¿Hasta dónde podría bajar el hashrate?. ¿Bitcoin está muerto?

La tasa de hash o “hashrate” es la unidad de medida de la potencia de procesamiento de la red Bitcoin. La red Bitcoin debe hacer intensivas operaciones matemáticas por razones de seguridad. Cuando la red alcanza un hashrate de 10 TH/s significa que puede hacer 10 billones de cálculos por segundo. Podemos concluir que mientras mayor es el hashrate de la red, más robusta y segura es la misma.

El hashrate de Bitcoin alcanzó en Noviembre 2018 máximos históricos a pesar de que el precio de bitcoin tenía una disminución del 70% desde su máximo histórico alcanzado en Diciembre de 2017. Más de 6X aumentó el hashrate desde finales de Diciembre hasta Noviembre 2018. ¿Entonces, cómo se explica que el hashrate de la red creciera de esta manera?

Cuando el precio de bitcoin experimentó una subida exponencial en el segundo semestre de 2017, el universo de criptomonedas comenzó a ser protagonista en redes sociales, titulares de periódicos y eventos sociales. Gran cantidad de personas, comenzaron a investigar acerca de esta nueva clase de activos, e identificaron que, al proveer la potencia de procesamiento de sus computadores a la red de Bitcoin, se podían beneficiar económicamente. Esto es lo que se conoce como “Minar Bitcoins”, lo que llevó a muchos emprendedores e inversionistas a llevar a cabo grandes proyectos de minería de Bitcoins, pero también a nivel retail, de escala amateur.

Al momento de evaluar la rentabilidad de los proyectos, se debía considerar 3 variables: (i) hashrate, (ii) precio del bitcoin y (iii) dificultad de la red. Esta última variable, es un parámetro dinámico que se ajusta periódicamente para cumplir con el objetivo de minar un nuevo bloque de transacciones cada diez minutos. Es decir, si debido al hashrate de un momento específico, un bloque se genera en menos de 10 minutos, la dificultad de la red debe aumentar para que el próximo bloque (asumiendo el mismo hashrate), se procese en 10 minutos en consecuencia. Si a partir del ajuste, el hashrate sigue subiendo, la dificultad también lo hará. Estos ajustes de dificultad en la red se hacen cada 2016 bloques ó cada 14 días, siempre que los bloques se creen cada 10 minutos.

Al momento de decidir llevar a cabo un proyecto de minería, muchos subestimaron la sensibilidad de sus rentabilidades frente a cambios en dos variables que son difíciles de proyectar hacia el futuro, el precio del bitcoin y la dificultad de la red. Tomando en cuenta los parámetros de precio y dificultad del último trimestre del 2017, todos los proyectos de minería tenían resultados prometedores, muchos con más de 400% de retorno por año, supuesto que llevó a muchos inversionistas a realizar inversiones en minería de Bitcoin.

El primer paso para la puesta en marcha de estos proyectos era la compra de los computadores especializados en Minería de Bitcoin. Con tanta gente interesada por la euforia de las criptomonedas, los fabricantes no se daban abasto con la demanda por sus equipos llevándolos a prevender las producciones futuras, que serían entregadas 60 y hasta 90 días después del pago.

Desde el punto de vista práctico, nos trasladamos del último trimestre de 2017 al segundo trimestre de 2018; para estos momentos la mayoría de los nuevos proyectos de minería, ya habían recibido o estaban recibiendo sus equipos, y procedieron a instalarlos. Esto se tradujo directamente en un incremento sustancial del hashrate de la red.

La realidad para estos proyectos, es que al momento de integrar sus máquinas a la red, las variables de rentabilidad eran otras. El precio del bitcoin, había caído hasta 50% de su máximo histórico. La dificultad de la red, se multiplicó por 3. Esto tuvo un impacto instantáneo sobre los resultados monetarios, donde debido a los costos variables (energía, amortización y espacio físico), muchos proyectos comenzaron a perder dinero, lo que los llevó a cerrar y apagar sus máquinas al poco tiempo de haber empezado.

¿Hasta dónde podría bajar el hashrate?. ¿Bitcoin está muerto?

Es difícil saber hasta cuánto podría disminuir el hashrate, pero conociendo un poco la historia de Bitcoin podríamos decir que está muy lejos de estar comprometida la seguridad de la red, si bien es cierto que a mayor hashrate, mayor seguridad tiene la red. En Agosto del año 2017 previo a uno de los eventos más relevantes ocurridos en la corta vida de Bitcoin,el Hard Fork de BCH donde la cadena de bloques de Bitcoin se dividió en BTC y BCH, el 01 de Agosto fecha en la que ocurrió la bifurcación de la cadena, la red de BTC tenía 6.200.471 TH/s, a pesar de la rápida caída desde los máximos del hashrate a la fecha en que estoy escribiendo estas palabras, el hashrate de Bitcoin se encuentra en 42.003.662 TH/s, lo que significa, que tendría que bajar un 85% para igualar los nivel de hashrate previo al Hard Fork. El precio de Bitcoin para aquella fecha de 2017 rondaba los 2.700$.

Fuente: https://www.blockchain.com y Solidus Group

Si bien es cierto que con esta situación disminuye la seguridad de Bitcoin ante un teórico ataque del 51%, lo considero poco factible, donde un actor malicioso controlando el 51% de la capacidad computacional podría alterar la cadena de bloques y así beneficiarse. En términos prácticos el costo-beneficio de dicho ataque no tendría sentido tanto a nivel de inversión como de tiempos de implementación, aunque la posibilidad teórica existe

El otro aspecto negativo consecuencia de la disminución del hashrate es la pérdida de descentralización de la red Bitcoin, los primeros en apagar las máquinas son lo individuos (minería retail) con pocas máquinas y menor eficiencia de minado, mientras que los grandes actores tienen músculo suficiente para aguantar los tiempos difíciles mientras la red alcanza los equilibrios necesarios para que el minado vuelva a ser rentable nuevamente, resultando en ese interim en una la red Bitcoin mayormente controlada por unos pocos actores, aumentado su centralización, talón de Aquiles para la virtud y promesa principalt de Bitcoin: descentralización máxima.

A pesar del ciclo natural de búsqueda de equilibrio en el protocolo que implica momentáneamente menor descentralización y mayor vulnerabilidad teórica de su seguridad, la red de Bitcoin no va a desaparecer, solo tendrá que ajustar sus variables para que tenga sentido económico aportar poder computacional para procesar las transacciones, mientras estos ajustes ocurren, la creación de bloques será más lenta. Este ciclo ya se ha vivido anteriormente en 2014–2015. En este periodo, muchos mineros tuvieron que cerrar operaciones, y aprendieron que tenían que ser altamente eficientes para poder aguantar los ciclos bajistas, muchos aprenderán lo mismo de este 2018, incluso quizás no vuelvan a minar. Lo que sí es una realidad total, es que Bitcoin seguirá siendo la red con la capacidad de cómputo más grande del mundo, traduciéndose en la más segura hasta ahora.