Gentrificación

Miami — West Palm Beach

Singular Factory
Jan 24 · 3 min read

Aparentemente parece de sentido común pensar que la llegada de una empresa como Amazon a una ciudad es algo beneficioso. Y yo así lo creo. La riqueza en términos de talento, tecnología, ingresos a la comunidad directos e indirectos, etc. todo es beneficioso.

Esto lo estamos viendo en algunos lugares de los Estados Unidos de América (y no hace mucho tiempo ha comenzado en otros países europeos) . Recientemente Amazon anunció la ciudad que se convertiría en la sede de lo que sería su segunda oficina central. En realidad fueron dos ciudades: Crystal City, una pequeña ciudad de la costa este, al norte del estado de Virginia y pegada al aeropuerto Ronald Reagan y a Washington D.C. y Long Island City, en el estado de Nueva York, separado de Manhattan por el East River.

Los meses previos a la decisión de Amazon han traído titulares en la prensa nacional sobre los esfuerzos que las ciudades finalistas hacían para conseguir ser los elegidos. Competían lugares como Denver, Atlanta, Miami, Toronto, etc. Definitivamente para esas ciudades era una noticia estupenda que Amazon se instalara en ellas.

No obstante no todo el mundo es feliz cuando un monstruo de ese tipo decide ser tu vecino. El precio de la vivienda se estima que subió entre un 8% y un 20% en las horas siguientes al anuncio. Los propietarios estaban entusiasmados, pero los inquilinos que viven de alquiler no tanto. Unos ven cómo se revaloriza su propiedad y otros perciben a medio plazo una subida de sus contratos de alquiler.

Esto no es nuevo. Ocurrió en Seattle con Microsoft y el propio Amazon (desde el 2000 un 44% de subida del precio de la vivienda y un 18% más de residentes con estudios universitarios), lleva ocurriendo durante años en la bahía de San Francisco y en toda la región sur que se conoce como Silicon Valley. Cada vez que una empresa como Facebook salía a bolsa aparecían cientos de nuevos ricos. Europa no se libra, aunque en realidad todo va comenzando, desde el proyecto inicial de 22@ de Barcelona, hasta Alemania con su Campus Google (donde los vecinos tienen hasta su web de rechazo https://fuckoffgoogle.de/).

Todos estos procesos en los que los residentes son desplazados de alguna manera por nuevos vecinos con diferente perfil y poder adquisitivo es, muy resumidamente, lo que se conoce como gentrificación.

En realidad no es algo necesariamente asociado a la industria tecnológica. Ocurrió con la City de Londres, Frankfurt en Alemania, Miami en Estados Unidos, Santa Fe en Ciudad de Mexico y, seguro que si se para a pensar, esto lo detecta en su propia ciudad. Zonas generalmente deprimidas que reviven con alguna industria o sector que se concentra y regenera / revaloriza la zona. En ocasiones sustituyendo el tipo de vecino que lo habitaba. Quizás se asocia a tecnología porque, como todo en esa industria y durante estos años, ocurre con muchas más velocidad.

La experiencia de las ciudades que han comenzado este proceso hace años, cientos en algunos casos, es que la gentrificación a medio y largo plazo diluye la concentración de pobreza, eleva el nivel cultural de toda la comunidad y aumenta el poder adquisitivo del vecindario. Todos los aspectos referente al medio urbano (tipos de edificios, distribuciones, zonas de ocio, medios de transporte públicos y privados, etc.) cambian. Se adaptan.

No obstante este proceso a la velocidad que la industria tecnológica lo realiza corre el riesgo de no diluir la pobreza sino desplazarla. Este es el riesgo que se habrá de estudiar cuando una compañía decide incorporar 50.000 nuevos vecinos de alto poder adquisitivo a una zona ya habitada con una comunidad existente con unas tradiciones diferentes.

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