La transfobia de Trump: ¿por qué ahora y con qué finalidad?
Trump usa la transfobia característica de la ‘alt-right’ para atizar las guerras culturales y mantener a su base distraída de los escándalos y de la incompetencia de su administración

Las características que se han asociado con la administración del actual presidente de Estados Unidos de América, Donald Trump, son su crasa incompetencia, la rapidez con la que ha caído la imagen de EE. UU. en la comunidad internacional, el escándalo de la posible conspiración con Rusia para alterar los resultados electorales, el despido de James Comey, exdirector del FBI (Federal Bureau of Investigation, por sus siglas en inglés), el incremento en deportaciones, y una lista sin fin de escándalos, corrupción, órdenes presidenciales anticonstitucionales, y cómo olvidar los ataques, declaraciones falsas y hasta amenazas que frecuentemente hace Trump a través de Twitter.
La semana pasada, en una entrevista con el «failing New York Times», Trump comenzó a atacar a su fiscal general, Jeff Sessions, el primer senador en respaldarlo. Sessions tuvo que desvincularse de la investigación en torno a Rusia debido a que tuvo contacto con rusos durante la campaña y el periodo de transición, cosa que molestó mucho a Trump. Cuatro meses después de la desvinculación, Trump lleva una semana humillándolo públicamente, aparentemente para que renuncie y así poder poner a un fiscal que no esté desvinculado de la investigación y, por fin, lograr deshacerse de ella. Sin embargo, Sessions es extremadamente conservador y goza de popularidad con una gran parte de la base de Trump, incluyendo a la alt-right, sobre todo por sus políticas contra inmigrantes.
A pesar de los ataques crueles, la incompetencia, las mentiras patológicas, humillar a Sessions por fin ha logrado que la base de Trump empiece a virar en su contra. Muchos senadores del Partido Republicano han mostrado su disgusto públicamente en medios tanto conservadores como liberales. Breitbart News, el medio más popular entre la alt-right, ha comenzado a defender a Sessions, el único miembro del gabinete que a sus ojos está logrando implementar algo de la agenda de Trump: implementar políticas severas contra inmigrantes sin documentación.
Al mismo tiempo, el senado ha fallado una y otra vez en lograr el famoso repeal and replace del Affordable Care Act (a.k.a. Obamacare), la legislación que se creó durante la presidencia de Obama para incrementar el número de estadounidenses cubiertos por seguros médicos y para obligar a las aseguradoras a cubrir enfermedades y condiciones preexistentes. Además, Trump utilizó una reunión de los Boy Scouts, un bastión del Sueño Americano blanco y suburbano, para fines políticos, cosa que desató fuertes críticas a nivel internacional.

Es así como llegamos a los tuits transfóbicos que lanzó ayer por la mañana Donald Trump, anunciando que el ejército no podrá permitir ya que individuos transgénero formen parte de él debido a los altos costos de tratamiento. Lo segundo es una mentira, pues el ejército gasta cinco veces más en recetar Viagra que en tratamientos de transición. Además, resulta que el Pentágono y los altos rangos del mando militar no sabían ni habían discutido el tema con Trump. Así que, como lo ha hecho tantas veces, Trump ha vuelto a utilizar Twitter para cambiar la conversación, esta vez buscando distraer a la alt-right de sus ataques a Sessions y atizando la guerra cultural en línea entre la alt-right y la izquierda Tumblr (lee más sobre las guerras culturales en línea aquí).
Este patrón que observamos ha sido explorado y deconstruido en el libro No Is Not Enough: Resisting Trump’s Shock Politics and Winning The World We Need, de la periodista y escritora Naomi Klein, una lectura obligatoria para todos los ciudadanos que queremos resistir a las políticas de shock que están utilizando las corporaciones y gobiernos en contra de los ciudadanos comunes. Anoche, tras ver una serie de comentarios sobre los tuits de Trump en mi Timeline recordé un pasaje del libro. Así que basándome en Klein, busqué explicar a grandes rasgos el por qué y el para qué de los tuits transfóbicos de Trump.

Echarle leña al fuego, de por sí altamente destructivo, de las guerras culturales mueve la conversación mediática no sólo a nivel de medios masivos, sino también a nivel de medios sociales y foros, donde se dan las expresiones más virulentas y violentas de la guerra cultural. La alt-right es, entre otras muchas características francamente deplorables y poco humanas, transfóbica. Con esta serie de tuits quizá Trump no logrará que el Pentágono y el ejército prohiban la entrada de individuos transgénero al ejército o que expulsen a los más de 15,000 que están ya en el servicio, pero logra otra cosa: su base dura, claramente molesta por sus ataques a Sessions, cambia su conversación a celebrar lo que incautamente ven como un logro en su agenda (digo que son incautos porque su tuit no es una política ya implementada, ni siquiera es algo de lo que estuviesen enterados los altos mandos del ejército), mientras que sus detractores prestan menos atención a los repetidos esfuerzos por dejar a un aproximado de 30 millones de estadounidenses sin seguro médico a través de lo que intenta hacer ahora el senado: únicamente abolir Obamacare sin reemplazarlo, el llamado «skinny repeal».

Sin embargo, podemos ver que Trump está en una rápida espiral de caída y que sus técnicas a pesar de continuar distrayendo y cambiando la conversación mediática para que se le dé menos exposición a la incompetencia y los escándalos que plagan su corrupta presidencia. La famosa activista y mujer trans Caytlin Jenner, quien previamente había respaldado a Trump, rápidamente tuiteó un reclamo en el que le recordó a Trump que durante su campaña había prometido defender a la comunidad LGTBQ. Laverne Cox, mujer trans y protagonista de la serie de Netflix, Orange Is The New Black también tuiteó su descontento.
Una serie de celebridades, incluyendo a Kim Kardashian West, George Takei y James Corden también expresaron su desdén por las acciones de Trump:
Y aunque Breitbart News cubrió los tuits desde el ángulo conservador de la alt-right, señalaron en más de un artículo y con sorprendente objetividad que los tuits fueron, ante todo, un intento de distracción cuya finalidad es que el pueblo americano no se enfoque en la absoluta incompetencia de la administración de Trump y en los escándalos que la rodean.
Nada puede justificar la crueldad de los tuits de Trump, ni las mentiras abiertas sobre el costo de tratamiento para los trans y su supuesta consulta con el alto mando militar, pero entender el por qué y el para qué nos ayuda a apoyar a la comunidad LGTBQ estadounidense de una forma más efectiva, y evita que caigamos en el perverso juego de Trump que busca dividir para conquistar, dividir para distraer.

