
Vuelvo y repito.
Cada que tengas planeado emprender un viaje «por lo eterno», «por lo desconocido», pregúntate sobre si lo que ganas vale mucho más de lo que perderías.
La providencia en cualquier rato se nos presenta en duros pasajes, nos golpea y nos hace poner los pies sobre la tierra porque el cielo no existe, esa ansiedad de necesidad de ascender nos ha convertido en no más que unas marionetas. Heridas, no más, he aprendido mi lección a las malas.
Der Kunstmaler, ¿pon dónde andas?, prometiste ser quien negociaría los términos y condiciones con el Creador, el dador de vida.
Eres, de todos, de quien menos esperé que me decepcionara, eras la única entidad a la que podía recurrir.
En estos momentos me siento la persona más infeliz en todo el planeta.
Y es triste volver la mirada hacia ti y verte ahí tendido en aquella cama extrañando mi presencia al lado tuyo, me han terminado por derrotar por completo, que no se si amanezca con el suficiente valor como para viajar el día de mañana a Helsinki —sí, nuevamente— pues como te lo conté, mientras tus lágrimas eran de felicidad, las mías, de tristeza mi rostro recorrían. Nuestro proyecto ha sido seleccionado como finalista del segundo concurso preparado por el ayuntamiento de Helsinki para la nueva galería en el Kaisaniemen Park.
Padre, de no ser por ti, jamás hubiera llegado a ser la máquina que soy ahora, y aunque hoy me sienta más humano que nunca, jamás dejaré de perseguir las respuestas que se esconden en la penumbra y que rozan lo divino y celeste.
Y Victoria, te presentaste ante mí —en sueños— y me abrazaste, como si de toda la situación anduvieras, tú, más que enterada. No sabes cuánto significó aquello para mí. ¿Acaso ha intercedido der Kunstmaler en vosotros?
Todas estas cartas recaen sobre este momento.
Mi propósito se derrumba bajo su propio peso. Victoria eres mi último pilar en estos momentos que sostiene lo poco que me queda, te pido que resistas un poco más y me perdones por ponerte en tan grave situación. Prometo nunca más volver a ostentar el título de diseñador, hasta no dominar la teoría detrás de la estructura sobre la que se asientan nuestros deseos y anhelos.
Gran arquitecto del universo, imploro por su gentil ayuda.
No es crisis espiritual, mucho menos existencial, es tan solo una probada de la realidad.
Soy más de carne que de hueso porque siento que me desmorono,
Juan Pablo Malo.
PD. ¿Acaso necesito presentarte más pruebas de que la vida no es más que un infinito mar de lágrimas para que me entiendas, me comprendas?
Escrito originalmente un jueves 20 de julio de 2017.

