‘Juego de Tronos’: ‘El dragón y el lobo’

Una visión con humor del último episodio de ‘Juego de Tronos’

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Desembarco de Rey

Aterriza Daenerys con su dragón.

—Siento la espera. Es que con la huelga de controladores no hay quién llegue puntual — se queja Daenerys. Las malas lenguas comentan que llega sobrada a un punto indeterminado tras El Muro a salvar a Jon pero tiene dificultades localizando Desembarco de Rey para una reunión previamente convenida.

El Perro trae un caja con un Caminante Blanco que, al abrirse, se lanza contra Cersei, estando a punto de agarrarla y terminar la tontería en tragedia.

—Un poco más y tenemos un accidente. ¿Quién estaba a cargo de la seguridad? ¿Y los procedimientos? —pregunta Euron

—Bueno, técnicamente yo estaba a cargo —reconoce el Perro— pero con la crisis y la reducción de los presupuestos solo pude comprar una vieja caja y una cadena.

—Esto es un claro ejemplo de los recortes en seguridad por la crisis —clama uno de los muchos prescindibles secundarios de la escena.

—Os voy a decir cual es el problema, es la inmigración. No queremos más Caminantes ni musulmanes aquí —gruñe un tercero poco contento con la construcción de un Muro que todavía no han pagado los mexicanos.

El monstruo sigue intentando zafarse de sus cadenas mientras los miembros de ambos grupos se enzarzan en una acalorada discusión sobre la seguridad de los personajes que mueren como moscas ante las frecuentes estupideces de sus guionistas.

—Queremos seguridad. Queremos que los guionistas se tomen en serio su trabajo. No hay derecho a traer así Caminantes Blancos sin medidas de precaución. ¿Y los ejércitos qué? Ya vale de movernos de un lado para otro sin logística, ¿Dónde están nuestras mujeres? ¿nuestra comida? ¿nuestras pertenencias? Ya solo faltaría que nos quisieran en un norte helado sin recursos ni material adecuado para nuestra supervivencia. Sería el colmo — se lamenta un soldado.

Winterfell

Entra Arya Stark en el salón donde están reunidos lores y soldados. Sansa y Bran Stark sentados en un mesa, y un meñique sonriente en el fondo.

—Se te acusa de traición contra la casa Stark, Meñique —dice Sansa con sonrisa de satisfacción.

—Pero… pensé que os había convencido —se apoca Meñique.

—Lo supimos toda desde el principio de la temporada, pero lo dejamos pasar.

—¿Entonces para que todas esas escenas de tensión y espionaje? ¿Para qué me seguía Arya? ¿Para qué teníamos esas conversaciones privadas, Sansa? — comenta perplejo Meñique ante su desdicha.

—Nos aburríamos, es que como Jon se ha ido, y la trama en Winterfell es plana hasta que vengan los Caminantes Blancos… Algo teníamos que hacer para que no se aburrieran los espectadores —responde Arya con sonrisa de pilla.

—Meñique traicionó a nuestro padre —suelta de improvisto Bran.

—A buenas horas, mangas verdes —resopla Sansa.

—Lo veo todo —sentencia Bran, y vuelve a sumergirse en sus importantes visiones. Un pensamiento le atraviesa la mente: «desde que tengo este poder ya no necesito YouPorn», mientras observa una orgía en Dorne. Se le olvida comentar algo sobre un dragón no muerto, las mentiras de Cersei y el importante pasado de Jon. «La resolución es súper nítida, parece 4K», piensa.

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Desembarco de Rey

—Bueno, ya hemos aclarado que de cara al futuro hay que señalizar mejor las cajas que contienen muertos vivientes y musulmanes, estas deben de ser enrejadas, y los operadores de muertos vivientes recibir un curso formativo con una duración de un mes mínimo. ¿Alguna observación más? —Ser Davos pregunta a la asamblea—. ¿Votos a favor? Tema zanjado —con una gran mayoría de las manos levantadas.

—Estoy dispuesta a una tregua siempre que el Rey del Norte no se ponga de lado de ninguna de las dos —asevera Cersei. Jon se apura y mira a Daenerys.

—Nena, ¿tú que piensas? —pregunta Jon, pensando que una mala respuesta lo mismo le cuesta un polvo.

—Oh, haz lo tú quieras. A mí no me importa —responde Daenerys con cara de póker. Jon no sabe nada de mucho, pero esto se lo conoce y sospecha.

—¿Segura? —dice Jon mientras gana tiempo para decidir.

—Para nada. Yo no digo nada. Lo que tú quieras, cariño —le responde Daenerys con esa voz melosa que suele terminar quemando si no tienes cuidado.

—¿Y por qué tu voz me suena a…? —murmulla Jon, pero se calla — . Me he decidido. Lamento que no pueda acceder a la tregua, no puedo ser neutral, apoyo a mi carame… Digo, a la reina Daenerys —Cersei se marcha con visible enfado con el «no».

—No tenías que hacerlo. A mí me daba igual —le dice Daenerys con ojitos que Jon interpreta como «esta noche follo». Algo dentro de sí mismo le dice que es un calzonazos.

—Señor y respecto a la fiesta pos reunión, ¿se unirá con los chicos a tomar algo? —interrumpe ser Davos. Jon mira suplicante a Daenerys.

—Bien, pero no vuelvas tarde y no bebas mucho. No me gustan esos amigos que tienes que siempre están con furcias. Y si te llamo al móvil contesta. ¿Escríbeme vale? Un par de veces —le ordena Daenerys.

Alguna playa de Desembarco de Rey

—Debemos rescatar a Yara —vocifera Theon.

—Es muy peligroso. Nosotros pasamos, además eres un cobarde —dice el extra duro de turno. Theon se envalentona y comete la estupidez de pelearse con él.

Durante varios minutos un extra le da una soberana paliza al Greyjoy.

—Si vuelves a levantarte te mataré —le amenaza el matón.

—¡Pero no os dais cuenta! Si mi hermana muere nuestra línea argumental se acaba, y los guionistas nos matarán de manera violenta. Debemos rescatar a Yara. Si los guionistas nos necesitan, por más ridícula que sea nuestra aventura, seguiremos vivos —grita a pleno pulmón con la poca fuerza que le resta. Los soldados se miran los unos a los otros y asienten.

—¡A por Yara! —grita extra número cinco— ¡A por Yara! —corean el resto de extras, con especial ahínco extra número ocho por motivos desconocidos.

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Aposentos de la reina Cersei

—Pues he venido a probar el vino. No tengo nada relevante que decirte —confiesa Tyrion.

Cersei le mira con asco, y se toca la barriga.

—Oh, no me digas qué… ¿estás… con la regla? Ya sabía que tenías uno de esos días cuando te marchaste así de la reunión.

Cersei se pregunta desquiciada por qué el guionista no le deja matar a Tyrion cuando es todo lo que ha querido por temporadas. Mientras tanto el enano se sirve vino.

—Te he contado alguna vez como Shae y yo lo hacíamos cuando ella tenía el periodo… Imagínate como acababan las sábanas… Y eso no era lo peor…

—Acepto la tregua con la condición de que te vayas inmediatamente y no vuelvas —casi suplica Cersei.

—Hecho —se relame en su victoria dialéctica Tyrion.

Winterfell

Conversación poco interesante entre las chicas Stark sin relevancia alguna y de relleno para mostrar que hay buen rollo a pesar de las muchas escenas de odio fingido sin ningún sentido.

Barco de camino a Winterfell

Jon llama a la puerta de Daenerys.

—¿Puedo pasar?, tengo algo que preguntarte —susurra Jon algo avergonzado.

—¿Te das cuenta de las implicaciones de que entres en mi habitación? —dice escandalizada Daenerys — . Durante los últimos milenios hasta casi el final del siglo XX, el sexo solo se da en matrimonios formales y puede arruinar a familias enteras. Además, tú eres un bastardo, no estaría bien visto lo nuestro. Y hay unas formalidades con la reina, no vas por ahí follándote reinas así como así, y… ¿Dónde están mis guardias? —Que no sabe si es protagonista de una serie ambientada en el medievo o en un porno moderno.

—Yo… Verás… Te quería preguntar… ¿A ti te gusta el anal? —Le dice Jon casi tartamudeando—. Es que cuando estuve con los salvajes me aficione con una chica y…

—¿Me va a doler? —pregunta Daenerys con cara angustiada.

Ehhh —se demora Jon— ¿Nooo? — Con gesto inocente dice el que no sabe nada. Sí, claro.

Mientras tanto un joven con poderes en el Norte presta atención mientras se desabrocha los pantalones.

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Aposentos de Cersei

—Los mataremos a todos en cuanto se distraigan —se regocija Cersei ante la presencia de su hermano que la mira contrariado.

—Mira que si sigues así lo mismo acabo matándote. Que parece que no te das cuenta —le intenta explicar Jaime.

—Nos daremos un festín con su sangre y nos regocijaremos destripándolos—continua Cersei mientras se toca el estomago, y con la mirada de lunática perdida.

—Si no me llaman «matarreyes» por nada. Si un día notas algo puntiagudo, así como saliéndote del pecho, lo mismo soy yo. Un poco harto de ti, vaya —le dice Jaime mientras suspira sin saber bien que hacer.

—Empalaré sus cabezas y miembros por todos los siete reinos.

—Nada, nada, tú a lo tuyo. Me voy porque si no la lío.

—Pero antes los torturaremos y… —sigue entusiasmada Cersei, que ni se da cuenta de la marcha de Jaime.

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La Muralla

Se acerca el Rey de la Noche montado en su flamante dragón a la Muralla. Sin embargo, al acercarse, los poderes mágicos de esta no le permiten pasar, ni acercarse. El Rey hace como que grita «Dracarys» y el dragón escupe un halo helado de hielo, dado que su dragón es ahora un ser del frío como todo su ejército. La Muralla si acaso se ve más fuerte.

—¡Demonios helados! No podemos pasar —empieza a jurar el no muerto — . Malditos guionistas, haced algo o la próxima temporada será un aburrimiento.

En ese momento los hechizos mágicos desaparecen, el sentido común se esfuma, Batman se retira y el dragón empieza a escupir un aliento de no sé qué, el cual hace estragos en El Muro con más potencia que lo haría si fuese fuego, que cae como si fuera un helado en verano.

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