Cartas a Victoria XXVII

Existe un razón por la que no te he escrito últimamente, y probablemente ya te habrás dado cuenta del porqué.

Imagen: Anónimo

El día que jamás imaginé que llegaría, hoy lunes 8 de agosto está aquí, pues mi fe en el Gran Arquitecto era demasiado grande, y der Kunstmaler se veía muy comprometido con su cometido, que jamás tuve tiempo de pensar en aquello que pudo y acaba de suceder.

Padre, luego de una incesante y valiente lucha contra el cáncer, acaba de partir a donde las almas se vuelven una sola con el creador, el principio y fin de todas las cosas.

Estoy hecho trizas y no hay remedio que pueda con este dolor, solo personas con quienes distribuirlo, entre ellas la más idónea, tú.

Llega un punto de parada en el viaje acerca de los hechos que se desarrollan a tal altura de tus mismos deseos y anhelos que estos empiezan a combatir con una robustez capaz de hacer desmoronar hasta la más grande fortificación, y no entiendo porqué, si estos al contrario te matan por dentro y no hacen más que dejar un cuerpo moribundo agonizando en medio del camino.

No tengo más que agradecerte por tu apoyo incondicional Victoria, llevo días sin dormir, sin comer, sin… es por eso que llego hasta aquí por el día de hoy.

Desde la noche más fría y la lluvia más densa que en Glasgow haya ocurrido, 
Juan Pablo Malo.

PD. Te debo tres cartas que no pude hacerte llegar dada la crítica situación acá en Glasgow. Me disculpo por haberme comportado como tal y por haber generado preocupación alguna, prometo que estarán en tu buzón tan pronto como descanse y me sienta un poco mejor. Raramente creo que vuelva a suceder.


Escrito originalmente el lunes 8 de agosto de 2017.