Super Irma

Vuelo Miami- Pensacola

Existe un tipo de contrato en el mundo de las nuevas tecnologías llamado SLA (en inglés Service Level Agreement), que viene a reflejar el compromiso que un proveedor asume con respecto a la disponibilidad, tiempos de respuesta e indemnizaciones asociadas a un determinado servicio. Es muy utilizado, por ejemplo, en contratos de servidores sobre los que se despliegan proyectos tecnológicos.

En los Estados Unidos además existe una completa e importante industria alrededor del miedo. Se ofrecen armas, sistemas de seguridad, kits de protección ante terremotos, huracanes, seguros de todo tipo para cualquier circunstancia, kits de comida para almacenar, generadores de todos los colores y potencias, utensilios domésticos para estar preparados ante cualquier incidencia, ataque terrorista, guerra nuclear, inundación, erupción volcánica, tsunami o crisis económica.

A partir de los dos puntos anteriores compartiré con ustedes mi experiencia de cómo hemos vivido yo, mi familia y amigos el paso de uno de los huracanes más grandes y peligrosos que ha tocado tierra en uno de los países que más recursos destina a este tipo de crisis.

…la clave de todo el proceso viene a partir de la comunicación veraz, fluida y planificada con anterioridad…

Antes:

La información pública era absolutamente transparente y se actualizaba cada 3 horas. Desde todos los medios de comunicación y redes se podía identificar qué era veraz y oficial y qué no lo era.

Las referencias a Dios (al Dios que cada uno profese) eran constantes. Es algo que en este país tienen además muy interiorizado sin ningún tipo de complejos.

Durante:

El sentimiento de orgullo colectivo (orgullo como comunidad y como Nación) y de resiliencia ante este tipo de adversidades es realmente envidiable. Mientras unos nos alejábamos del peligro, en la misma autopista pero en sentido contrario, Guardia Nacional, voluntarios, columnas de vehículos de limpieza, reparaciones eléctricas, corta árboles, etc. con la bandera americana ondeando eran aplaudidos y vitoreados por vecinos y conductores que se alejaban del problema.

Las ultimas declaraciones oficiales eran en referencia a ayudarnos unos a otros. Poco se podía hacer ya salvo estar pendientes de nuestros vecinos o de quien nos necesitase.

Después:

En nuestro caso concreto y acostumbrados a un SLA muy poco ambicioso, la respuesta de los servicios públicos ha sido espectacular.

  • Todo el sistema de comunicación ha mejorado a pesar de que pensábamos que le quedaba poco margen para la perfección. Nos llegan notificaciones de cuándo llega gasolina a las estaciones, del número de viviendas sin electricidad, del número de operarios que entran, el momento en el que han dejado de trabajar, cortes y zonas determinadas en las que se está limpiando la carretera en cada momento, coberturas móviles y los arreglos de repetidores, densidad de tráfico en cada zona, disponibilidad y reposición de inventario en los supermercados locales, etc.
  • 24 horas tras el paso del huracán, las principales vías de comunicación estaban limpias y accesibles. La cobertura móvil volvía a ser más que digna.
  • Se han organizado grupos de limpieza de playas y zonas costeras por la propia comunidad de vecinos. Nuevamente gracias a la portadora y el canal de comunicación que se establece para estos casos (SMS, email). En menos de 4 horas todo en funcionamiento.
  • Dado que los niños no tienen colegio pero tampoco pueden salir con seguridad al exterior de las viviendas, un grupo de voluntarios de la comunidad ha creado un “campamento” de 3 días para crear actividades específicas para ellos.
  • Toque que queda. Algo realmente novedoso para nosotros. Para proteger las viviendas de rateros que aprovechaban la ausencia anunciada de gran parte de la población se estableció un toque de queda de 12 horas. Durante ese tiempo la policía custodiaba los accesos a barrios y las salidas de las autopistas. Los residentes que volvíamos de madrugada éramos recibidos por la policía a la entrada de nuestros barrios. Muy amablemente acreditaba nuestra residencia, nos daba los consejos necesarios en ese momento y se ponían a nuestra disposición ante cualquier necesidad.
  • Los vecinos nuevamente se organizaron para llevar comida a los equipos de rescate, policías, bomberos y operarios públicos.
  • 48 horas tras nuestra vuelta a casa, desde el ayuntamiento nos visita a todos los vecinos unos funcionarios que toman nota de los destrozos y levantan acta y documentan todo lo ocurrido para ayudarnos en nuestra reclamación ante el seguro y certificar la documentación que presentemos.

En realidad he vivido pocas crisis como esta, pero la clave de todo el proceso viene a partir de la comunicación veraz, fluida y planificada con anterioridad. El espíritu de comunidad, de nación y de superación ante la adversidad se muestra en estas ocasiones, pero especialmente en colectivos y naciones que entienden el valor del trabajo colectivo en pro del bien común.