Cartas a Victoria XXV

Solo un recuerdo tuyo bastará para sanarme

Imagen: Anónimo

Gran Victoria,

La tierra que me vio nacer y que junto a padre nobles momentos acontecer, me ha descubierto volver. La hora de escribirte desde Glasgow está aquí para exponer que finalmente mi viaje ha concluido como esperé.

Esperaba mucho, pero la providencia me ofreció poco.

Ya en este momento me encuentro junto a padre en la clínica, luego de una odisea más, der Kunstmaler y Bezo, reunidos nos encontramos aquí.

Lejos de la exageración no se si realmente padre me reconoció, se encuentra copiosamente sedado con la morfina que casi es como si estuviera dormido en realidad todo el tiempo.

Una vez tomada una siesta, prosigo.

Los engranajes que alguna vez movieron mi motor con total prolijidad han empezado a fallar. Dicha máquina cuidada con mis propias manos y rediseñada con la ocurrencia de alguien que soñaba en grande se traba cada que intento dar un paso hacia adelante y no hay mecánico con quien pueda contar. La casa de hoy en día luce más vacía.

«Premier» las cartas están servidas, hora de limpiar mesa.

Conmigo todo es inversión a largo plazo, Dans Kuoru no lo vio así. Fue tras los seductores frutos de tierras clandestinas y existe mucho que derivará en fracaso, pero espero equivocarme en esto último.

«Deuxième» una menos, faltan dos.

Darona resultó ser una distractora, ruido dentro de una fotografía que solo empalidece el pellejo de los indefensos, pues de los valientes huye con solo verlos. Pertenecer a todos es lo mismo a pertenecer a nadie, por algo su calor sobre mi fue menor.

«Troisième».

Una vez limpia la mesa, esta empezó a derrumbarse sobre su propio peso, la física no coincidía con la teoría, a menos peso más esta recaía. Los opacos ojos verdes de Dans Kuoru completaban el cuadro junto a una Darona con disfraz de mujer, der Kunstmaler de vacaciones, quién más sino tú para arribar victoriosa a mi auxilio, la de cabellos negros y ojos brillantes, refinados labios y semblante con tintes rosa, de aquí que una fracción de la posibilidad, tu nombre te lo hayas ganado justamente.

Me gustaría que toda idea funcione sobre cualquier terreno, que todo vibre al ritmo de la música que escuchamos, así como lo solía ser meses atrás, cuando ni siquiera tenía noción de lo que me aguardaba.

Desde la clínica, 
Juan Pablo Malo


Escrito originalmente un sábado, 29 de julio de 2017.

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