!Me quedo con la vida!

Mientras todos los artículos están basándose en “Cómo ser un empresario exitoso”, “Cómo improve tu marketing, para que tu perfomance sea más cool y tener un successful business”, yo me pregunto: ¿Cuándo esta gente hará un “improving” de su vida y de su cerebro?

Parece que lo único que importa, porque así nos lo han hecho creer, aquellos a quienes les conviene que creamos esto y que además, tienen el poder suficiente como para hacérselo creer a quién les venga en gana, es ser un empresario exitoso y/o tener toneladas de dinero y/o tener la mejor casa
en la mejor urbanización (sea donde fuere).

Digo yo, sin dejar de lado la obviedad de que, tristemente, hay que tener dinero para hacer la mayoria de las cosas en este mundo. Digan lo que digan los espirituales (Que a mas de uno conozco, que me dice que sin dinero se 
puede ser feliz, que se puede sembrar lo que se come; pero luego cuando necesitan algo que no pueden producir por cuenta propia, se quejan porque
no tienen el dichoso dinero). Pero, ¿no se puede vivir al margen del empresario exitoso y del milloneta excéntrico? ¿es que acaso, no podemos disfrutar de ciertos, variados y numerosos, placeres de la vida, sin necesidad de tener un negocio que genere 5000$ a la semana?

Yo, a mis escasos 28 años me he paseado por mas países de los que siquiera llegué a pensar. Siempre supe que era viajero de profesión, pero pensaba
que no iba a poder llegar a tantos sitios (supongo que en los comerciales de tv, salen solo los viajes de los “mas pudientes” en clase business).

Con lo poco o con lo mucho, he disfrutado, de todos y cada uno, de los destinos que he tenido la dicha de visitar. Me ha tocado estar 7 días en una ciudad, con lo justo para comer 2 sandwiches diarios, pero también me ha tocado en un fin de semana, gastarme el sueldo de una persona, solo porque estaba con mis amigos del alma y porque valía la pena y punto.

Pero lo que siempre he apreciado, es un bonito amanecer (los del Mediterráneo son espectaculares, entre otros). Un bonito atardecer (los de mi ciudad natal Barquisimeto en Venezuela, no tienen comparación). Una buena compañía (cualquier amigo, pareja, recién conocido). Un buen vino (algunos
de caja baratos, pueden salvar el día, o el viaje). Una guitarra (acompañada de alguien que la acaricie, mientras yo asesino a la pobre canción). Una simple mirada a los ojos (de esas complices, en las que nadie tiene que hablar, para entender lo que piensa el otro). Un baño en el mar, o en un rio (de esos 
que purifican el alma). Una comida sencilla (las mejores comidas JAMÁS están en esos restaurantes que te hacen pedir cita 2 meses antes). En fin, 
hay muchos placeres en la vida, que no necesitan del dinero, ni para que ocurran, ni para obtenerlos, pero sobre todo, ni para valorarlos. Llámenme loco, pero soy de esos que canta “Pequeñas cosas” de Joan Manuel Serrat y se me paran los pelos.
Me quedo con lo mundano. Me quedo con los amigos. Me quedo con la familia. Me quedo con los zapatos de goma. Me quedo con la brisa que me alivia el camino. Me quedo con todo lo que no tenga que ver con montar un negocio para ser feliz. Con todo lo que no me haga salir en una revista porque no hallo que hacer con el dinero.

En fin, me quedo con la vida….

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