Cartagena: Magia y Realidad

Debo confesar que no viene a Cartagena mas que para refugiarme del frío del norte. Ese frío que cala los huesos y nunca falla en recordarme de la muerte de Santi.
En ese plan, el calor del Caribe, el colorido de la cultura colombiana, y la bondad y educación de sus habitantes resultó ser la mejor opción que jamas se podría haber aparecido.
Entonces llega el día de visitar la ciudad amurallada, y sin mas guía que el azar entro por la puerta de la Torre del Reloj. Llama mi atención un cartel que dice “Todo Gabo”, y otro explica que se trata de la “Librería de los Mártires”.
Anibal Gutierrez, un alma calma y tranquila, me cuenta que solía venderle libros al mismísimo Gabriel Garcia Marquez, que leía de todo tipo de literatura. Hay ediciones primeras y segundas de sus libros, un destello de oro antes los ojos de un coleccionista.
También hay libros de sexo y geografía, muchas novelas y títulos de auto-ayuda y éxito rápido, y una gran enciclopedia de mapas de Colombia, desde la época colonial a la actual. En este abanico de selección literaria se posaban los ojos de Garcia Marquez cuando entraba por allí, a su Cartagena antigua por la Puerta del Reloj.
Anibal se encuentra cuidando la librería porque su madre ha fallecido, y como durante el mes de diciembre, muchos de sus amigos la solían visitar de toda Colombia, Anibal se ha tomado todo el tiempo necesario para que cada uno de ellos sepa la noticia de forma personal al intentar visitarla una vez mas.
Anibal también me cuenta que su hija es la creadora del recientemente lanzado “Menu Literario de Garcia Marquez”. Un recorrido que transcurre por varios lugares donde los amantes de la literatura y el buen comer degustan los platos que Gabo describe en su literatura.
Anibal revela un secreto. Esos platos son los que el mismo Gabo solía disfrutar, el los saboreaba en sus paseos y tramites por la calles de Cartagena, y de allí se los invitaba a saborear a sus personajes en las páginas de sus libros.
Unos días atrás, entre el arribo y el encuentro con Anibal, comencé a ojear “El amor en los tiempos del cólera”, con un esfuerzo tremendo logre dar vuelta varias paginas. Los largos párrafos y sus riquísimas descripciones, hacen que el posar los ojos sobre las hojas, sea un ejercicio completo para la imaginación, de forma que no quede neurona sin utilizarse.
Un esfuerzo similar ha hecho la coincidencia acompañada del azar al cruzarme con Anibal. El realismo mágico de Gabo, de Cartagena, de sus costas inundadas de mar Caribe, de la Colombia poblada por la gentileza y calidez hecha carne, se han hecho fantasía al poder ver en persona una parte de la historia literaria de nuestro tan amplio mundo, siempre hecho pañuelo.
¿En cuantos lugares del mundo, un hijo se dedica por meses, a dar abrazos a los amigos de su madre luego de su muerte? ¿En cuantos países lo tratan a usted de caballero, siempre le dicen buen día, buenas tardes y buenas noches con una sonrisa que le da ánimos hasta al mas entristecido? ¿Y en cuantos lugares del mundo le agradecen a uno por venir a su ciudad, preguntar, buscar aprender y querer entender un poco mas?
Dicen que Gabriel Garcia Marquez escribía en un estilo llamado realismo mágico, yo creo que la descripción merece ser aclarada. Gabo vivía en un lugar mágico, escribía De izquierda a derecha:realidad.
