Los eSports han venido para quedarse

Miami — Pittsburgh

Cuando tenía aproximadamente 12 años pedí a los Reyes Magos un ordenador (con esa edad ya todos teníamos claro a qué “Reyes Magos” debía enviar la carta en realidad). Concretamente un ordenador para jugar que había visto en casa de un compañero de colegio. Era un Spectrum de 48K (a alguno de 40 años de edad o más se le está cayendo una lagrimita en este momento al recordar ese “cacharro”).
Los Reyes Mangos decidieron obviar mi carta en parte y trajeron en su lugar un Commodores 64K (otra lagrimita de otro grupo de lectores).

El Commodore 64K tenía muchos menos juegos que el Spectrum 48K. En mi opinión era un ordenador superior, pero eso no lo sabía en ese momento. Yo quería jugar y ese sistema no era el mejor para ese propósito en esos años. Lo curioso es que esa limitación me obligó a fabricar algunos de los juegos y aplicaciones que necesitaba. Mis propios juegos. Y llegué a publicar uno en una revista especializada de la época llamada Micro Manía.

esa limitación me obligó a fabricar algunos de los juegos y aplicaciones que necesitaba.

Ya en el instituto volví a pedir otro ordenador a los Reyes Magos. Esta vez era el Commodore Amiga (definitivamente tanto los que lloraron con el Spectrum como los que lo hicieron con el C64K, ahora mismo lloran desconsoladamente al recordar el Amiga). Nuevamente los Reyes Magos ignoraron en parte mi petición y trajeron un PC 286 con “turbo”. Y esto me llevó, en contra de mi voluntad, a ampliar miras en el desarrollo de software de gestión.

Hasta aquí la introducción al tema que quiero tratar hoy con dos afirmaciones previas:
- Claramente los Reyes Magos acertaron en un 100% con su libre interpretación de lo que yo les pedía.
- Los Reyes Magos con su decisión no fueron el factor definitivo para que yo decidiera dedicarme al mundo de la tecnología, porque mis dos hermanos buscaron caminos alternativos y tuvieron los mismos medios. Aunque sí son usuarios muy avanzados hoy en día.

Cambiando totalmente de contexto y latitud, Finlandia decidió como estrategia concreta de innovación potenciar el desarrollo de empresas especializadas en el mundo de los videojuegos. Es cierto que NOKIA jugó un papel catalizador en su momento. Tanto ayudó su auge como su debacle. La ingente cantidad de desarrolladores que NOKIA ayudó a crear, tuvieron que reciclarse en otras plataformas que en ese momento emergían. Para los conocedores del sector Angry Birds, Max Payne, Cash of Clans… son producto de esa estrategia… del fondo de inversión estatal llamado TEKES (que por cierto recuperó para los contribuyentes con creces todo lo invertido en el sector, y no en impuestos de esas empresas, sino en efectivo como consecuencia de la venta a terceros).

Un referente importante de lo que la industria de videojuegos mueve en el mundo podría comentarse en los siguientes titulares, solo del 2016 (la cosa es aún más impresionante con lo que apunta el 2018, y todo el que me lea con hijos de entre 10 y 60 años conoce Fortnite).
- TODA la industria de la música facturó $16 Billion (y escribo “Billion” a propósito para entender que hablamos de 16.000 millones de dólares).
- $38,6 Billion para la industria del cine.
- La industria de videojuegos: en PC $34 Billion, las consolas $30 Billion y los móviles $40 Billion.

La película que más facturó durante todo 2016 fue Rogue One, con $500 millones. Y el año anterior The Force Awakens en un sólo fin de semana consiguió la impresionante cifra de $250 millones (repito, en un fin de semana).

Pues bien, el día del estreno GTA V, Fallout 4, Call of Duty:BO y más adelante Call of Duty BO2 consiguieron $800, $750, $360 y $500 millones respectivamente en… un día.

Me parece fantástico que en Canarias se apueste por el cine. Que nadie se engañe, no vienen por los fabulosos paisajes de las islas ni por lo amable que somos los canarios. Vienen por los incentivos fiscales. Para otro día dejamos la reflexión de si una industria subvencionada es una industria por la que apostar a largo plazo.

DreamHack Leipzig

No me malinterpreten, no creo que debamos renunciar al cine a corto plazo, pero aun creo menos en la desproporcionada, injusta y trasnochada lucha que ha surgido en las islas por culpa de querer organizar una competición de videojuegos en los colegios. Ni esa competición va crear una industria, ni va a provocar zombies de 16 años, ni será la razón por la que no practiquen deportes más físicos. Cuando el sabio señala a la luna, el necio mira al dedo (debo estar ya envejeciendo a buen ritmo porque llevo dos menciones a Confucio en dos artículos sobre el mismo tema).

Decir que hay que eliminar o limitar el uso de videojuegos en los niños y/o jóvenes para evitar convertirlos en personas aisladas, insociables, obesas, ludópatas y asesinos es como querer eliminar los coches de las carreteras para evitar los accidentes o prohibir la cerveza para acabar con la adicción al alcohol.

La culpa de que los niños y jóvenes pasen horas y horas delante de una pantalla de móvil, televisor, consola u ordenador es de los padres, no de los videojuegos. Si pidiésemos a los padres que compartieran actividades alternativas con sus hijos durante algunas de las horas que pasan delante de una pantalla, el problema sería mucho menor. Pero lo sencillo es no tener tiempo y echar la culpa a otra cosa.

Hasta el mes que viene.