El beneficio de tomar una decisión que hace tiempo que sabes que debes tomar, pero que te negabas porque eso significaba renunciar a un status, a una serie de “privilegios”, es inmediatamente patente nada más lo haces.
Hace un mes me encontré haciendo el balance de mi 2013 y no estaba nada satisfecha. Había mentido, manipulado, engañado, realizado acciones que sabía que no eran correctas para otros y mucho menos para mí. Y estaban empezando a pasarme factura emocionalmente con un sentimiento profundamente negativo a la hora de disfrutar cualquier cosa que hacía.
Así que provoqué una de mis catarsis, aunque yo prefiero llamarlas “Huracán Montse”.
Para entender el término tengo que explicar algunos ejemplos de las circunstancias que se han dado anteriormente para provocar el paso de dicho huracán y sus consecuencias.
Uno de los Huracán Montse que recuerdo más devastador fue cuando rompí con mi segundo novio. Me había ya mudado con él del pueblo donde viven mis padres y volver a su casa ya no era una opción. Así que decidí buscarme un piso donde empezar a vivir sola. Lo encontré en un pueblo, en medio de la nada, donde no conocía absolutamente a nadie, rompiendo así con casi toda mi vida anterior. Estuve un mes completamente recluida en el piso, abandonándolo únicamente para ir a trabajar y porque era obligatorio. Fue cuando decidí empezar de nuevo. No sólo cambié mi circulo de amigos, sino que también decidí cambiar de trabajo, en el que llevaba 7 años.
Fue un huracán que limpió mi vida de todos los lastres pasados, dejando espacio para todo lo bueno que vino después.
Otro de mis huracanes lo sufrí después del curso de segundo nivel de Reiki. Estaba inquieta, infeliz con muchos aspectos de mi vida, y el curso me lo había removido todo. Al día siguiente tomé una decisión: me rapé la cabeza al 1. Pasar de melena larga y rizada a una cabeza militar puede parecer un trauma pero no lo fue. Fue realmente divertido ir viendo la reacción de la gente conforme me iban viendo. Quince días después tuve el valor de decirle a mi jefe que no estaba contenta con la política de la empresa y acepté su oferta para marcharme. Dos meses después me apunté a un viaje un mes completo con un amigo y su novia en Tailandia. Una de las mejores decisiones de mi vida sin duda.
Parece ser que las mujeres de una cultura oriental deben raparse una vez en su vida y las madres suelen hacérselo a sus hijas cuando tienen 9 años para que no sea tan “traumático”. Yo hice mi ritual de purificación pasados los 30 y con excelentes resultados.
El último huracán ha tomado tierra el 28 de Diciembre en forma de tatuaje en mi antebrazo. Y ha hecho que en una semana haya cerrado temas que tenía pendientes y que me estaban afectando. Todavía está aquí. Todavía no ha pasado la tormenta. Pero, vistos los anteriores huracanes, estoy tranquila viendo pasar las vacas volando.
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