A por los buenos donde quiera que estén

Vuelo Miami — Los Ángeles

Algunos de los primeros artículos que escribí para esta serie trataban sobre talento, gestión de recursos humanos, etc. Siempre desde nuestra perspectiva, la de una empresa de tecnología que pretendía crear proyectos en Internet, validarlos y, en su caso, potenciarlos.

Comenté cómo desde nuestro punto de vista siempre comenzábamos buscando “ganas y capacidad” desde los comienzos profesionales de las personas con las que creceríamos… y con el tiempo debía aparecer el “conocimiento y el compromiso”.

El talento, sea de donde sea, ayuda a potenciar el talento local.

Si lográbamos cerrar el ciclo completo tendríamos una base sólida para crear cualquier imperio. Y los imperios dependen mucho de las personas que los construyen.

Puse un ejemplo que siempre me llamó la atención: la época dorada de la selección nacional de fútbol española coincide con las temporadas en las que más jugadores extranjeros participaban. El talento, sea de donde sea, ayuda a potenciar el talento local.

Todas las empresas queremos contar con los mejores.

Hoy me gustaría comenzar a hablar del teletrabajo. Pero no sólo desde el punto de vista de personas que desempeñan su labor desde casa, sino desde diferentes ciudades, países o continentes.

Lo primero obviamente es que la actividad de la compañía lo permita. Las tecnológicas son un ejemplo perfecto para esto y en estas me centraré. Por una parte, porque son las primeras que lo incorporaron de manera natural y obviamente, por otra, es donde más experiencia y conocimiento atesoro.

Todas las empresas queremos contar con los mejores. Esto es muy sencillo de entender e incluso de conseguir si no fuera por el pequeño detalle de que los mejores tienen un coste superior, que generalmente está justificado. Y estas son las bases sobre las que funciona todo esto: conseguir a los mejores al menor coste posible.

En Canarias hay muchos sectores que se benefician de nuestro aislamiento y lejanía. En ocasiones nos perjudica y en otras nos beneficia. El número de “mirlos blancos” por metro cuadrado en nuestra región es el mismo que en cualquier otro sitio. Es el desarrollo intelectual de los mismos lo que marca la diferencia y, para nuestro ejemplo, Canarias es tan buen lugar como cualquier otro de nuestra zona económica (políticamente hablando). Sin embargo, este aislamiento y el bajo número de empresas y proyectos tecnológicos hace que podamos aspirar a recursos muy preparados y capaces a un coste controlado. Por decirlo de alguna manera resumida, no hay gran competencia que luche por el “talento tecnológico”. Esto en otras muchas regiones de España hace tiempo que se acabó. Hay una clara falta de programadores, administradores de sistemas, analistas, programadores de juegos, diseñadores de interfaces de usuario, etc. Y los que hay (y son buenos) tienen una movilidad tremenda y el coste a asumir, como es natural, es proporcional a la muy limitada oferta existente.

Esto no ocurre en las Islas aún, sin embargo nuevamente Internet nos acerca un poco más al continente y al mercado global desde donde la oferta de trabajo para profesionales en remoto no para de crecer.

el talento hay que ir a buscarlo donde esté

A todos los que estamos en este mundillo nos suenan países como India, Colombia, Argentina, Indonesia, Filipinas, Vietnam, etc. como sitios en los que se desarrolla la industria de “tech outsourcing” o la aparición de empresas que dan servicios de desarrollo remoto porque todos hablan el mismo lenguaje tecnológico.

Pero de lo que pretendo hablar es de la proliferación de personas individuales que trabajan en remoto para diferentes compañías, sin importar la diferencia horaria o las condiciones laborales/salariales de cada lugar. Trabajadores autónomos o vinculados legalmente a compañías extranjeras.

Porque el talento hay que ir a buscarlo donde esté. Y cuando escasea localmente hay que perseguirlo más allá de las fronteras de nuestra ciudad, país o continente. Y además en condiciones que les haga atractivo apostar por nosotros (en este caso, desde tu ciudad). En ese sentido, los portales de búsqueda de trabajadores tecnológicos ya vienen adaptándose a esto y es muy común filtrar criterios de búsqueda que ya no contemplan necesariamente la localización como limitante. Esto al sector en Canarias comenzará a afectar muy pronto (de hecho ya lo hace) y se intensificará.

En el momento en el que escribo este artículo y dando un vistazo a los portales más populares en Estados Unidos, existen posiciones abiertas en compañías como Amazon, Glassdoor, Apple, Github o American Express para puestos remotos asociados a perfiles tecnológicos. Para trabajar en remoto desde cualquier lugar del mundo (el nivel de inglés en las Islas es un tema a tratar en otro artículo).

Quizás a algunos les suene el término de nómada digital. Bastante reciente y últimamente esgrimido como “objetivo” para destinos turísticos como Canarias. Se trata, muy resumidamente, de estos trabajadores remotos, que además no fijan residencia (al menos durante mucho tiempo) o simplemente deciden alargar sus estancias vacacionales hasta donde el resto de la familia lo permite.

En el próximo artículo comentaré las herramientas tecnológicas que se vienen utilizando para conseguir buenos resultados en la experiencia, cómo la comunicación y coordinación es CLAVE para el éxito y cómo se miden los resultados y productividad de las personas en remoto. Haré un repaso de los diferentes modelos de teletrabajo y cómo grandes corporaciones intentan implementarlos (casos de éxito y ocasiones en los que han tenido de cancelar la experiencia).