Fuero Constitucional: el cáncer de México

Estados Unidos Mexicanos, Ciudad de México, sede de los tres poderes de la nación:

  1. Poder ejecutivo. El cual es el encargado de administrar cada uno de los recursos los cuales son de carácter público, para poder invertirlos mediante programas y estrategias con el fin de un desarrollo económico, político y social.
  2. Poder judicial. Este poder nos garantiza seguridad así como tener el objetivo de hacer llegar la justicia a cada sector de la nación. Es quien hace valer nuestra ley y hace la partición, de ser necesario, de castigos.
  3. Poder legislativo. Encargado en la modificación, creación o incluso de la eliminación de algunas leyes, con el fin de hacer un estado más armonioso, sin agredir nuestros derechos fundamentales.

Una vez teniendo en cuenta cuales son los grandes poderes que rigen nuestro país y teniendo en cuenta que hay una gran relación entre cada uno de ellos, habiendo una interconexión en la cual su deber es trabajar de manera fiel y leal a nuestra normatividad en pro de la población y generar un aumento positivo en los aspectos sociales como educación, seguridad, salud, aumento de empleos, entre otros más.

Esto para garantizar una vida digna y garantizando los derechos de las personas, sin olvidar las obligaciones.

La ley debe ser igual para todos los integrantes de la nación: nadie es más ni menos, nadie debe gozar ciertos beneficios por los cuales se hagan excepciones ante la misma. México, siendo un territorio lleno de grandes beneficios territoriales y con un gran potencial para obtener un crecimiento económico pero con desventajas como la injusticia y la impunidad han estancado su desarrollo. México es un país en el cual sin duda la ley llega a ser solo parte de un protocolo para que así se le pueda denominar como un país libre y en vías de desarrollo en ámbitos sociales, económicos y demás pero sin hacerle caso a las bases del derecho.

«Todos somos iguales ante la ley». Frase muy común pero que en México pareciera no aplicar para la ley humana sino la divina.

El fuero ha educado al político mexicano a que puede violar las leyes y violar los derechos de la población, sin importar si se ocupa dinero público para fines personales. Inclusive sin importar si es que coadyuva con el narco, el fuero lo exime de todo movimiento macabro que haga. Este movimiento legal de protección al político corrupto, protección al delito, protección al descaro.

¡Vaya! Que tampoco digo que todos los políticos sean malos pero si es que no son todos malos, ¿por qué le tienen miedo a la pérdida de un beneficio que solo ayuda a proteger y remediar las faltas sin castigo a quienes cometen acciones no permitidas ante la ley? ¿A qué le temen los «buenos»? Recordemos que «el que nada debe, nada teme».

México va cambiando al igual que la población, la era de la información nos ha alcanzado y sin duda con muchos beneficios como la obtención de información y actualización de la misma, dando a conocer todos los movimientos que se hacen en nuestra nación. La tecnología es nuestro «despertador» social ante este sueño profundo de desinformación y manipulación de noticias, despertando y alentando a la sociedad a crear cambios de gran importancia para el país.

Entidades como Jalisco, Veracruz, Querétaro, Campeche y la más reciente Quintana Roo, suman ya 5 en dar un gran paso ante el cambio de la ley, haciendo un balance y generando un nuevo comportamiento social en el cual cualquier delito será castigo para así erradicar los fraudes políticos, robos, violación de derechos y generando un aumento en la confianza del ciudadano hacia el estado.

El fuero sin duda es el cáncer de México. El fuero solo protege a los malos, es el derecho que protege las faltas a la ley. Es por ello que hay que hacer lo posible para que se erradique en toda nuestra nación.

Podemos crear un cambio, una actualización, una mejora para nosotros y sin duda para nuestras generación futuras. Creando un verdadero Estado de Derecho donde todos seamos iguales, donde la población comience a creer de nuevo.

Tratemos este cáncer… curemos a México.