«Colabora pe varón»

No es para menos que una considerable masa de nuestra población esté preocupada ante el panorama de nuestra política y la institucionalidad de diversos entes estatales. Nos indignamos frente a la corrupción y el descaro con el que personajes en los más altos cargos públicos se hallan en medio de una disputa sin tregua por dinero y poder, por un titular en la presa, por llevarse el trofeo al más cínico y sinvergüenza.

Escuchaba a mis padres hablando con vehemencia sobre estos temas. Coincidía con algunas de las cosas que señalaban, discrepaba con otras. No soy fanática de la política, pero no podía simplemente callar ante afirmaciones o actitudes con las que no concuerdo (sea eso bueno o malo).

Es a propósito de esta conversación que me puse a pensar en lo fácil que resulta criticar la labor pública, lo mal que está el Gobierno o las deficiencias de nuestras instituciones; sin embargo, no basta con hacer lo más fácil. Si tú crees que nuestro país se está yendo lenta o no tan lentamente a la borda y juzgas sin piedad a la raza política (¡ojo que no los defiendo!), deberías ponerte una mano en el pecho y pensar ¿qué haces tú al respecto?

Qué te parece si empiezas con el ejemplo. Respeta los semáforos y los cruces peatonales (en general, las reglas de tránsito), paga tus impuestos, no uses el RUC de tu empresa para comprar pañales, respeta los estacionamientos para discapacitados, deja de confundir la calle con un basurero, deja de hacerte el dormido para no ceder el asiento reservado, recoge los desperdicios que dejó tu mascota en su paseo matutino, devuelve el cambio extra que te dieron en la caja, respeta la cola del banco, no le des «propina» al policía que te paró, saluda y se cortés, cumple con tus deberes cívicos.

Antes de decir que en el país todo anda mal, piensa primero en qué haces tú para que este sea un lugar diferente. Bien sabemos que tú y yo no podemos cambiar los problemas más agudos de nuestra sociedad, como la pobreza, la desnutrición, la inflación, el deficiente nivel de la educación estatal o la falta de ética de nuestros representantes, pero sí podemos dejarnos de hipocresías y ser mejores ciudadanos. ¡Colabora pe varón!