El viejo del bastón colorado

“El beduino de la montaña de ámbar”, fotografía de Luis Adern Ortoll ©

En estos días estamos preparando mi amigo Luis Adern Ortoll (fotografía) y yo, la edición de un nuevo poemario al que he dado por título “El viejo del bastón colorado”, escrito en prosa poética. Añado en este primer comentario la presentación del libro:

Hablar de Sufismo[1] es hablar de Amor. Es la definición más adecuada y breve para explicar en qué consiste esta corriente del misticismo monoteísta.

En Occidente se escribe mucho sobre mística sufí, se habla, se organizan conferencias, seminarios, cursos… pero todo ello no viene a constituir más que una acumulación de palabras y frases que se quedan en lo meramente académico, descriptivo, erudito; sin embargo, en aquellos países de tradición islámica y sufí, se experimenta la vía, el camino que conduce al Amado. Lo discursivo queda reducido a la mínima expresión.

Los sufíes vivimos enamorados de Dios, del “Buen Dios”, y hacemos de este enamoramiento la única causa de nuestra vida. Vivimos para amar. Poco importa la acumulación de conocimiento y de bienes y recursos, como se dice ahora.

Dejamos que sea la voluntad del Buen Dios la que opere en nosotros y nos despreocupamos por las cosas mundanas, pues en verdad el mundo es el disfrute del engaño, como afirman Cohelet[2] y el Sagrado Corán[3]. No nos preocupa el mañana, ni el qué dirán, ni tales o cuales políticas o economías. Vivimos el instante, sin más, y hacemos presente el ´diker`[4], el recuerdo de Dios.

Por supuesto en la tradición sufí existen escuelas, caminos, ´tariqas`, que no son otra cosa que un modo de experimentar la cercanía de Dios. Todas son válidas; pero sabiendo que se trata de medios y que la única finalidad consiste en embriagarse con el Amor que Dios nos ofrece.

El poema que he escrito, dividido en 14 partes, una introducción y un epílogo, recoge algunas ideas sufíes en boca de un beduino[5] muy anciano y sabio. No se trata de un personaje real sino de una elaboración que he realizado a partir de mi contacto con personas que me manifestaron su amor y sabiduría.

El ámbito geográfico es el desierto del Sahara en su conjunto, no una localidad específica de él.

A lo largo del texto he añadido algunas notas aclaratorias de vocablos y conceptos.

Que el Buen Dios le guíe por el camino que conduce a su morada eterna.

Notas:

[1] El Sufismo es una disciplina espiritual nacida y desarrollada en el seno del Islam. Cada religión generalmente engendra una espiritualidad que le es específica. Así es como el Judaísmo dio origen a la Cábala, el cristianismo a la vida monástica, el Budismo al Zen, etc.

[2] “¡Vanidad de vanidades! –dice Cohélet- , ¡vanidad de vanidades, todo vanidad! (Libro del Eclesiastés, 1. Biblia de Jerusalén). La vanidad entendida como lo ilusorio del mundo.

[3] “Sabed que la vida del mundo es en realidad juego y distracción, así como apariencia, jactancia entre vosotros y rivalidad en riqueza e hijos. Es como una lluvia que admira a los sembradores por las plantas que genera, pero que después se secan y las ves amarillentas hasta convertirse en deshecho. En la Última vida habrá un duro castigo, y también perdón de Allah y beneplácito. La vida del mundo no es más que el disfrute del engaño.” (Sura del Hierro 20)

[4] Meditación sufí.

[5] El término ´beduino` alude a los habitantes del desierto. El vocablo proviene del idioma árabe: “badawi”, refiriéndose especialmente a los hombres y mujeres de la península arábiga y de Oriente Medio. Con el tiempo se expandieron por todo el Magreb. El autor se refiere aquí al beduino nómada originario del Sahara septentrional, aquellas tierras que se extienden desde las faldas de la cordillera del Atlas (Marruecos) hasta el río Senegal (Mauritania).

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