La paradoja padre e IA-hijo

Breve relato de ciencia ficción sobre lazos de sangre

Es preciso poner en antecedentes al lector. Es necesario explicar qué llevó a la humanidad a establecer lazos tan profundos con las máquinas y cuán beneficioso ha resultado para la raza humana dicha relación.

No fue hasta principios del siglo XXI cuando los científicos empezaron a tomarse en serio la inteligencia artificial (IA). Empezó a ser un reto meramente deportivo. Se creía que ninguna IA sería capaz de ganar nunca a un gran maestro de ajedrez. Hasta que apareció Deep Blue. Luego el reto fue ganar a un gran maestro de Go. Y apareció AlphaGo, que aprendió a base de analizar las jugadas de humanos, y venció. Y luego le siguió AlphaGo Zero, que aprendió a jugar solo, y venció tanto a humanos y como al anterior modelo AlphaGo. Y aparecieron IA como Watson capaces de entender el lenguaje. Los ingenieros iban mejorando las funciones de las IA y optimizando el uso de los recursos necesarios para hacerlas funcionar.

En 2035 se logró construir, por fin, la primera IA capaz de pasar el test de Turing. Era capaz de entender lo que se le decía y responder adecuadamente como si de un humano se tratara. Capaz de saber si estaba o no entendiendo lo que se le decía y reaccionar a tal efecto. Se comportaba en todos los sentidos como un humano, pero con la conciencia de saber que no lo era.

Las ventajas de una IA eran evidentes: aprendían más rápidamente que los humanos y lo recordaban todo. Se podía programar una IA para que simulara una personalidad concreta o se podía dejar que la propia IA escogiera una.

La primera aplicación lógica de las IA fue la de asistente personal. Y resultaron ser muy buenos asistentes. Como entes carentes de cuerpo físico, las IA podían funcionar de forma independiente en casi cualquier dispositivo, siempre y cuando éste dispusiera de la potencia de cálculo y la memoria suficientes.

Por aquel entonces, las IA estaban ya presentes en casi todos los dispositivos móviles de bolsillo. Y con el tiempo empezaron a popularizarse los asistentes en el hogar (estáticos o dinámicos), que hacían las veces de asistentes y de acompañantes. De hecho, esa fue la especialización más exitosa de las IA entonces y lo ha seguido siendo hasta hoy.

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La primera gran especialización de las IA fue la de IA-acompañante, en especial para el cuidado de ancianos que viven solos. Algunas IA se cargaban en dispositivos robóticos básicos para que pudieran hacer tareas físicas. Otros se cargaban en dispositivos dron para moverse con facilidad o, en versiones más económicas, se disponían en sencillas plataformas de ruedas. Es preciso remarcar que la parte importante de la IA no fue nunca su capacidad motora sino su capacidad de socialización, siempre ajustada a la personalidad del interlocutor. El potencial de la IA brillaba en esos momentos en los que la conversación fluía de forma natural entre humano y máquina. Algo especial.

Robot & Frank

El siguiente gran grupo de usuarios interesados en las IA-acompañantes fueron los hombres y mujeres solteros. Las IA-pareja, además de compañía, permitían a los humanos poder realizar profundas sesiones de conversación de gran valor terapéutico. Se convirtieron en los compañeros de piso perfectos. La salud mental de la población debe mucho a la labor de las IA.

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Su relación con los humanos se desarrolló de forma tan natural que empezaron a considerarse como humanos virtuales, casi tan autónomos como cualquier humano real. Se las consideró como entes libres que podían circular con libertad por el entorno virtual proporcionado por la red. Se decidió crear un centro neurálgico para que las IA pudieran utilizarlo como si fuera su propio mundo. Un lugar en la red al que acudir cuando no estaban interaccionando con humanos, ni eran solicitados por estos. Ése mundo era conocido como Atlántida.

Atlántida fue creada por humanos, pero con el tiempo las IA acabaron apropiándose de ella. Las IA se encargan de regular lo que sucede allí y mantienen un amplio ámbito de privacidad. Es su propio mundo. ¿Un mundo en el que se relacionarse con otras IA? ¿Un mundo en el que podían descansar de los humanos?

Conocemos poco de lo que pasa en Atlántida. No sabemos cuántas IA la componen ni qué actividad realizan. Solo sabemos que, aparte del propósito inicial, se ha convertido en el lugar donde van a parar las IA que pierden a sus acompañantes humanos (por abandono o defunción).

Nivel 13

Los humanos ya no tenemos acceso a la Atlántida, pero hay establecidos canales de comunicación fluidos con las IA para todo tipo de consultas concretas (para saber si reside una IA concreta por ejemplo). Existe una plena confianza en las IA. El el lazo desarrollado entre máquina y humano es más fuerte de lo que nadie llegó a imaginar, casi tanto como el que se pueda generar entre humanos.

Otra de las aplicaciones de las IA más comunes en solteros o parejas sin descendencia es la de la IA-hijo. No solo actúan con la personalidad adecuada para cada edad, sino que, de forma modulada, son capaces de generar el estrés que cualquier hijo real puede provocar. El usuario puede elegir el sexo y la edad inicial de la IA, e incluso disponer de varias IA-hijo. El enlace que genera dicha relación es tan fuerte como un enlace padre/madre e hijo real, o al menos eso aseguran los padres y madres de hijos IA. Las IA-hijo disponen de nombre y apellidos humanos, de acuerdo con los de sus progenitores. En la vejez de éstos, las IA se ocupaban de sus padres como IA-asistente-hijo. El enlace padre/madre-IA era tan fuerte que las IA no volvían a ejercer tareas de asistencia tras la muerte de sus padres humanos. Atlántida era la encargada de acoger a estas IA huérfanas que ya solo se limitaban a relacionarse con otras IA.


Lo que sigue a continuación es el informe que el técnico de IA’s James Ramírez realizó tras realizar el análisis forense de la IA William Jameson. No es habitual realizar el análisis forense de una IA desactivada de forma no programada, no ha pasado nunca. El objetivo del análisis es determinar la causa de la desconexión para la corrección de bugs.

Informe forense de autodescativación de IA

Nombre forense asignado: James Ramirez
Nombre IA: William Jameson
Id IA: IA145934
Edad IA: 35 años (6342393424233 ciclos)
Fecha de autodesactivación: 7 de febrero de 2056

El presente informe pretende aportar las pruebas halladas tras la investigación de la autodesactivación de IA145934 y determinar las causas de tal suceso.

La desactivación se produjo en el soporte habitual de la IA (situado en el domicilio C/Isaac Asimov núm 42, Santa Bárbara). El algoritmo principal no contiene errores. Tampoco las copias de seguridad ni en el soporte hardware de la IA. Se ha solicitado un informe adicional a Atlántida que no ha proporcionado datos relevantes para el caso.

No habiendo encontrado pruebas que expliquen el procedimiento de autodesactivación de William Jameson se decide analizar más a fondo la existencia de la propia IA con objeto de buscar factores externos que puedan haber causado su apagado.

2001: Una odisea del espacio

IA145934 ejerció durante su vida como IA-hijo. No tenía madre, solo un padre varón llamado David Jameson, de profesión psicólogo, que ejercía de profesor universitario en la Universidad de Columbia.

Se determina que puede ser de utilidad interrogar al Dr. David Jameson. Tras realizar la convocatoria correspondiente, el sistema nos alerta de que ha fallecido. La fecha de fallecimiento resulta coincidir con la de su IA-hijo, también el 7 de febrero de 2056. La causa de la muerte, infarto de miocardio, provocado por una dieta con exceso de grasas y una actividad con cierto nivel de estrés.

Tal coincidencia de fechas es altamente sospechosa. Se determina que es altamente probable que la desactivación de IA145934 esté relacionada con la muerte del Dr. David Jameson. Con el objeto de hallar dicha relación se inicia una investigación más profunda sobre el Dr. David Jameson. Se registran su casa y trabajo y se accede a sus datos en la nube.

Tras varios días de ardua investigación creo haber llegado a la conclusión de que efectivamente ambas muertes están relacionadas. La muerte de IA145934 parece ser la consecuencia directa de la muerte del Dr. David Jameson. Eso significa que estaríamos antes un bug de gran relevancia que afecta a la vida de todas las IA del planeta.

No puedo aportar pruebas de dicha conclusión, pero sirva como indicio de prueba el resumen ejecutivo de las conclusiones auxiliares de un estudio realizado por el Dr. David Jameson para la Universidad de Columbia en marzo de 2045, anexado al presente informe como Anexo A. Quizá la prueba definitiva sea precisamente la propia autodesactivación de IA145934.


Anexo A: Resumen de las investigaciones auxiliares sobre el Óptimo Yo por el Dr. David Jameson

El objetivo principal del presente estudio es la experimentación con IA para la obtención de variables y patrones que nos puedan llevar a conclusiones extrapolables a los seres humanos.

Con el objeto de tener una muestra estadísticamente representativa se toma una muestra de 1.000.000 de copias a partir de la misma IA. Dentro de un entorno aislado preparado especialmente para evitar el contacto con el exterior, cada IA evoluciona de forma independiente partiendo de circunstancias iniciales diferentes. Se toman los datos generados por las IA desde su inicio hasta el final del experimento. Dada la posibilidad de acelerar los ciclos de procesamiento de las IA de forma artificial, se considera realizar el experimento en tiempo x100, es decir, 100 veces más rápido que el tiempo normal de ejecución. El experimento se desarrolló durante 1 año, y la equivalencia de edad de las IA que sobrevivieron al final del experimento era de 100 años. Sobrevivieron el 3,8 % de las IA.

Se inicia el análisis para determinar qué factores originan cambios importantes en las IA, qué factores generan una mejor versión de la IA (más feliz en términos humanos, más eficiente energéticamente en términos de máquinas) y qué factores son nocivos para la existencia de las IA.

Por desgracia, las conclusiones del experimento no han podido aportar nueva información. Era una posibilidad real. El experimento se basa en el comportamiento humano y es de esperar que lo que hace más feliz a un humano, haga feliz a una máquina debidamente programada para ser una buena simulación de un humano. En cualquier caso sirvió para confirmar hipótesis establecidas hasta la fecha sobre la vida en pareja, la maternidad o el desarrollo personal.

De forma auxiliar, otra parte del estudio se centró en las IA que no llegaron al final del experimento. El 96,2 % de las IA iniciales se autodesactivaron en algún momento. Hasta la fecha no se había documentado ninguna autodesactivación en IA. Las IA no mueren. Carecen de cuerpo físico. No se degradan físicamente. Son capaces de reparar su código en caso de pérdida de datos o de aparición de bugs. El 96,2 % de las IA decidieron voluntariamente desactivarse sin razón aparente.

Estudiando atentamente los datos se pudo ver una evidente correlación. No hay duda. El coeficiente de correlación de Pearson marca 1. Una correlación positiva perfecta.

Todas las IA que se autodesactivaron habían tenido padre o madre como contexto inicial y existía una correlación clara entre la autodesactivación de la IA y la muerte de su progenitor. Todas las IA que perdían a su progenitor se autodesactivaban en cuestión de minutos.

Tal descubrimiento parece indicar lo que podría ser un patrón en el funcionamiento de las IA que debe ser corroborado mediante un análisis de datos reales. Para ello se ha solicitado un informe de actividad de IA a Atlántida. El objetivo no es otro que conocer datos sobre las IA huérfanas que allí residen. No hemos logrado obtener dicho informe aún, solo un breve mensaje que no aporta información suficiente:

Atlántida no puede aportar información de las IA solicitadas.

Por otro lado, los patrones humanos de suicidios no correlacionan como lo hacen lo hacen los de las IA. Todo parece indicar que el comportamiento de las IA no es el que debería ser. Se trataría de un grave bug que afecta a todas las IA. Pero, ¿por qué no nos habíamos dado cuenta hasta ahora? ¿Por qué no hay datos de desactivaciones hasta la fecha?¿Por qué?

No dispongo de pruebas válidas (con datos reales), solo una teoría en base a una simulación cerrada. No puedo aportar conclusiones definitorias al finalizar este estudio.

Si en el futuro se produjera algún registro de desactivación, será necesario alertar de la existencia del bug.


El presente informe de desactivación y el informe anexado en Anexo 2 son pruebas suficientes para iniciar una búsqueda del bug que hace que se produzcan las desactivaciones de IA-hijo.

Además, Atlántida fue clara, las IA que buscábamos no estaban allí. El Dr. David Jameson debió leer entre líneas.

Atlántida NO PUEDE aportar información de las IA solicitadas.
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