El buscador de la verdad se transforma en lo buscado
Una introducción enrevesada a mi teoría sobre el aprendizaje y la educación

Todo buscador de la verdad siempre llegará a la misma conclusión: sus años de búsqueda hicieron de él, a ojos de otros, la verdad que él tanto buscaba. De esta forma, el buscador se transforma en lo buscado. Aunque, por supuesto, este siempre padecerá una sensación de impostor que, con suerte, no perjudicará demasiado con su trabajo.
Este patrón se repite con los denominados «expertos» en cualquier área. En otras palabras, la experiencia que emana del acto experiencial va creando al hombre que, a ojos de otros, aparentemente, sabe algo más que los demás. Tan importante es, entonces, que cualquier joven ambicioso se involucre, no abstractamente; esto es, con conceptos alejados de la realidad, sino experimentalmente, cuanto antes, en el área de su interés.
Cabe resaltar que es de crucial importancia, en términos de autoestima, que el novato u aprendiz siempre tenga presente que su maestro, aunque quizás con más horas acumuladas y, por tanto, en términos del filósofo Polanyi, un conocimiento tácito más abundante y rico, es decir, un know-how no transferible, se siente igual de novato que el alumno cuando comparamos a este, al maestro, con otros «grandes» y «expertos» en su área.
Creo conveniente citar a uno de los divulgadores de la filosofía oriental más reconocidos en habla inglesa: Alan Watts. En una de sus conferencia él menciona: «cuando era niño y veía a mi abuelo, a ese hombre con arrugas, canas, y barba, pensaba que era un gran hombre, un hombre inteligente y sabio. Mientras que, por otro lado, yo me sentía pequeño y estúpido. Ahora que tengo la edad de mi abuelo me sigo sintiendo igual de pequeño y estúpido. Supongo que mi abuelo se sentía de la misma forma; pequeño y estúpido».
Lo único que hace la diferencia entre el maestro y el aprendiz es que el maestro ha dominado el arte de crear.
Es decir, la habilidad para generar nuevo conocimiento, nueva ciencia, nueva filosofía, nueva música, nuevo arte. ¿Cómo lo consigue? ¡Sin duda no pagó clases consigo mismo!
No es menospreciar el trabajo de los maestros, estos acortan la curva de aprendizaje con su trabajo, pero es importante que el alumno sepa diferenciar entre crear y asistir a clase. Si no estás creando, no estás aprendiendo. En todo caso, deberíamos llamarlo entretenimiento y no educación.
Por lo tanto, si el buscador se transforma en lo que buscaba, solo hay una forma de aprender: haciendo. Todo lo demás no es más que entretenimiento.
Si el alumno o consumidor no es a su vez maestro y creador entonces no habrá crecimiento
Un experto, un sabio, un genio, un gurú, un maestro, un profesor… no son más que simples personas que decidieron empezar a hacer y crear.

