Cartas a Victoria X

Pero mis dedos demandan actividad y con la pluma me quito este nudo de la garganta. Con mi cenicero no se metan

Imagen: Anónimo.

Siempre me he preguntado si todo el tiempo luces así de embellecida, o soy yo el mal espectador cuyos sentidos solo ven lo que quieren ver. Bueno jamás entenderé eso.

Ayer viernes te necesité más que nunca. Pude sentir como la sociedad civil en su ir y venir me comprimía a tal punto de llegarme a asfixiar y la lluvia —tal y como se la pronosticó— que no tuve otra opción más que buscar refugio en el café Man Versus Machine, no por vanidad sino por necesidad. También a causa del esfuerzo que requiere hacer una arquitectura crítica.

Todo esto me ha extenuado a tal punto de poner en duda mi fe sobre si seré capaz de proyectar formas idílicas acorde con esta época y lo que resta del siglo XXI cronológico.

¿Mi aprendizaje de la semana? Que te pareces tanto a la arquitectura, burlas tan bien al tiempo, que pasan los años y no se te nota, una obra digna de ser atribuida al Gran Arquitecto del Universo.

Desde el cabello hasta los pies, de belleza sin igual conforma una gramática única en su género, capaz de inspirar a mil poetas sin contar a los extranjeros y los que están por venir, y esos ojos que a veces odio porque tienden a desequilibrarme, pero que sin ellos no tendría sentido luchar por ese campo de sueños que diseño cada noche.

Por lo que se refiere a Alemania, Múnich me hizo ver lo que hay detrás de cada enamorado. Seres excepcionales, genios en el verdadero sentido del término, que cuando están en armonía con su amada son capaces de crear algo nunca antes visto, claro esto depende de la fuerza y ánima que ella les infunda.

Solo miradme, en síntesis es eso.

Por ahora me despido, que la semana que viene no será distinta de la que pasó.

Juan Pablo Malo sigue en pie.

P. D.: La balanza entre aciertos y desaciertos pesa más de la derecha y temo porque termine volcándola con toda mi existencia, y aunque en sueños siempre acudes a rescatarme ¿lo harías esta vez en la vida real?

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.