Cuando la derecha alternativa se adueña de mi Internet

Si eres fan de todo lo bueno que hay en la vida, es muy probable que sigas con LEALTAD Y DEVOCIÓN mis #OneGifReviews, las reseñas de discos nuevos que publico a través de mi cuenta de Twitter, condensadas en un gif o un meme, porque la verdad, qué hueva escribir textos para 365 discos, uno por día. Además, no necesito más de un gif para resumir todo mi análisis crítico; lo demás es pura paja (insertar aquí carita con lengua de fuera).

Pues bien, para sorpresa de mis leales cinco o seis seguidores, todos estos gifs y memes no son creaciones originales mías. Oh no. Si pudiera recibir algún tipo de compensación por mi arduo trabajo, tal vez sí me tomaría la molestia de crear algo nuevo, pero en realidad los gifs forman parte de un extenso archivo que crece conforme a las gemas que encuentro en sitios como 4chan, reddit, funnyjunk, y de vez en cuando imgur.

Aunque nunca he formado parte activa de sus comunidades, desde hace muchos años me ha gustado “lurkear” estos sitios en busca de contenido que me pueda ser útil en mis propias redes sociales. Sin embargo, en los últimos meses me percaté de cierta tendencia incómoda en estas cunas de trolls que al parecer desafiaba toda lógica, pero que en realidad es congruente con su… percepción general de la vida: el surgimiento de lo que ahora se conoce como la derecha alternativa, o “alt-right”.

¿Qué es la corriente política conocida como “alt right”?

La prensa mainstream de Estados Unidos se ha dado a la tarea de investigar y formar un perfil sobre la nueva fuerza política en el tablero. Hillary Clinton fue la responsable de levantar la piedra para revelar este bajo y viscoso mundo que tiene su origen en las redes sociales. El problema surge cuando medios como CNN, Fox News, y MSNBC son incapaces de investigar fenómenos online porque están cegados por sus respectivos prejuicios, sus intereses, y la mala costumbre de etiquetar y definir todo de una manera demasiado simple, para que así sus audiencias pueden comprender “el contexto”.

A grandes rasgos, esto es lo que los medios tienen entendido por “alt right”. Pongan atención: Una corriente política desorganizada de extrema derecha, que se apega a una ideología libertaria, que impulsa las consignas atribuidas a la supremacía de la raza blanca, que está favor de un control mucho más estricto de las políticas migratorias (véase: Brexit), que está en contra de la regulación del mercado de armas, y que apoya a candidatos y políticos de la derecha extrema, como es el caso de Donald Trump en el gabacho, Marine Le Pen en Francia, Geert Wilders en los Países Bajos, y Frauke Petry en Alemania, por mencionar a los más vistosos. Y claro, odian a los judíos, desprecian a los habitantes del Tercer Mundo, y piensan que el Islam es una reliquia de la Edad Media.

¿Y hay algo de razón en esto?

La mera verdad es que no.

Claro, los grupos neo-fascistas y ultra-nacionalistas siempre van a tener algún tipo de presencia en Internet, y últimamente se han colgado de este fenómeno de la mal llamada “derecha alternativa” para darle voz a sus diatribas, particularmente en Europa Occidental donde sienten que la identidad cultural de la raza blanca está siendo amenazada por la migración en masa de los refugiados que huyen de los distintos conflictos en el Medio Oriente y África del Norte, y claro, la amenaza terrorista que proviene de grupos marginados que no encuentran forma de acoplarse a los sistemas de valores de Occidente regidos por el capitalismo y el liberalismo.

¿Entonces qué es en realidad la derecha alternativa?

Son trolls.

Eso es todo. Son una bola de pinches trolls anónimos contestatarios.

A diferencia de los neoconservadores que impulsaron a George W. Bush hacia la Casa Blanca en el 2000, o el movimiento del Tea Party que se opuso a Barack Obama durante sus campañas presidenciales del 2008 y 2012, la “derecha alternativa” es la nueva generación de morritos que crecieron bajo el ojo vigilante de Internet. Son los mismos nerds y geeks que inflaron el pedo irreal del gamergate hace un par de años, que trastornaron la idea del “social justice worker”, que le tiraron toda la mierda del mundo al reboot de Ghostbusters, y que convirtieron la tragedia de Harambe en un meme internacional.

Bien se dice que ser joven y no ser rebelde es una contradicción. Pues hay que fijarse contra qué se han estado revelando estos neo-trolls en Estados Unidos: Ocho años de un gobierno liberal de izquierda, a menudo mal tachado de socialista, que ha favorecido -hasta cierto punto- las causas sociales, el comercio justo, los derechos de las minorías, los tratados de protección al medio ambiente, y que es respaldado por grupos feministas, por la comunidad LGBT, por la élite de Hollywood, y por la subcultura hipster.

Con el paso del tiempo, las comunidades aisladas de 4chan y reddit se fueron irritando de las buenas intenciones de la izquierda liberal, hasta que llegó el punto en el que su sentido del humor -racista, homofóbico, misógino, etc- se vio amenazado por la introducción de un lenguaje políticamente correcto en las prepas y las universidades. Desde mi punto de vista, la última temporada de South Park fue la que prendió la mecha para que los trolls se lanzaran con todo contra los “safe spaces” creados por feministas, hipsters, inmigrantes, el movimiento Black Lives Matter, y los activistas sociales de los colegios públicos, los ahora infames SJWs.

Un paréntesis: (Los lectores de SHYMATAZZ sabrán que yo apoyo un punto clave en la plataforma de la alt-right, la libertad de expresión absoluta. La diferencia recae en el siguiente hecho: yo apoyo la expresión libre únicamente en los territorios del arte, mientras que la derecha alternativa desea que este derecho se extienda a toda forma de expresión, ya sea oral o escrita, incluyendo discursos, manifestaciones, y opiniones online. Desde mi humilde punto de vista, este EXCESO de libertad en manos del vulgo solo puede ser un peligro).

De vuelta al tema. Entonces los trolls se armaron de las herramientas que tenían a su alcance -los memes- para sublevarse contra todo lo que parecía “hip” y “trendy” en su momento. Fue así como “Pepe la rana” se transformó, de un meme pacheco (“Feels good man”) a un neo nazi racista que ha echado por la borda a la mascota original del Partido Republicano. De alguna manera, los trolls hallaron en Donald Trump a su vocero: un sujeto que se expresa con el mismo lenguaje vulgar, simplón, y arrogante. Sin embargo, a la “alt-right” le vale dos cacahuates los procesos electorales. Estos sujetos carecen de una postura política bien definida, así que nada que ver con los hacktivistas de Anonymous o los seguidores de Julian Assange. La intolerancia que han exhibido hacia los latinos, los negros, y los musulmanes lo ven como “a cool thing to do”; he visto cómo emulan la soberbia de Martin Shkreli o cómo se enamoran de la elocuencia de Milo Yiannopoulos, precisamente porque son los bad boys del momento que se atreven a burlarse de las convenciones sociales establecidas por los liberales en el poder. Pero en realidad la gran mayoría de los trolls son unos indiferentes; jamás diría yo que éstos se aferran a una postura nacionalista, bueno, no como el típico miembro del Tea Party.

Recuerden que el troll gabacho no es más que un geek que se la ha vivido encerrado en su recámara toda la adolescencia, jugando videojuegos de clasificación M, viendo animés ultraviolentos, e interactuando en comunidades online como 4chan, donde no existe filtro de ningún tipo (estoy cometiendo un ligero error al generalizar, pero voy a correr el riesgo). ¿Acaso crees que este sujeto ha tenido mucho contacto con el mundo real? ¿Acaso crees que este sujeto ha intercambiado palabra con alguna persona que no fuera de su grupo étnico o de su clase social? Por supuesto que no. ¿Cómo? ¿En qué momento? La percepción que tiene del mundo se limita a lo que ve en YouTube y a las burbujas que ha creado a través de su nicho social.

Aunque la derecha alternativa ha surgido como una extraña “fuerza política”, su revelación forma parte del plan de campaña de Hillary Clinton. Al desenmascarar a la corriente más excéntrica de los seguidores de Trump, Clinton quiere espantar a los votantes moderados e indecisos, retratando a su contrincante como el troll que en realidad es, un tipo que ni siquiera tiene un interés legítimo en ser presidente de los Estados Unidos, y alguien que solo busca promover su reality show y su negocio de bienes raíces.

Nos vamos a reír todos de la ironía cuando en noviembre -la fecha en que se corone al ganador de esta horrible campaña política- los trolls le muestren a los republicanos su verdadera cara, y ni siquiera se molesten en salir a votar. Ya sea que finjan estar con la derecha o la izquierda, o los dos extremos a la vez, los trolls siguen viviendo bajo una de las reglas más viejas de Internet. Nunca debes de tomarte en serio lo que ves aquí.