SHYMATAZZ: Los mejores discos de mayo ‘16

¡Heeeeeeeey! ¡Amigo! Tanto tiempo sin vernos por acá. ¿Cómo has estado? ¿Si? ¿En serio? Ah caray, ya somos dos entonces.

Pues bien, debo disculparme por mi ausencia ya que han pasado más de TRES semanas cuando publiqué el último SHYMATAZZ, cosa que no había ocurrido desde que esta columna se llamaba RAZZMATAZZ y la sacaba en otro medio, uno menos blanco, más amarillo. Pero bueno, eso es lo que pasa cuando te mudas a otro departamento, te quedas sin internet por un buen rato, y encima de todo eso, tienes que lidiar con un chingo de chamba.

En todo ese lapso de tiempo apretado, me hubiera gustado escribir alguna pequeña reseña sobre el cotorro festival Marvin (vaya que tenía algunas cosas que ventilar), el insólito, increíble, inaudito regreso de The Avalanches (“Frankie Sinatra” me dio esperanza), e igual me hubiera gustado presumir mi enorme torre de CDs. No, de hecho tengo tiempo para eso todavía.

En efecto.

Y lo que no se llega a apreciar ahí son las decenas de discos que ya no vienen en cajitas sino en sobres de plástico que nos mandan las disqueras. Bola de marros.

No es tanto por presumir, sino más bien uno se percata de estas cosas cuando se cambia de casa. Estoy aquí pensando que la mudanza va a ser la cosa más fácil del mundo, pero junta 600 de esas chingaderas y vaya que las pinches cajas de CDs pesan, especialmente cuando las tienes que subir a un primer piso. Y los acetatos ni se diga…

En fin, si no me equivoco, hoy toca hacer una recapitulación de los discos que salieron en mayo. Este SHYMATAZZ es prácticamente una obligación para mi, ya que desde inicios de año estoy escuchando un disco nuevo por día, lo cual no es tan sencillo como parece. Y si ése es mi gran proyecto para el 2016, no tiene caso abandonarlo cuando ya voy a la mitad. Hasta ahora voy al corriente e invito a todos a checar mis #OneGifReviews por Twitter (que cada vez tienen menos sentido), y a seguir mi playlist en Spotify de las mejores canciones del 2016. ¿Por qué? Porque no hay ningún blog mexicano que esté haciendo esto… o sea, exactamente esto. No lo hay. Ya chequé.

Mayo fue un mes increíble y aquí les dejo mis 5 menciones honoríficas como prueba. De hecho, ese disco de Car Seat Headrest no estoy ni cerca de terminar de digerirlo. Hay tantas cosas que están sucediendo ahí que necesito escucharlo muy atentamente, con letra a la mano, porque… Uff. ¿Will Toledo de dónde saliste?

5 MENCIONES HONORÍFICAS (en orden alfabético)

  • Car Seat Headrest — Teens of Denial
  • Chance The Rapper — Coloring Book
  • James Blake — The Colour in Anything
  • Jessy Lanza — Oh No
  • Kaytranada — 99.9%

Pero bueno, hablemos un poco sobre el disco del mes:

RADIOHEAD — A MOON SHAPED POOL

Como Thom Yorke y Spotify se niegan a hacer las paces, pues no hay ningún player por aquí. Vamos, a decir verdad, solo he escuchado A Moon Shaped Pool de principio a fin UNA SOLA VEZ, cuando BBC Radio tuvo el estreno hace unas semanas (el disco en físico sale como a mediados de este mes, y eso de descargar música es de nerds), pero aquella única vez fue suficiente para saber que ya tenía yo mi disco del mes, quizás mi disco del año.

Siempre que escribo estas mini-reseñas, pues estoy escuchando el disco al mismo tiempo, para acordarme de ciertas melodías, citar letras, y demás, pero en este caso no puedo hacer mucho ya que no tengo el disco. Es curioso como uno tiene la certeza de las emociones que tuvo mientras escuchaba una canción, pero a la vez somos incapaces de recordar el contenido de esta misma canción. La memoria emocional simplemente es superior a la memoria intelectual.

Lo que sí puedo decir es que A Moon Shaped Pool es el disco de Radiohead que estaba esperando desde Hail to the Thief. Desde mi punto de vista, tanto In Rainbows como The King of Limbs (y hasta cierto grado Amok) han sido experimentos personales y caprichos de artista… lo cual se vale, siempre y cuando te puedas dar el lujo de hacer algo semejante. Pero A Moon Shaped Pool es un regreso a un territorio conquistado y dominado por Radiohead desde los 90. Es como si ya no tuvieran interés en seguir explorando nuevos sonidos, y prefirieron ver qué es lo que pueden hacer con las herramientas que aprendieron a dominar hace tantos años. Resulta que siguen siendo unos maestros de su oficio.

Y eso. Pero me urge escuchar el disco de nuevo para que no tenga que escribir algo tan a medias. Y tenerlo en CD para agregarlo a mi torre.

P.D. En otras noticias, esto pasó en Barcelona hace unas horas…

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