Paypal Mafia

Vuelo Londres-Miami

En una ocasión me preguntaron en un evento (en el que daba una pequeña charla y compartía mi opinión y punto de vista sobre tecnología, inversión etc…) si en Canarias sería posible que naciera y creciera una empresa como Google. La pregunta me sorprendió. Nunca había reflexionado sobre esto, al menos de una manera tan directa, y mi respuesta poco reflexionada fue: desde el punto de vista técnico, sí, desde el punto de vista social y de inversión, no.

En realidad, con más o menos fortuna, lo que quería transmitir era mi convencimiento de que a nivel técnico, la capacidad de cualquier estudiante canario (y filipino, argelino, etc…), no era inferior a la de cualquier otro en otras regiones con más recursos. Sin embargo, socialmente la apuesta por la educación, por el desarrollo de la sana ambición personal de crear algo grande, de ganar dinero con ello, etc. no está desarrollado en nuestra región. Y la inversión privada, la verdadera inversión asociada al riesgo implícito en startups de base tecnológica, ni existe, ni se la espera. Ni a corto, ni a largo plazo. Batalla perdida en varias generaciones.

en una ocasión me preguntaron si en Canarias sería posible que naciera y creciera una empresa como Google…

A esta reflexión inicial sumo otra experiencia reciente. Tuve la oportunidad de asistir al lanzamiento (y posterior aterrizaje) del Heavy Falcon Rocket, el cohete de la empresa SpaceX que lidera el emprendedor en serie Elon Musk (Tesla, The Boring company, SolarCity, etc…). Estaba a 3 horas del lugar de lanzamiento, no me lo pensé dos veces y fui a vivir en primera persona lo que entendía que sería un acontecimiento histórico, además de un espectáculo irrepetible.

Allí no pude parar de pensar en lo impresionante que era la hazaña de Elon Musk (para algunos el verdadero Tony Stark de nuestra época) que desde la inversión privada estaba siendo capaz de poner un coche (de una de sus compañías) en una órbita elíptica alrededor del Sol, utilizando el cohete con más capacidad de la historia de la humanidad (de otra de sus compañías) y, para rizar el rizo, recuperar los motores usados para abaratar el precio de cada lanzamiento con respecto a lo que se venía haciendo hasta entonces. Obviamente, una cosa es verlo por televisión y otra muy distinta vivirlo en directo y sentir la emoción del equipo que lo estaba haciendo capaz y del público que sentía aquello como un éxito de ellos mismos.

Todo comenzó con PayPal (aunque previamente había desarrollado y vendido la compañía Zip2 con la que se embolsó sus primeros $22M) donde invirtió unos $10M (PayPal nace de la fusión de dos empresas, una de Elon Musk llamada x.com donde fueron a parar esos $10M). Cuando eBay compra PayPal por la siempre astronómica cantidad de $1.3B, que a finales de 2002 eran aún mucho más astronómicos de lo que puede parecer ahora con el boom de los unicornios, nacen unos 200 nuevos millonarios en la costa oeste americana. Y surge lo que se denomina la “PayPal Mafia”.

Con el nombre de PayPal Mafia se quiere rendir en realidad un tributo a los primeros emprendedores que vivieron una venta de su startup que, naciendo de cero, consigue unas valoraciones desorbitadas y no entendidas en esos años y que con sus beneficios crearon un auténtico ecosistema emprendedor en la zona.

Se reconoce ese efecto como uno de los dinamizadores más importantes de lo que ahora entendemos coloquialmente por Silicon Valley. Fueron los que activaron el mercado de trabajo y el de capital entorno a startups de comenzaban.

La lista de lo que esos chicos fundaron tras vender PayPal es impresionante y estoy seguro que les va a sonar más de un nombre:

- Tesla Motors — $27.5 billion

- LinkedIn — $20.4 billion

- Palantir — $9 billion

- SpaceX — $7 billion

- Yelp — $5.26 billion

- YouTube — $1.65 billion

- Yammer — $1.2 billion

Empresas tecnológicas con sede en Silicon Valley. Pulsa sobre la imagen para visitar el mapa interactivo “Silicon Valley 2018”, https://www.siliconmaps.com

En nuestra región hacen falta casos de éxito. Éxitos que por un lado ayuden a canalizar y convertir inversión privada tradicional en Business Angels o Venture Capital cada vez más profesionalizados.

Éxitos que transmitan el sentimiento de orgullo, de “yo puedo hacerlo” y desarrollen la legítima ambición a superarse profesional y económicamente, sin contar necesariamente con ayudas públicas que impulsen nada (en realidad, suelen conseguir el efecto completamente contrario).

Otro pensamiento que me viene a la cabeza viendo la lista de empresas, startups, proyectos e hitos que nombro en este artículo, es el asunto regulatorio. Con esto ya, apaga y vámonos si nos animamos a comparar formas de enfocar esto en diferentes países y continentes.

¿Se imaginan el desastre burocrático que sería en España crear una compañía de medios de pago en 1999 como PayPal? ¿Poner un coche en el espacio? ¿Pidiendo permiso en nuestro país?, ya no hablo de los papeles para el lanzamiento. ¿Se hacen una idea del esfuerzo administrativo para conseguir desde Canarias los permisos para tunelar con dinero privado nuevas carreteras y descongestionar el tráfico? ¿Eso es una concesión?

En Europa nos quejamos amargamente de la existencia de grandes empresas de tecnología que vienen a por nuestros usuarios, recursos y talento. Pero más allá de lamentarnos, la respuesta es sacar una nueva Ley de Protección de Datos que, por si ya era complicado interaccionar con un usuario para ofrecer un servicio que él quiere y demanda, ahora ya lo termina de fastidiar del todo. Esta vez ya nos coloca un delegado local por si nos atrevemos a innovar mucho.