Cara a cara con el vacío y el silencio de los escenarios

Entrevista a Natalia Alvarenga, actriz, y Segio Núñez, bailarín

Emergentes
Aug 15, 2020 · 4 min read

La pandemia hizo que el escenario quedara vacío, sin público, sin bailarines y actores sobre las tablas. Los reflectores se apagaron y el aplauso cambio de escenario. Natalia Alvarenga, actriz y Sergio Núñez, bailarín, relatan sus experiencias desde las artes escénicas y los desafíos que trajo la cuarentena consigo.

Natalia, actualmente también está en la comisión del Centro Paraguayo de Teatro, y gracias a una encuesta que realizó la institución, vio que más de 1200 artistas quedaron sin trabajo en marzo y abril. Destaca que la situación golpeó a todo el mundo, que incluso Broadway, de primer mundo, está sufriendo las consecuencias, lo que la lleva a reflexionar: ¿entonces Paraguay cómo está?

“Comenzamos a trabajar con instituciones del Estado para salvar estos meses, entregando kits de alimentos, por ejemplo, pero son todos como parches. Igualmente, estamos trabajando por una ley de subsidio”, relata la actriz, medida que ya fue aprobada para los artistas y trabajadores del sector cultural como parte del programa de asistencia del Estado Pytyvõ 2.0.

“Siempre estamos en situaciones críticas los artistas, esto no es nuevo, no vivimos, sobrevivimos”, afirma, por su parte, Sergio, coordinador de Alas Abiertas, un elenco de danza para personas con discapacidad. Comenta que ni bien comenzó todo, se quedó sin trabajo, de un día para otro.

Mantener la distancia, contar con los lavatorios de manos y otras condiciones sanitarias se deberán contar para que el teatro y la danza puedan volver a los escenarios y aglomerar al público en una sala. “Los teatros tienen que estar acondicionados, lo que es complicado y lleva mucha responsabilidad”, reflexiona Natalia.

Sin embargo, antes de llegar a ese regreso físico, los artistas, como todos, enfrentan múltiples dificultades, por citar uno, la migración como Sergio, quien nació en Chile, pero se considera paraguayo y construyó su carrera artística en nuestro país: “Fuimos excluidos de la ayuda, fue muy fuerte, discriminativo y violento, ya no estamos para esas cosas, sobre todo en situaciones extremas”.

De una proyección idealista al regreso, a la realidad

“Que el teatro sea considerado como algo que aglomera es lindo, pero no es la realidad de todos. Un buen sábado llega a 50 personas, lo normal es de 15 a 20 asistentes”, considera Natalia, de acuerdo a las expectativas sobre el regreso de las obras.

“Ahora es una realidad hacer obras sin público y grabarlas, aunque eso no es teatro, una vez que está en la pantalla, no estamos hablando de reactivar así. Es como raro, porque estamos acostumbrados al ensayo a encontrarnos”, considera la actriz. Vale destacar que, para llevar a cabo el traspaso a lo digital, también hay un costo de producción diferente de por medio.

“Las ayudas tienen que ser constantes. No es una bolsa de mercadería y se acabó, eso dura dos días”, coincide Sergio, con la necesidad de proteger a los artistas. Tanto él como Natalia, lamentan el cierre de El Estudio, de Agustín Núñez, siendo esto un reflejo de la fragilidad de la situación de sus colegas. “Eso es muy deprimente y es lo que nos espera a todos”, reafirma.

“Nosotros somos felices si tenemos 20 personas. La realidad del teatro acá no es la misma que la de Hamburgo, Londres y Nueva York, que las entradas se agotan meses antes”, manifiesta el bailarín.

“Extraño ir al cine, a un estreno del teatro, los encuentros. Si bien hay plataformas de streaming, no es lo mismo”, afirma Natalia. “Extraño a mis niños, porque se crea un vínculo con ellos. Las personas con discapacidad no tienen acceso a las manifestaciones artísticas”, explica Sergio. Ambos destacan también que para sus colegas en el interior del país la situación está peor, ya que se complica el que lleguen las ayudas hasta sus comunidades.

Los aplausos, asistir a ensayos, ser testigos del crecimiento artístico de los colegas, abrazarse luego de que se baje el telón, son situaciones que se viven sobre las tablas y en estos momentos se extrañan desde la médula. Estos artistas así lo confirman, mientras se proyectan a un futuro incierto, en el que emerger será un acto de pura resiliencia.

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