La vida loca que viene

Singular Factory
Apr 29 · 4 min read

Miami — New York JFK

A toro pasado todo es más sencillo. Siempre espero a escuchar las afirmaciones de muchos gurús de todos los ámbitos cuando ocurren cosas. Recuerdo especialmente las de la crisis del 2008. Todos la vieron venir… (incluso Solves, el Ministro de Economía de España, aunque lo negó varias veces en su momento y lo vino a reconocer años después). Cuando todo ya ha ocurrido parece que es muy sencillo apuntarse el tanto de haberlo visto venir y sobre todo enumerar las razones, “tan obvias” ahora. Pero la verdad es que muy pocos se atreven a arriesgar y los que lo hacen se parapetan en proyecciones y datos de terceros que les ayuden a justificarse si todo sale mal y no ocurre como anunciaba.

Así que en este artículo me la voy a jugar. A medio y largo plazo. Por supuesto una opinión relativa a mi campo profesional.

En un futuro próximo de entre 5 y 8 años, por seguir jugándomela un poco y ajustar los plazos, estimo que habrá en el mercado (en realidad ya lo está, pero no extendido) y distribuido de manera generalizada un nuevo dispositivo, muy parecido a lo que hoy son las gafas comunes, que nos mezclará la realidad con contenidos generados artificialmente.

Esta tecnología tiene muchos nombres hoy en día pero el más utilizado es el de realidad mixta (mixed reality, por si quiere ampliar información en la red).

Consiste en unos hologramas que enriquecerán la experiencia real que veamos en cada momento. Esos hologramas (fotos, textos, diseños artificiales) se fijarán en el espacio. En un lugar concreto, aunque nos desplacemos y allí seguirán cuando volvamos si están programados para ello.

Por ejemplo podremos visitar un museo y admirar la Piedra del Sol en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México mientras leemos todo lo que la wikipedia tiene que aportar, justo desde las gafas, superpuesto a la piedra que contemplamos (esto, de hecho, ya ha ocurrido). Los pasos de peatones cambiarán de rojo a verde, directamente desde la carretera cuando lo veamos a través de las gafas de realidad mixta. En el supermercado recibiremos ofertas e información de los productos justo en el pasillo en el que estén disponibles. Por supuesto, y aunque nos asuste, hablaremos con personas que las gafas reconocerán y etiquetarán en función de nuestras preferencias y lo que cada uno haya publicado (o le hayan publicado).

Es posible que lleguemos aún un poco pronto, pero los contenidos serán un gran negocio sobre esas infraestructuras inalámbricas que lo volverán a cambiar todo como en su momento lo hicieron los teléfonos.

Hace unas semanas, Microsoft anunció en Barcelona su segunda versión de sus HOLOLENS (el primer dispositivo de realidad mixta fue, hace un par de años, las HOLOLENS). En Florida la startup que más dinero de inversores consiguió en lo que se conoce como etapa “semilla” de inversión, fue Magic Leap, que de entrada comenzó su proyecto secreto con 500 millones de dólares. Ese proyecto se ha concretado hace unos meses en sus primeras gafas de realidad mixta. Se sabe que Apple trabaja ya en las suyas y desde China NREAL sorprendió a todos en el CES de Las Vegas con unas ligerísima versión de esta tecnología. Hasta entonces estas gafas consistían en un pequeño ordenador, algunas veces empotrado en las propias gafas y otras conectado a ellas con un cable y un adaptador para llevar el procesador desde el cinturón.

Las gafas de realidad mixta de hoy son el equivalente a los teléfonos móviles unidos mediante un cable a una batería “portable” y pesada. No hace falta que les recuerde cómo evolucionaron esos teléfonos para deducir que lo mismo ocurrirá con esta nueva tecnología. Hasta que quizás lleguen a convertirse en unas lentillas de contacto.

El ejército de Estados Unidos ha adquirido 100.000 unidades de estos dispositivos a Microsoft aunque Magic Leap ya había ganado un concurso millonario hace unos meses para proyectos similares.

Como siempre habrá un mercado que generará una demanda y, sobre los dispositivos que los fabricantes proporcionen, existirá todo un negocio de contenidos. Es posible que lleguemos aún un poco pronto, pero los contenidos serán un gran negocio sobre esas infraestructuras inalámbricas que lo volverán a cambiar todo como en su momento lo hicieron los teléfonos móviles inteligentes. El ya muy famoso y prometedor 5G será el canal por el que todos accedamos a esa información y volverá a ocurrir que los proveedores de contenidos sumarán más ingresos que los fabricantes de la portadora que los distribuyen (como por ejemplo Google o Facebook versus Telefónica o AT&T).

Vamos a vivir cosas en los próximos años que hoy nos parecen increíbles.

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