Memoria

Me robé esta imagen: la tomé del álbum de Facebook de Natalia Cárdenas. Cuando la vi sentí un estremecimiento decidido y franco. No sé de dónde proviene ni de qué se trata esta imagen, pero en un instante supe que es la mejor representación de la memoria que he visto en toda mi vida. Todo en esta imagen está abierto a las evocaciones y a las equivocaciones. Y así funciona la memoria.

¿Hay luz en la escena? Claramente sí. Basta con ver las sombras y los destellos en los marcos. Pero no es una luz resuelta. Parece venir de ninguna parte y hay algo saudade y umbrío en ella. Es una luz sigilosa y caprichosa. ¿Y esos seis marcos? ¿Qué hay en ellos ? ¿Vestigios de credenciales y diplomas? ¿Fotografías arrancadas de su sitio por una mano furiosa o triste? ¿Notas y stickers de oficinista? ¿Se trata más bien de viejos espejos? ¿Un dibujo infantil, a mano alzada?

Sin duda es una fotografía polícroma y actual, y sin embargo, parece un estampa sepia y avejentada.

Señores psicólogos y neurocientíficos: ¿qué es la memoria? Mírenla, conózcanla de cuerpo entero en esta fotografía. Se las presento. Por una única e irrepetible vez se dejó retratar.

Memoria. Memory. Mémoire. Gedächtnis.

Es el espacio en el que se depositan cosas en un orden y secuencia que no controlas, pintado de colores extraños, y engastado de emociones turbias (una alegría lacrimosa, un dolor del que gozas, un escena infantil repleta de dulces que te asusta, una derrota que celebras). La memoria son esos seis marcos y el muro que los soporta. Uno de los marcos, para las cosas del trabajo, otro para el retrato personal, el espejo en donde uno se malrefleja; aquel, para la cambiante genealogía familiar; el de más allá para los dibujos infantiles y las tretas de la niñez; ese, el más grande y en el centro, para los amores que cuajaron, los que no cuajaron y los que te descuajaron. También allí, en el más grande, van las nostalgias del porvenir, los estremecimientos de lo que pudo ser y no fue. Y el de más abajo, el más pequeño de los seis marcos, el más poderoso por demás, sirve para achicar lo que —siendo enorme, pesado e insoportable— necesitas desactivar para poder vivir. Es el abismo, el tragaluz, el túnel. La máquina de las negaciones. La amnesia.

Gracias, Natalia, por la escena.

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