estoy vivo? O ¿estoy muerto? Realmente vivimos nuestra vida o seguimos sobreviviendo. La elección la tienes solamente tú y el día en el que los seres humanos nos salgamos de esa zona cómoda, de ese contexto de víctimas y realmente elijamos vivir, es entonces cuando viviremos una vida autentica y así como Sísifo viviéremos nuestra propia elección día a día. No hay más valor a nuestra vida que el que elijamos darle. Nadie más nos dará un valor y podremos entonces dejar de buscarlo por fuera ya que el valor verdadero se encuentra siempre dentro de nosotros y somos nosotros mismos quienes lo creamos.

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