SHYMATAZZ: ¿Vale la pena ir a Ceremonia?

Nada genera tanta atención como una buena polémica, especialmente cuando la postura es negativa. Mi columna de hace un par de semanas sobre los desatinos del Bahidorá despertó algo de interés por mis diatribas, pero dudo que hoy logre alcanzar el mismo nivel de audiencia con mi opinión sobre la próxima edición del Ceremonia. Después de todo se trata de una opinión positiva. Siempre se ha dicho que es más divertido ver a alguien tirar mierda que lanzar flores.

¿Entonces qué? ¿En serio vale la pena ir al festival Ceremonia?

Pueeeees… yo creo que sí. No es un SÍ muy entusiasta, a decir verdad, pero es un pulgar arriba, inclinado en 45 grados.

No les voy a mentir, este festival montado por 8106 y Sicario nunca ha logrado convencerme. Está lejos, la comida es cara, suele llover, y el regreso a las 2 de la madrugada es una experiencia infernal. Pero su mejor acierto suele ser la curaduría, incluyendo en su cartel actos consentidos de la comunidad indie como Animal Collective, Flying Lotus, Melody’s Echo Chamber, o Ryan Hemsworth. Al abrirle un espacio también al hip-hop y al R&B, el Ceremonia ha construido cierta imagen como una versión mexicana del Pitchork Festival.

Conscientes de que estos actos no son suficientes para enganchar a las masas que, a pesar de su ignorancia, son las que cuentan con el poder adquisitivo para pagar boleto, comida, y transporte al nefasto Foro Pegaso, los organizadores tienen que meter artistas que ya probaron las aguas del mercado en México con un relativo éxito. Con esto en mente, nombres como Julian Casablancas, Zurdok, y The Horrors han jugado el papel de headliners.

En esta ocasión, se espera que Disclosure tome las riendas y pueda inducir a la chaviza a emprender el incómodo viaje en camión a Toluca. Espero que lo logre porque fuera de Disclosure, no hay nadie más en el cartel que enganche a un público casual. El regreso de Titan está muy lejos de alcanzar el impacto que tuvo Zurdok hace unos años, Gesaffelstein no se ajusta precisamente a los gustos vacuos de los habitantes del Tomorrowland, y Nas no cuenta con la misma penetración en México como Snoop Dogg o Cypress Hill. Toda la presión recae sobre los hombros de los hermanos Lawrence (y un poco sobre uno de sus pares, Flume. Pero Flume no es precisamente mi hit, me vale verga Flume).

Nota aparte: Francamente no entendí el desprecio hacia Disclosure por los tuiteros cuando fueron anunciados como headliners. En 2013 lanzaron uno de los mejores discos de aquel año con su debut. Es cierto que Caracal no logró alcanzar las expectativas de la crítica, pero sería una exageración decir que fue un disco mediocre. Y su trabajo como productores de otros artistas ha sido estelar. Fuera de eso, la única razón por la cual podría atribuir un disgusto hacia Disclosure es por verse sobre-expuestos en la radio y en la prensa, pero ese detalle no es culpa del dúo británico. Ah, y por la ola de imitadores genéricos que han abarrotado las transmisiones en los últimos dos años. Pero eso tampoco es su culpa. Además, Disclosure trae un súper show en vivo. ¿Qué chingados le pasa a la gente?

“Despreciable.”

Pues bien, de regreso al Ceremonia, el resto del cartel no luce nada mal. El festival parece tener bien marcada su imagen entre dos vertientes: el hip-hop y el R&B. Y por el otro lado: el downtempo, deep house, techno, y todo lo demás electrónico que no entra del todo en territorio del EDM. Gracias al cielo todo el rock de guitarra ha sido expulsado, salvo algunas excepciones por aquí y por allá. Su carta fuerte, por supuesto, es la del hip-hop, porque no hay ningún otro festival en México que esté explorando ese nicho. Es una lástima que mi predicción de Kendrick Lamar no se pudiera hacer realidad, pero como premio de consolación, créeme que todos quedan bien parados con Anderson .Paak, Thundercat, y pues claro, el maestro Nas, autor del Illmatic, uno de los mejores discos de rap de la historia..

Debo hacer hincapié en Anderson .Paak, cuyo Malibu se colocó >ajem< entre mis discos favoritos del mes pasado. Si todavía se lamentan por la ausencia del señor Lamar, entonces tienes que escuchar Malibu, un álbum que sigue la misma línea artística que exploró To Pimp a Butterfly. Más que copiar su estilo, Anderson .Paak le presta un toque más jazzero a una fórmula que ejecuta magistralmente. No puedo esperar a verlo interpretar este hermoso álbum en vivo. Y bueno, Thundercat es el bajista y colaborador distinguido de Kendrick y Flying Lotus. Tan irreverente como brillante en su traje de saiya-jin.

Como ya lo hice notar, Ceremonia trae un cartel sólido, y por 810 pesos, la verdad es que la oferta no está tan desteñida. Sin embargo, una vez que el precio suba a la siguiente fase, la decisión se torna un poco más titubeante. Les voy a ser sincero. En lo personal, me caga horriblemente tener que viajar más allá de una caseta para escuchar música en vivo. Algunos dirán que ya estoy viejo y amargado, pero la verdad es que siempre, siempre, siempre me ha cagado tener que emprender un viaje en carretera para escuchar una banda de pop (a menos de que sea con todos los gastos pagados, jo jo jo). Si de por si la experiencia de un festival es bastante agotadora, sumarle transporte a la ecuación se vuelve un suplicio. Y no. Para que un trayecto valga la pena, un festival tiene que ofrecer un line-up realmente convincente, y puedo decir que el Ceremonia pasa la prueba… pero apenas.

Ésa, y otra. Me cagan los festivales al aire libre en temporada de lluvias. El primer Ceremonia lo odié, lo odié con toda mi alma podrida. El segundo estuvo tolerable, pero lejos de ser recomendable. Y al tercero no fui. Porque su cartel era un asco. Aplaudo la intención de los organizadores por querer acomodar su festival en alguna fecha que esté libre de aguaceros, pero no soy de los que pagan 50 pesos por un impermeable que en realidad no es más que una vil bolsa de plástico del Oxxo.

No le puedo exigir a los organizadores del Ceremonia que adquieran los poderes de Tlaloc e impongan su voluntad sobre los elementos, pero Dios me dio este blog para quejarme sin razón ni misericordia. Además, le estoy dando a su festival mi bendición.