Thomas y León
Un musical original de Patuleca records.
León se bajó del auto entusiasmado, con la lengua afuera y ladrando, saltó del auto y corrió a la puerta. Cuando ésta se abrió quedó congelado. No esperaba ver a quien estaba al otro lado del umbral. Un perro desconocido, pero con un parentesco irrenunciable. -”Thomás!”- gritaron de adentro de la casa. -”!Deja que León entre!”-.
Los dos quedaron frente a frente, mirándose, inmóviles. No sabían qué hacer. Ninguno de los dos estaba acostumbrado a compartir el territorio, sin embargo, sabían que tenían que comportarse.
De pronto, León salió de su trance y miró a Thomas a los ojos y dijo (cantando)
León: -”Thoomaaas, es un placer conocerte, quisiera saber todo de ti, aprender a comer, aprender a dormir. Siempre quise conocerte, desde que existo me hablan de ti, qué comes?, qué haces?, cómo llegaste aquí?”-.
Thomas: -”León, que agradable conocerte, me han hablado mucho de ti, eres jóven lo sé, es dificil entender lo que es vivir, te enseñaré, te llevaré, te regaloneareee”.
León: -”Soy un niño, pero entiendo todo, tenemos la misma familia, ya he comido hasta lodo. Me encanta salir a jugar, comer todo el día, molestar a la Fridaaa”.
Thomas: -”Yo también fui juguetón, bailé reggaeton, comí como glotón, pero ahora soy muy tranquilo, cuido a tu madre, cuido mi estilo, ya no voy por las calles ladrando, las cachorritas ya cambiaron de generación. Me gusta estar tranquilo, tomo whiskey no whiskas y miro, por la ventana la vida pasar, descansando de mis aventuras pasadas, aventuras que te contaré y te van a gustar”.
León: -”Quiero mis propias aventuras, salir a la calle con gafas, jugar Rin Rin Raja, comerme una rata, enfermarme de la guaataaa”.
Thomas: -”Las tendrás, pero crecer también tiene responsabilidades, cuidar a las chicas, moder a los malos, languetear a los pavos”.
León : -”Quisiera tener más tiempo tío Thomas, pero debo irme a mi hogar, prometo volver y traerte mis juguetes, para que no olvides lo entrete. Adios tío Thomas, hasta la próxima”-
Thomas: -”Adiós Leoncio, no seas meoncio ni lloroncio”.
Nos subimos al auto, pusimos la música a todo chancho y nos fuimos.

