Análisis

‘Higashi no Eden’

¿Cuando fue la primera vez que nos regalaron un móvil? ¿Nos acordamos de la primera vez que vimos una película? ¿Nuestro primer beso? Los recuerdos están ahí durante toda la vida y siempre van a estarlo. Desde el primer recuerdo hasta el último, va a estar en nuestra cabeza y mente. El problema es que no todos los recuerdos se nos vienen a la cabeza en ese instante, si no, probablemente el mundo fuese muy diferente. El caso es que tenemos una memoria prácticamente ilimitada, dependiendo de la persona, podemos acordarnos más o menos de algo más o menos importante. Dependiendo de qué sea lo que tengamos que recordar, nos llegará antes o después. Por ejemplo, en un examen nos acordamos perfectamente si lo hemos estudiando bien, si hemos estado el tiempo suficiente, si nos convencemos a nosotros mismos de que vamos a aprobar. Los recuerdos dicen que son efímeros, pero no, los recuerdos siempre están ahí, y nos acordaremos en el momento indicado. Siempre podemos tener mala suerte y no hacerlo, pero eso no es elección nuestra. La obra de la que vamos a hablar hoy utiliza un recurso que muchas obras ya han utilizado, que de una u otra forma, y depende de cómo se lleve, se hará mejor o peor. Este recurso es la amnesia. Muchas obras recurren al recurso de la amnesia en el protagonista para poder construir los recuerdos, situación y ambiente a partir de ahí, para construir una historia ya hecha.

Esta serie me recuerda también a Psycho Pass, obra que ya analicé en su día y que hablaba sobre la sociedad, la tecnología, y cómo estos dos factores chocaban contra la innovación y el avance. Un anime que hablaba sobre la idiosincrasia del sistema Sybil y de sus personajes, que tenía una filosofía propia y que podía valerse por sí mismo. Sobre todo, una obra que hablaba sobre la tecnología. La sociedad de hoy en día no está tan dispersa de esa realidad, de la realidad en la que los móviles y la tecnología nos acaben invadiendo algún día. Al fin y al cabo, todos tenemos un móvil, todos tenemos Internet en casa y podemos chatear, llamar y descargar aplicaciones. Hoy en día dependemos mucho de la tecnología, de que todo esté en la nube: nuestros datos, fotos e incluso dinero. Cosas tan preciadas que nos pensamos que están a salvo solamente porque nos lo dice una máquina, pero quien seré yo para hablar, ¿no? Al fin y al cabo, estoy escribiendo este articulo desde mi preciado PC, que bajo ningún concepto permitiría que tocase alguien extraño. El consumismo y materialismo están ahí pero, ¿hacen algo productivo? Sí, generan dinero a nuestra costa, a los políticos, a la nobleza y a los reyes se les ve mejor que nunca. ¿Esto es producto de nuestro absentismo?

Hoy hablamos sobre una obra que trata temas como la sociedad, la tecnología, pero sobre todo, el poder, la riqueza y la política.

Hoy hablamos sobre Higashi no Eden.


Psycho Pass

Higashi no Eden es una obra de 2009 bastante conocida. Una obra que conocía desde hace un tiempo y por la que decidí optar hace una semana. El principal motivo era de la elección fue la simple pregunta: ¿por qué no? Ya hacía un tiempo que le seguía la pista y quería verla cuanto antes, porque era una serie de la que hablaban muy bien y esto despertó aun más mi interés y curiosidad. Luego de haber decidido ver esta serie puedo asegurar que valen la pena y que definitivamente todo lo bueno que se habla sobre ella es verdad.

Higashi no Eden es una obra que habla sobre la sociedad, no trata el tema de forma explícita pero es parte de sus entrelíneas: cuando una obra tiene esta estructura en su trama, algo en la sociedad se mueve. Cuando hago alusión a esta estructura me refiero a que sigue el hilo de los Juegos del hambre, pero esperad, no es que sea otra serie que se guíe exclusivamente por esto. Muchas de las series como Mirai Nikki, Danganronpa, etc.. se hilaban y basaban prácticamente en este juego. Para quien no lo sepa, los Juegos del hambre es un juego de supervivencia. Al principio apareció como un juego sangriento chino, después se adaptó a un buen libro americano y después a la gran pantalla. Por supuesto, Higashi no Eden ya tiene unos años así que esta táctica ya se la sabía de antemano, pero obras como Mirai Nikki se basan demasiado y prácticamente en su totalidad en este juego. Normalmente este juego se guía por una serie de dispositivos, en este caso son móviles: suele haber una serie de elegidos con estos mismos dispositivos, las reglas suelen ser comunes a todos, y el objetivo es que el último que sobrevive es el ganador. Normalmente este dispositivo suele servir para que el juego fluya, que las reglas se tergiversen y para que, valga la redundancia, empiece el juego.

Ahora bien, centrándonos en la propia historia de Higashi no Eden, esta serie nos cuenta la trama de Takizawa Akira (o eso dicen) quien es el protagonista de esta historia y como mencioné antes, tiene amnesia. En el primer capítulo ya vemos que el protagonista se despierta desnudo, con una pistola y con un móvil con un diseño extraño. El caso es que el protagonista no recuerda nada, tiene amnesia y no sabe ni quién es, por qué está ahí, quién le ha hecho esto y qué tiene que hacer con el móvil. Al no saber nada, el se levanta y se encuentra con la protagonista, Saki. Saki es una universitaria que se acaba de graduar y está de viaje de fin de curso, ella se ha desviado del grupo para poder visitar zonas que ella quería ver y es por ello que se encuentra ahora en esa situación, delante de la Casa Blanca y enfrentándose a unos policías. El protagonista los distrae y al final el conflicto acaba resuelto, no hay tiroteos — aunque haya una pistola — y no hay mucha agresión por parte de ningún personaje. Todo en la serie se suele resolver de manera inteligente, dándole un toque especial a la obra. Como he mencionado antes, el nombre de Takizawa Akira es algo provisional, en principio él no sabe cómo se llama hasta toparse con su refugio, que no es su casa. En este lugar encuentra varios pasaportes con sus mismos datos, no son duplicados ni falsos, el problema es que cada uno de ellos tiene un nombre diferente del resto, es por ello que se queda con el nombre de Takizawa Akira. En toda la obra no sabemos demasiado bien su identidad, pero no es un verdadero problema en comparación con otros casos, aun así se mantiene esa incógnita.

Higashi no Eden

Takizawa Akira es un personaje del que no se saben sus verdaderas intenciones hasta el final de la obra, incluso para el espectador es un personaje con una gran incógnita, despertando así mucho interés. Es un personaje con mucho potencial. Al principio podemos pensar que es algo salvaje debido a su estética: un personaje muy atrevido, valiente, y prácticamente libre. Tiene una personalidad algo curiosa y atrevida, y por esa misma curiosidad es que conoce a Saki. Cuando no tienes recuerdos todo es más fácil, es por esto que el personaje no sabe a qué atarse y tiene una personalidad mucho más libre y tranquila. Contrario a Saki, quien es algo más tímida, cerrada y que no se atreve a hablar con mucha gente. Es una persona más callada y el opuesto a Takizawa. Ambos hacen un buen dúo y unos personajes bastante buenos y sólidos. La gran incógnita que tiene el espectador ante la serie es la situación, Takizawa y el objetivo. El objetivo ya nos lo va diciendo la serie a medida que avanza: el por qué a Takizawa se le ha borrado la memoria lo vamos sabiendo mucho más adelante. Mientras, la situación que están viviendo los personajes es mucho más lenta de explicar y, a medida que avanza la trama, sigue habiendo dudas. El caso es que lo más extraño de todo es el curioso teléfono que tiene el protagonista: al parecer cada vez que llama le contesta un robot, y aunque es algo que se intuye el protagonista sigue cargando con sus dudas. Este robot se llama Juiz y al parecer es nuestra consejera en este viaje y juego. Este Juegos del hambre que se desarrolla en esta obra consiste en doce usuarios, estos miembros tienen el mismo móvil cada uno y en estos pone su número, el número del protagonista es el noveno. Son doce en total y cada uno de ellos tiene en su móvil unos 100 a 200 mil millones debido al objetivo que tienen que cumplir, salvar a Japón.

Al parecer, después de la posguerra Japón sufrió muchísimo y esto hizo que mucha gente importante, con influencia, acciones y amasando una gran cantidad de dinero tuviesen que salvar parte de la economía. Una de estas personas es la que está a cargo de este juego. El objetivo de este juego es salvar la nación con el dinero que tienen estas doce personas, para ello tendrán que contribuir tanto con sus acciones como con el dinero que tienen: no se puede pagar en efectivo y todo lo que tengan que gastarse lo harán con el teléfono. La consejera virtual que poseen estos usuarios es Juiz y prácticamente cualquier cosa que le pidas lo hace, incluso matar a alguien. De forma maravillosa consigue realizar cualquier acción, da igual donde estés, lo sabe todo. Muchas de las acciones que realizan los usuarios cuestan millones, y no es de extrañar, cualquier acción que hagas cuesta dinero, y esto está a otro nivel. La idiosincrasia o ideología por lo que se guían estos teléfonos es la organización Seleçao, una organización a la que al parecer pertenecen estos doce usuarios y los pocos miembros importantes que hay tras este. Al parecer uno de los doce es el Partidario, una especie de juez, quien decide cómo se deben realizar las acciones, si se está haciendo bien o no. En principio no se sabe quién es y cómo el protagonista ha perdido la memoria, también está en la misma situación. Al final los encuentros se definen por el historial de cada uno. El mismo usuario no puede ver su propio historial de compra pero el resto sí, esto hace que se puedan encontrar y que el juego tenga más movimiento. Cada usuario tiene algo en particular y no es para menos, aunque uno de los aspectos negativos es lo poco que se desarrolla. Uno de los problemas que puede tener la serie es el poco desarrollo del resto de personajes, quitando por supuesto a los protagonistas. Mientras Takizawa está desarrollando la trama de Seleçao, Saki intenta medir su tiempo libre con su tiempo con Takizawa. Se crea una relación algo curiosa que aunque no acabe de aclararse del todo, no entorpece para nada el ritmo de la obra.

Higashi no Eden

Nota de Higashi no Eden

En conclusión, Higashi no Eden es una obra muy sólida, que sabe cuándo sorprender y en qué momento, tiene personajes muy buenos y bien construidos, mensajes inteligentes, y no es una serie que se vea todos los días. Sobresale mucho su originalidad y potencia, su mundo y su realidad, que aunque no sea tan distópica, sí tiene mucho de ciencia ficción. Es una obra que habla sobre la degeneración de la sociedad a consecuencia de la posguerra en Japón, una obra que habla sobre las relaciones humanas tan reales como la realidad misma, una obra que habla sobre el futuro, qué es lo que se puede hacer con tanto dinero. Sobre todo nos hace plantearnos si es necesario tener tanto dinero para cambiar un país. El dinero no es suficiente, hay que tener pasión, confianza, solidaridad y saber compartir esa riqueza para poder solucionar los verdaderos problemas. Ser el verdadero guía, líder y mesías. Ser un buen gobernante para un buen país. Si ninguno de estos chicos puede hacerlo, alguien tiene que hacerlo, aunque no pueda.